¿Cuántos somos ya?

25 de noviembre de 2012

Never let you go. {140}



|| 22 de febrero ||

Estamos a jueves y faltan dos días para la gala de los EMA. Estoy nerviosa. Muy nerviosa. No sé qué haré, qué diré y lo peor, Madison no quiere enseñarme lo que me pondré hasta el día de los premios. Está segura de sí misma que el traje me encantara. Más le vale. Iyaz y yo hemos estado ensayando estos últimos días el dueto para que en la actuación del sábado sea perfecto. Aunque llevamos ya tantas repeticiones por parte de nuestros representantes, que dudo mucho que haya algún fallo.

- Bien, eso es todo por hoy –anunció Janet.

Suspiré debatida y me limpié el sudor de la frente con una toalla que había ahí, en un pequeño banco. Bebí un poco de agua ya que tenía la garganta seca y miré la hora. Las dos y media de la tarde.

- Eh, ¿vamos a ir a comer o no? –pregunté.
- Sí, en unos minutos vamos.
- Los Ángeles es una ciudad muy llena a la hora de comer –dijo Iyaz-, será mejor que vayamos yendo.
- Nosotros tenemos que arreglar unas cosas, id tirando –habló el representante de mi compañero.
- James, acompáñalos.
- Claro –aceptó mi guarda espaldas.

Salimos del estudio donde habíamos estado ensayando toda la mañana. La ciudad estaba llena de coches, gente corriendo y ruidos, cláxones pitando, música. ¡Todo era demasiado rápido! La ciudad en sí era rápida y ajetreada. Y sí, estábamos en Los Ángeles. A Iyaz no le venía bien viajar a Atlanta para aclarar un par de temas sobre los EMA, así que el equipo, mamá, Julia y yo viajamos hasta aquí.

- ¿Sabes dónde está mamá? –le pregunté a James.
- Por ahí con Julia –dijo sacando las llaves de la camioneta.
- ¿Te ha dicho eso? –cuestioné frunciendo el ceño antes de entrar en el asiento trasero, junto a Iyaz.
- Sí –cerró mi puerta y se montó al vehículo- Dijo que tenía una tarjeta de crédito que fundir antes de volver a Atlanta.
- Después iremos a buscarlas, ¿verdad?
- Claro, no vamos a dejarlas ahí con todas las bolsas –bromeó, haciendo que Iyaz y yo riéramos.
- Y bueno, ¿qué tal todo, ___? –me preguntó mi compañero.
- Bien, por suerte va todo bien –le sonreí- ¿Y a ti?
- Igual. Es genial que nos toque actuar en la gala.
- Sí, la verdad es que sí. No quería hacerlo sola –suspiré aliviada- Al menos sé que si actúo contigo y algo sale mal, podré echarte a ti las culpas.
- ¡Oh, gracias!
- Es broma –dije riendo.
- Lo sé –él sonrió- Igual, son tus primeros premios. Es normal que estés nerviosa.
- La palabra ‘nerviosa’ se queda corta.
- Sólo relájate –me aconsejó- Eres una chica talentosa y podrás hacerlo bien.
- Gracias.
- Aparte.
- ¿Más halagos?
- Por supuesto –ambos carcajeamos- Tienes la ayuda de Justin en cualquier momento. Él ya ha pasado por esto antes, y puede darte los mejores consejos.
- Justin es de lo mejor –sonreí tontamente.
- Hacéis una pareja perfecta –yo besé su mejilla- Eh, no quiero que Bieber se enfade conmigo luego.
- Tranquilo, sabe contenerse si son amigos –dije riendo.
- Además, aquí hay un testigo para asegurar que fue en la mejilla y no en la boca –se metió James.
- ¡Eh, tú a tus temas, cotilla! –dije riendo.
- No es mi culpa si habláis tan fuerte.

Soltamos una carcajada y llegamos al restaurante. Esperamos al resto del equipo y a mamá con Julia. Sin saber cómo, habían sabido coger un bus y llegar hacia donde estábamos. Comimos entre risas, comentarios y anécdotas graciosas. Algún que otro fan nos apuntaba con su cámara intentando no ser descubiertos, pero mi vista era mucho más aguda de lo que pensaban. Y aunque no me agradara tanto ser fotografiada o grabada mientras comía con mis amigos y familia, tenía que aguantarme, pues era parte de mi trabajo. Después de haber estado toda una tarde en una emisora de radio, volvimos al hotel donde nos alojábamos. Al día siguiente, al medio día, teníamos que viajar a Frankfurt, donde se organizarían los premios.

- Bien, ¿estamos todos? –preguntó Janet por tercera vez, antes de subirnos al avión.
- Que sí, subámonos ya antes de que venga un aquelarre de adolescentes frenéticas –miré mal a mamá ante su comentario- ¿Qué?
- Eso ha sido desagradable –me crucé de brazos- No hables así de mis fighters.
- Perdón, perdón –se disculpó colocando las manos en defensa.
- Ya –chasqueé la lengua fastidiada.

Nos montamos al avión y nos sentamos en nuestros respectivos asientos. Encendí mi iPod y empecé a escuchar música. El trayecto era largo, tanto, que incluso tendríamos que dormir ahí. Iyaz había ido en su avión privado, así que obviamente no estaría con nosotros a la hora de aterrizar. Nos encontraríamos en la gala de los premios y en los ensayos. 

Cuando el viaje por fin terminó, estiré mis piernas. Pero por mala suerte le di un golpe al asiento de delante, donde dormía aún Julia.

- ¿Pero qué haces, tonta? –me insultó un tanto adormilada. Yo me reí- 
No es gracioso.
- Tú cara sí.
- Idiota, no hagas que te pegue una paliza aquí, delante de todo el mundo.
- Mis fans te matarían si hicieras eso –me puse de pie y le revoloteé el pelo, a lo que ella respondió con un manotazo.
- Eh, estaos quitas –nos regañó mamá cogiendo su equipaje de mano.
- Empezó ella –nos acusamos mutuamente.
- Ya, dejad el drama –dijo James cogiéndonos del codo y arrastrándonos hacia fuera.
- Hace frío –se quejó Julia tapándose con el abrigo.
- Pues espérate –dije mirando a Madison-, a ver el vestido que me ha cogido la señorita.
- Te gustará, no te preocupes –frotó mi brazo con aire maternal.
- Si no es porque no me guste, es por el frío que voy a pasar –chasqueé la lengua.
- Ahí hay calefacción, idiota –me recordó Janet.
- ¿En los backstages también? –preguntó Julia.
- ¿Para qué quieres saber eso? –fruncí el ceño.
- Tendré que estar calentita mientras te veo ganar los premios, ¿no?
- Pero si tú vas a estar conmigo en la gala –el taxi estacionó delante de nosotros y me metí dentro, dejándole con la palabra en la boca. Vi desde la ventanilla como se quedaba con la cara desencajada y mamá le daba unos golpecitos en el hombro. Luego, en compañía de ella, entró. El resto del equipo iba en otros vehículos que nos conducirían hacia el hotel.
- Al igual voy a estar ahí contigo –dijo cuando se sentó a mi lado, mientras se ponía el cinturón.
- ¿Hacia dónde, señoritas? –preguntó el taxista. Mamá le entregó el papel con la dirección donde nos íbamos a hospedar y el vehículo se puso en marcha.
- Claro que sí, mamá también estará conmigo –le sonreí.
- Qué remedio –ella revoloteó los ojos.
- ¿Ves?, ni tu madre quiere acompañarte a los premios –yo le pegué un codazo en el hombro- Jo, Melona.
- ¿Qué? –pregunté alargando la ‘e’.
- Que me da vergüenza.
- Te verán tus papis –hice unos gestos raros y rápidos con las manos.
- Y España entera –suspiró- Que me da vergüenza, Melona. Que no.
- A mí también me da vergüenza, ¿qué te crees?
- Pero lo tuyo es diferente –se cruzó de hombros- A ti ya te conoce mucha gente, a mí no.
- ¡Tú me vas a acompañar a la gala porque me llamo ___!
- ¡No puedes obligarme! –me gritó.
- ¡Niñas! –nos regañó mamá- Julia, vas a ir. Quieras o no, tienes que apoyar a tu amiga.
- No lo haré.
- Tú misma –ella alzó una ceja.
- ¿Me amenazas?
- Bueno, no sé cómo te sentará no ir a la fiesta de después de los EMA –ella abrió la boca- Pero tranqui, como te da tanta vergüenza, ya si eso te quedas en el hotel durmiendo –le guiñé un ojo.
- ¿Sabes? Amaría apoyarte a cada minuto en esa gala. Estaré a tu lado, Melona.
- Eres una interesada –dije riendo. Ella pasó un brazo por los hombros.
- Lo siento, pues –soltó unas carcajadas- ¿Has llamado ya a Justin? Quizá él ya está aquí.
- Oh, no –saqué el móvil del bolsillo del abrigo.
- Llámalo en la habitación, hija –me aconsejó mamá- Ya estamos llegando al hotel.

Vi el gran edificio ante mis ojos. Era enorme. Y por culpa de la tonta discusión con Julia, me había perdido el pequeño paisaje de camino al hotel. Bueno, tendría un día para echarle un vistazo a la ciudad. Nos bajamos del vehículo y nos ayudó a llevar las maletas al interior, aunque unos botones pronto nos ahorraron la faena. Nos dieron la llave de la habitación y en el ascensor, subimos hasta la tercera planta. Eran habitaciones separadas, o sea que cada una tendría la suya. Cuando me dejaron la maleta en la pequeña estancia y me dieron unos minutos de intimidad, me tiré en la cama y mientras dejaba mis párpados caer, saqué el teléfono del bolsillo. Presioné el botón dos, ya que tenía marcación fija y esperé a que Justin cogiera el teléfono.

#Llamada telefónica#
- ¿Sí? –me atendió una adormilada voz.
- Tú, Bieber –lo llamé-, levanta.
- Oh, shawty –oí cómo bostezaba.
- ¿Has llegado ya?
- Sí, estaba durmiendo en el hotel.
- Llamaba para decirte que yo también. Estoy en la habitación.
- Oh, guay –volvió a bostezar- ¿En qué hotel estás?
- ¿Sabes el centro comercial? –era lo poco que había podido ver al salir del vehículo.
- Sí –asintió.
- Pues el hotel de al lado.
- Estás cerca del mío –dijo- ¿Cuándo quieres que nos veamos?
- ¿Tienes algo que hacer esta tarde?
- Ensayar.
- Yo igual –bostecé- Nos veremos ahí, entonces.
- Sí, supongo. ¿Ha llegado ya Iyaz?
- Creo que sí.
- ¿No estaba en el mismo hotel que tú?
- Sí, pero nosotros hemos llegado antes que el resto del equipo y como estábamos cansados, pues decidimos subir antes a las habitaciones. Aparte, Iyaz ha ido en otro avión.
- Pijo –masculló.
- Celoso –dije riendo- No seas así, si quiere tener más privacidad, que vaya en su propio avión.
- ¿Pero qué hay de malo en viajar en uno en el que va otra gente?
- ¿Y a ti qué más te da en qué avión vaya? No te afecta.
- Oh, que encima lo defiendes.
- ¿Qué te pasa?
- A mí nada, sólo opino.
- Igual yo, pues –mascullé.
- Oye, no quiero discutir. Y menos contigo.
- No estamos discutiendo, Justin –le contesté al instante.
- Yo desde luego no.
- ¿Crees que yo sí?
- Es lo que parece –respondió.
- Mira, cuando te eches una cabezadita y se te pase la mala hostia del viaje, me llamas. No me apetece discutir contigo.
- No se puede hablar contigo, ___.
- No. Con el que no se puede hablar es contigo, Justin –reproché.
- Da igual, déjalo.
- No, ahora no quiero dejarlo. Ahora terminamos de hablar.
- Nos vemos ésta tarde. Adiós.
- ¡Ni se te ocurra colgarme, Justin Bieber! –le amenacé. Mas la llamada ya había llegado a su fin.
#Fin de la llamada#

­- Increíble –dije al ver que me había colgado- Éste chaval es tonto.

Lo último que me faltaba, discutir con Justin. No tenía bastante con estar nerviosa por los premios, sino ahora tener el mal gusto en el cuerpo tras haber peleado con Biebs. ¿Es que hoy el mundo está en mi contra? No lo entiendo. Me dejé caer en el colchón y cubrí mi cara con los cojines para así reprimir el grito de rabia que estaba apunto de soltar. Pero fue inútil, acabé chillando de todas formas. Tan fuerte, que mamá y Julia llamaron a la puerta preguntando por mí.

- Tú tranquila, hija –dijo mamá tras haberle explicado lo sucedido- Verás como lo arregláis.
- Es que es un bipolar –me quejé.
- Entonces ya sabes qué tenéis en común –murmuró Julia.
- Yo no soy bipolar.
- Claro que lo eres.
- Oh, ya te digo yo que sí –insistió.
- ¡Jo, mami, dile que no soy bipolar! –parecía una cría.
- Eres idiota –me eché a reír.
- ¡Ves como eres bipolar! –me señaló Julia. Yo le di un almohadazo.
- Eh, parad ya –nos regañó mi madre.
- ¿Ha venido ya el resto del equipo? –pregunté.
- Sí. Incluido el de Iyaz –sonreí- Me gusta ese chico.
- Pero mamá, que es muy mayor para mí –revoloteé los ojos.
- Hija, ese chaval es joven.
- Además, estás con Justin –tras haber oído las palabras de Julia, me acordé de la discusión por teléfono de antes. Me volví a tapar la cara con el cojín y chillé.
- Eh, que lo arreglaréis, ya verás.
- Joder, eso espero –pedí cerrando los ojos.
- No te preocupes, cielo –mamá me acarició el brazo dulcemente- Anda, arréglate que vamos a ir a comer algo.
- Sí, que tengo hambre –se quejó Julia levantándose.

***

Fuimos a comer algo y después nos pasamos a ensayar Iyaz, el equipo y yo para los premios. Había diferentes horarios para que los diferentes artistas pudieran ensayar con privacidad y libertad. No había muchas actuaciones esa noche, así que no hubo problema. Aunque bueno, había uno, pero no sabía si llamarlo de verdad o no ‘problema’. Y os preguntaréis de qué hablo. Bien, justo cuando Iyaz y yo entrábamos, Justin y su equipo salían. Me lo crucé por el pasillo y le lancé una mirada, a la cual respondió cogiéndome del brazo y haciendo que parase.

- Tenemos que hablar –murmuró. Miré a mi acompañante y le hice una señal para que siguiera hasta el escenario.
- No tengo tiempo ahora, Bieber.
- ¿Cuándo puedes?
- ¿Cuándo puedes tú? –me solté de su agarre con un brusco movimiento. 
Él suspiró.

- ___, ¿te viene bien si paso a buscarte a tu hotel y lo hablamos tranquilamente? –propuso él mirándome directamente a los ojos. Si no fuera porque mi orgullo es más fuerte, habría tenido el impulso de arrojarme a sus brazos y decirle que todo estaba bien.
- Justin, ___ -nos llamó Scooter, el cual nos miraba- ¿Todo bien?
- Sí, perfecto –contestó Justin con la voz alzada- ¿Y bien?
- Ocho y media –acordé finalmente.
- Bien –suspiró- Lo siento.
- Ve, Scooter te echará la bronca –lo empujé por el pecho y antes de que diera un paso hacia atrás para irme hacia el escenario con Iyaz, él me agarró de la cintura y, cuando pensaba que depositaría en mis labios un beso, se arrepintió y me lo dio en la mejilla.
- Adiós.
- Hasta después.

Se marchó y me quedé ahí mirándolo hasta que desapareció por la puerta. Después volví con mi compañero para empezar a ensayar. Mañana eran los premios y tenía que quedar todo perfecto no, lo siguiente. Nos tiramos hasta cerca de las siete ensayando. Hablé con mamá sobre ir a cenar con Justin y así arreglar todo el follón y aceptó, pero sólo si prometía no montar ningún escándalo. Me ofendí en aquél momento, pues yo no soy de hacer ese tipo de cosas. Pero después recordé que cuando me enfado muchísimo no respondo a mis actos y puedo llegar a crear el pollo del año.



|| Narrador ||

Después de aquél encontronazo en los pasillos traseros dónde se celebraría la gala de premios, Justin y ___ no dejaron de pensar en la discusión que habían tenido por teléfono minutos antes. ___ estaba confundida y no sabía por qué había pasado. Justin, en cambio. Se sentía mal. Le habían sacado el tema que él tanto había deseado evitar. 

No se veían desde hacia dos días y la verdad, no se esperaban para nada discutir incluso antes de volverse a ver.  Y tras no haber estado muy juntos éstos últimos días, la prensa y los fans empezaron a rumorear y a preocuparse. Muchas fuentes de Internet aseguraban que la pareja posiblemente habría tenido una discusión. Tanto beliebers como fighters investigaban sobre el estado civil de sus ídolos, pero las páginas webs no eran muy fiables. Lo único que les tocaba era esperar para saber qué sucedería en la cena que esa misma noche, Justin y ___ tendrían para arreglarlo todo.

La castaña de ojos claros optó por ponerse algo así para ir a la “cita” con su novio, http://www.polyvore.com/cgi/set?id=63540249&.locale=es. En cambio, él, eligió unos pantalones negros, unas supras del mismo color, una camiseta blanca y una chaqueta gris. Se peinó el cabello como siempre solía hacer y cogió una gorra gris. Se montó en la camioneta de Kenny y éste condujo hacia el hotel de ___. Bieber le mandó un mensaje y salió del vehículo para esperarla. Tal y como él suponía, un grupo de periodistas esperaban en la puerta del hotel para fotografiar a la pareja. Mas ___ fue rápida y logró escabullirse de ellos con también la ayuda de Justin. Éste le abrió la puerta y le ayudó a entrar.

- Me alegro de verte –el corazón de Justin iba a mil. Se sentía como en la primera cita que tuvo con Shay, su primera novia.
- Justin -___ fue interrumpida.
- Eh, lo siento mucho, ¿vale?
- No entiendo por qué te pusiste así.
- Tengo mis motivos, créeme –apretó la mandíbula.
- Dímelos.
- No puedo, no me comprenderías.
- Si ya de primeras no me lo dices, ¿cómo quieres que te comprenda? –preguntó ella sarcásticamente. Justin no contestó- Prometimos no tener secretos, contárnoslo todo.
- Lo sé, lo sé –se apresuró a decir él.
- Pues no parece que lo sepas –suspiró ___ debatida.

El vehículo frenó y eso les dio entender que habían llegado al restaurante. Primero bajó Justin para ayudarla y entonces, corriendo para no ser fotografiados, entraron al local. Se sentaron cada uno en su asiento, quedando cara a cara, y el camarero les entregó los menús.

- ¿Qué querrán de beber?

Justin miró a ___, preguntándole qué quería con la mirada. Ella se encogió de hombros, dándole a entender que le daba igual.

- Agua –respondió Justin.
- Muy bien, ahora les traigo la bebida y así tiene tiempo para mirar la carta.
- Gracias –murmuró ___ cuando el camarero se fue.

Ambos se miraron a los ojos, esperando a que el otro abriera la boca para romper el silencio, pero no sucedió nada de lo que querían que pasara, porque estaban esperando a que alguno de los dos lo hiciera antes. Se quedaron en silencio hasta que vino el mismo chico a apuntar qué querían cenar. Cuando se fue, Justin suspiró debatido.

- ___, siento mucho haberme puesto así por teléfono, pero tengo mis motivos.
- No entiendo qué motivos pueden ser.
- Unos, en serio, créeme.
- Pues dímelos, Justin. ¿Qué te cuesta?
- Pensarás que es una tontería –dijo él mirando el plato vacío.
- No sabes lo que puedo pensar sin antes habérmelos dicho –él suspiró de nuevo- Justin.
- Te los diré, ¿vale? Pero déjame terminar, no abras la boca.
- Bien.
- Estoy celoso -___ quiso reírse, pero sabía que eso entorpecería más la “cita” y no solucionarían nada- Estoy celoso de Iyaz. Muy celoso.
- Me lo suponía –susurró ella intentando parecer seria- Aunque no entiendo el por qué.
- Nunca entiendes nada.
- No empecemos –lo señaló amenazante con el dedo- No tendrías que estar celoso de Iyaz, Justin.
- Claro que tendría que estarlo.
- Él es sólo un amigo –le explicó ___.
- Un amigo al que le das besos en la mejilla, lo abrazas y te muestras cariñosa con él, ¿no? –ella abrió los ojos ante la explicación de Justin- No te hagas la loca.
- ¿Tú no abrazas a tus amigas?
- No es lo mismo.
- Justin, claro que es lo mismo.
- No, porque…
- ¿No te abrazas con Julia o le das besos en la mejilla?
- Pero…
- No, pero no -___ lo volvió a interrumpir- Tendrías que saber de sobras que yo no quiero nada con él, que es un buen compañero de trabajo y me alegra su compañía, nada más.
- No digo que tú quieras algo con él –se anticipó Justin.
- ¿Entonces?
- ¿Entonces qué?
- ¿Entonces por qué montas tanto puto drama? –él la miró mal ante la mala palabra, pero no podía hacer nada. Sabía que ___ hablaba mal de por sí y más cuando se enfadaba.
- Lo he montado porque aunque tú no quieras nada con él, no quiere decir que él si que quiera algo contigo -___ se mofó de su teoría riéndose- No sé qué es lo gracioso.
- Tu hipótesis.
- No es ninguna hipótesis, ___. Es la realidad.
- Claro, dame una razón por la cual él querría algo conmigo. Soy muy pequeña para él, recién acabo de cumplir los dieciséis.
- ¿Y eso qué, shawty? –a ___ se le paró el corazón cuando la llamó ‘shawty’. Y no, claro que no era la primera vez que la llamaba así, pero se le paró de todas formas. Reprimió una sonrisa- Vamos, mírate. Sabes de sobras que no aparentas dieciséis, sino más. Eres preciosa y un cuerpo divino. Y encima tienes mucho talento. Justo lo que cualquier chico, y más Iyaz, buscarían.
- Deliras, Drew –a él le molestó que utilizaran su segundo nombre, pero con ella, todo era distinto.
- Aparte, creo que ya le gustabas desde antes.
- ¡No digas tonterías, por favor!
- No es ninguna tontería, sabes que tengo razón.
- Claro que no.
- Claro que sí –insistió el terco de Justin.
- Dime por qué –le pidió ella.
- Pues porque si no, no te habría llamado para hacer un dueto –ella enarcó una ceja- No me mires así.
- ¿Cómo quieres que te mire? Estás diciendo tonterías.

La conversación tuvo que ser pausada cuando el camarero llegaba a su mesa con dos platos en la mano para cada uno. Los dejó delante de ellos y con un ‘gracias’ seco y borde, el muchacho se despidió dejándolos intimidad suficiente para poder recobrar la discusión, charla o lo que aquello fuera.

- No son tonterías.
- Escucha, ¿cuándo tú colaboraste con Jessica, acaso te gustaba? –era una pregunta retórica, obviamente- No, pues ya está.
- Yo no pedí su colaboración, fue Scooter -___ revoloteó los ojos ante su equivocación- Shawty, por favor. Entiéndeme, no me gustaría que mi chica…
- Justin.
- Déjame acabar, por favor –le pidió él con lástima en los ojos- No me gustaría que mi chica, dejara de ser mi chica por culpa de… Iyaz.

A ella se le partió el alma cuando Justin agachó la mirada, como si las palabras le hubiesen dolido. Como si una imagen de ___ y Iyaz juntos se hubiera recreado en su cabeza. Eso, sin duda, era de lo peor para Justin. Era una tortura que rondaba por su mente. ___ veía reflejado en sus ojos el dolor que eso le causaba, y sabía de sobras que esto le preocupaba. Alargó su mano y con sus finos y largos dedos, cogió los del encantador chico que tenía delante. Él alzó la vista y vio a ___ sonriéndole tiernamente.

- Escucha, sino fuera por el trabajo, yo no pasaría tiempo con él –le explicó ella- Y no te preocupes, mi amor, yo nunca te cambiaría por otro. Eres el único dueño de mi corazón, hoy, mañana y siempre. ¿Me has escuchado?

A Justin se le puso el corazón en un puño. Aquellas palabras le habían tocado fondo. Sin duda, se arrepentía de haberle hablado así a la chica que tanto amaba, pero lo hizo por miedo a perderla. Y ahora estaba claro que eso no sucedería, que el amor que se sentían era mutuo.

- Te quiero tanto –susurró él.
- Te quiero más –sonrió ella, emocionándose.
- No irás a llorar –no era una pregunta, era un tipo de amenaza.
- Las reconciliaciones me emocionan –dijo ella carcajeando.
- Qué bonita –comentó él tiernamente- Entonces, ¿todo bien?
- Todo perfecto, cielo –acarició el dorso de su mano y ambos se sonrieron.
- Mañana estaremos juntos durante toda la gala.
- Nos sentamos prácticamente al lado –le recordó ella riendo.
- Pero en la alfombra roja no estaremos juntos –Justin hizo un puchero.
- Me acoplaré contigo en alguna foto, no te preocupes –le avisó ella riendo.
- Iré yo con mamá -___ negó con la cabeza- Iremos los dos al mismo tiempo, pues.

Ambos rieron.

- Estoy deseando ver qué te pondrás –pensó Justin en voz alta.
- Ni yo lo sé –comentó ___ apenada.
- ¿No?
- Madison quiere que sea sorpresa –le explicó ella.
- Oh –Justin frunció los labios- Igual, irás preciosa de todas formas.

Ella sonrió y miró el plato intacto que tenía delante.

- Será mejor que empecemos a comer antes de que se enfríe –propuso soltando la mano de su novio y cogiendo un tenedor.
- Sí –aceptó Justin riendo.


|| Al día siguiente, en la red carpet ||

Justin y Pattie ya llevaban veinte minutos posando en la alfombra roja y respondiendo algunas preguntas que los periodistas les hacían. Él, enfundado en un traje negro y con el cabello despeinado, lucía una sonrisa de infarto y unos ojos mieles que enloquecían a cualquiera. Y ella, la mujer que le dio la vida al ídolo de masas, vestía con un vestido negro palabra de honor, resaltando sus ojos con un recogido simple pero a la vez elegante. Justin, ansioso de ver por fin a su bella ___, no pensaba con claridad las preguntas que los periodistas le hacían, y por tanto, respondía con bastante indecisión.

- Hijo, intenta no ponerte muy nervioso –me masculló mamá mientras posaba conmigo para unas fotos.
- No veo a ___ -dijo él mirando a su madre.
- Ya vendrá, no te preocupes.

Lo que no sabía, es que ella aún estaba esperando a que su madre terminara de retocarse el cabello, el cual le había costado mucho a la peluquera de alisar, ya que sus rizos eran bastante voluminosos.

- ¡Mamá, llegaremos tarde! –chilló la impaciente de ___ haciendo resonar sus tacones contra el suelo.
- Tranquilízate, llegamos pronto –Janet acarició sus hombros.
- Sí, no te estreses –le pidió Madison- Y deja de arrugar la frente, te saldrán arrugas.
- Eso es una idiotez –farfulló ___.
- Y déjate el vestido quieto –su estilista le dio un manotazo al ver que se subía todo el rato el la parte superior del traje.
- Es que se me cae –le explicó la chiquilla angustiada por su palabra de honor, no había manera de que se fijara.
- Iré a por un imperdible –comentó la rubia, echando a correr hacia la otra punta de la habitación, donde guardaba el set de costuras.
- Melona, relájate, que todavía queda una hora para que se acabe la red carpet.
- ¡Hostia, qué guapa! –exclamó ___ al ver a su amiga, ignorando lo que ésta le había dicho anteriormente.
- Oh, ¿te gusta? –Julia dio una vuelta a su alrededor para que le viera mejor.
- Qué swaggy –dijo riendo.
- Ya –Julia se contempló el atuendo en el espejo {http://www.polyvore.com/cgi/set?id=63501300&.locale=es}.
- Bueno, pues ya estamos –anunció ___ (tu madre), vestida así http://www.polyvore.com/213_never_let_you_go/set?id=51902152.
- Oye, no podéis ir tan guapas –comentó ___ con aire de indignada- Me robáis el protagonismo.

Ellas rieron.

- ¿Nos vamos? –propuso Julia.
- Espera, que le arreglo esto a tu amiga –Madison hizo un retoque en el vestido de ___ y por fin, dejó de caerse- Ya. Ahora sí podemos irnos.

Cogieron sus cosas y se subieron a la limusina que había aparcada delante del hotel, la cual las conducía hacia el gran edificio donde se celebrarían los tan esperados premios. El equipo se bajó del vehículo y se fueron al backstage, pero Julia, ___ (tu madre) y, obviamente, ___, se quedaron en la alfombra roja.

Y entonces fue ahí cuando Justin respiró tranquilo al ver a su novia. Abrió los ojos, tanto como pudo, al contemplar con asombro su atuendo {http://www.polyvore.com/cgi/set?id=59585056&.locale=es}.

- Mira a __ -le dijo Justin a su madre.

Cuando Pattie vio a su nuera, ésta sonrió dulcemente. Veía a la muchacha tan cohibida, que le resultó gracioso. La alfombra roja resultó ser rápida y divertida. Miles de preguntas por ahí, miles de respuestas  por allá. Fotos y más fotos. Nervios. La tensión se notaba en el ambiente. 
Pero cuando ___ y Justin por fin se vieron las caras, cuando se acercaban al final de la red carpet, se relajaron. Él estiró la mano y logró agarrar la mano de ella, para acercarla y así poder posar juntos. Bueno, no solos, ya que la familia estaba detrás. Y así pues, resultó ser la fotografía más tierna de la gala. Justin con ___; Pattie, Julia y ___ (tu madre) en una misma foto, todos juntos.

Entraron al gran edificio, donde un enorme escenario destacaba ante cualquier cosa. Se acercaron a sus asientos y vieron a los representantes de cada cantante. Justin se colocó el primero de la fila, seguido de su madre y Scooter. Kenny iba detrás, para controlarlo todo junto a Usher, el cual también había asistido. Y al lado de la madre de Bieber, la de ___.  Después Julia, Janet y finalmente, la nerviosa y ansiosa ___.

- ¿Nerviosa? –le preguntó su representante.
- Demasiado –dijo apretando con fuerza el bolso de mano que llevaba.
- No lo estés, lo harás genial- ¿Verdad, Iyaz? –Janet lo miró, el cual estaba al lado de la cantante. Justin contemplaba la escena con los ojos entreabiertos, con precaución. Confiaba de ___, pero no de él.
- Claro, es una gran artista. Se llevará todos los premios –rodeó los brazos de la chica y por un segundo, se sintió intimidada ante la mirada de Justin, la cual fue retirada en breve.
- ¿Cuánto falta para empezar? –preguntó Julia, moviendo los pies con impaciencia.
- Ahora –le contestó ___ al ver a la presentadora subirse al escenario.

***

Cada vez que nombraban una categoría, Justin y ___ se ponían mucho más nerviosos de lo que ya podían estar. Pero cuando el corazón de ella empezó a bombardear más sangre, fue cuando su nombre era ganador en la categoría de ‘mejor artista revelación’. Los ojos se le abrieron como platos y se tapó la boca de asombro. Entonces reaccionó que tenía que levantarse a recoger aquél premio que, por lo que había notado, pesaba mucho.

- ¡Felicitaciones! –gritaron los de su alrededor.

Iyaz, Janet y Julia le dieron un corto abrazo. Su madre casi la aplasta y le llena la mejilla de carmín, provocando una fuerte risotada entre las diferentes personas que estaban viendo la celebración.

- Felicidades, cariño –Pattie le dio un abrazo.

___ estaba que irradiaba felicidad por todos los costados. Y más, cuando celebró con su novio el premio. Justin la levantó del suelo y le frotó la espalda tiernamente. Ésta, emocionada, le besó la mejilla para luego salir a andar rápidamente hacia las escaleras que la llevaban hacia el gran e iluminado escenario. El presentador le entregó el premio y le dio un abrazo. Luego, ella se colocó delante del micrófono, tal y como le habían dicho que hicieran.

- Wow, esto es increíble –no sabía cómo continuar su discurso. Estaba tan exaltada que se le había olvidado el que se había preparado horas antes- Estoy tan emocionada y nerviosa, que se me ha olvidado lo que iba a decir –el público rio y ella se sintió más aliviada y cómoda- No sé, esto es tan gratificante. Quiero dar las gracias a mis preciosas fighters, que sin ellas, no habría llegado hasta aquí. A mi familia y amigos. A todo el equipo, que han confiado en mí y me han soportado muchísimo, cosa que es bastante difícil –reí y sujeté con más fuerza el premio- Wow, esto pesa de verdad –rieron con más fuerza- Y sobretodo quiero agradecerle este premio a Justin Bieber –en oír eso, él se sintió emocionado, tanto que intentó reprimir la lágrima que caía de su ojo derecho, pero no pudo. Su madre le frotó los hombros y éste le sonrió, mas siguió escuchando las bellas palabras que su novia le estaba dedicando-, que sin duda es el que me ha abierto las puertas de ésta maravillosa experiencia. Sin él, básicamente no estaría aquí y le debo todo lo que tengo. ¡Muchas gracias a todos, os quiero! –alzó el premio para mostrarlo y sonrió- ¡Gracias! –añadió de nuevo.

A ella la condujeron hacia su backstage, donde celebró con el resto del equipo el premio adquirido. Madison le retocó el maquillaje y el peinado y volvió a sentarse en su sitio. Los premios continuaban y ya había varios premiados que sonreían de oreja a oreja por sus logros. Justin había ganado en la categoría de ‘mejor artista masculino’, pero aún le quedaba una más. Habían anunciado también que en quince minutos, Bieber actuaría. Pray, concretamente. Y sería acústicamente, versión que ___ amaba sobre todas las cosas. Llegó el momento en el que, tan esperadamente, anunciaron otra categoría.

- Y el ganador de ‘artista del año’, es –el presentador abrió el sobre, lo miró y abrió los ojos como platos, dejando al público y a los nominados con más intriga en el cuerpo- ¡Justin Bieber!

Y se levantó de la silla exaltado, liberado y emocionado. Abrazó a su madre con fuerza, luciendo una gran sonrisa. Kenny aplaudía con orgullo tras saber que su ‘sobrino’ era el artista del año. Las beliebers, tanto del plató como de casa, lloraban emocionadas. El mundo se había desatado en una locura, la Bieber Fever salía a la calle y gritaba a los cuatro vientos el nombre del ganador. ___ sonreía como idiota tras ver feliz a su novio, el cual abrazaba rápidamente a sus familiares. ___ (tu madre) le besó la mejilla al muchacho y le felicitó en el oído. Igual que Julia, que había hecho un mini baile de cinco segundos al oír el nombre de su ídolo proclamarse vencedor. Pero cuando la locura se desató, fue cuando Justin, en tres zancadas, abrazó a ___ y la elevó del suelo con mayor fuerza que anteriormente. Ésta se agarró a su cuello y rio mientras le daba vueltas. La bajó, sus pies tocaron al suelo y se sintió mareada por unos segundos.

- ¡Felicidades! –chilló ella emocionada.

Mas Justin la calló con un beso rápido pero con sentimiento. Cuando se separó sonrieron y él echó a correr con emoción hacia el escenario. Tomó el premio y se acercó al escenario.

- Quiero agradecer a mis fans, a mi familia y a mis amigos por haber estado siempre a mi lado, apoyándome. Gracias por creer en mí y darme fuerzas para así continuar luchando y persiguiendo mis sueños. ¡Esto es por vosotras, mis beliebers! –chilló con emoción.

Se fue a su backstage a dejar el premio, festejar con el resto del equipo y calmarse un poco, pues después tenía la actuación y quería estar relajado. Afinó un poco sus cuerdas vocales con cortos pero intensos ensayos que Mama Jan le había enseñado, y salió de ahí, vistiendo con una chaqueta blanca y decorados negros en los hombros. Pantalones negros y zapatos del mismo color, al igual que la camisa.

- ¡Y ahora, Justin Bieber actuará para todos nosotros con su canción, ‘Pray’!

Éste salió, el mundo enloquecía, pero en cuanto se sentó delante de la banqueta que quedaba delante del piano, todos callaron, prestando atención. Bieber miró a su novia, la cual también lo miraba a él con orgullo reflejado en sus ojos. Entonces fue cuando presionó la primera tecla del instrumento, y, con ese agudo sonido, empezó a cantar.

- Ohh Ohh 
I just can’t sleep tonight.
Knowin’ that things ain’t right. 
Its in the papers, it’s on the TV, it’s everywhere that I go. 
Childrens are crying. 
Soldiers are dying.
Some people don't have a home.
But I know there's sunshine behind that rain 
I know there's good times behind that pain, hey.
Can you tell me how I can make a change 
I close my eyes I can see a brighter day 
I close my eyes and pray 
I close my eyes I can see a better day 
I close my eyes and pray 
I lose my appetite, knowing kids starve tonight. 
When I sit up, cause my dinner is still on my plate. 
Ooo I got a vision, to make a difference. 
And it’s starting today. 
Cause I know there's sunshine behind that rain 
I know there's good times behind that pain, hey 
Can you tell me how I can make a change 
I close my eyes I can see a brighter day 
I close my eyes and pray 
I close my eyes I can see a better day 
I close my eyes and pray 
for the broken-hearted. 
I pray for the life not started 
I pray for all the ones not breathing. 
I pray for all the souls in need. 
I pray. Can you give you give em one today. 
I just can’t sleep tonight. Can someone tell how to make a change? 
I close my eyes I can see a brighter day 
I close my eyes and pray 
I close my eyes I can see a better day 
I close my eyes and pray.

El público se emocionó tras su actuación. Y él, orgulloso de su trabajo, regresó a su camerino para descansar su voz, la cual había tenido un pequeño fallo en medio de la canción. Pero eso no importaba, no era perfecto, podía equivocarse. Y mientras él descansaba sentado en el sofá a ver el resto del programa, ___ seguía sentada y esperando a que la premiaran a él y a Iyaz al mejor dueto. De momento, había perdido en la mejor canción. Pero igual, estaba contentísima por su primer premio. Anunciaron un par de categorías más y dejaron la última, la del dueto, para el final.

- Y el premio a el mejor dueto, es para… –abrió el sobre, más no esperó a decir el nombre- ¡Iyaz y ___, con ‘Pyramid’!

Ambos se levantaron y se abrazaron, gesto que no le agradó mucho a Justin, pero no podía hacer nada. Subieron al escenario y como siempre, agradecieron el premio a sus fans, familia y amigos. Después de eso, el presentador le recordó al público que, en breves minutos, contarían con la actuación de los dos artistas premiados. Ambos corrieron a sus camerinos a cambiarse y prepararse, pues sólo quedaba una premiación más.

- ¡Felicitaciones de nuevo, cielo! –gritó Madison en cuanto vio a ___ aparecer.
- No tengo tiempo, he de vestirme –estaba eufórica, más la prisa corría por sus venas.

Fue a la punta de la habitación, donde se cambiaba, y se puso lo que su estilista le había preparado días antes. Se peinó el cabello con un moño alto y contempló su atuendo en el gran espejo. Iba así http://www.polyvore.com/331_never_let_you_go/set?id=64163281
Sonrió ante su aspecto y se ajustó el micrófono de oreja que un encargado le había dicho que se colocara antes. Salió del camerino y comprobó que aún le quedaban un par de minutos, así que corrió hacia el de Justin. Sin llamar antes a la puerta, la abrió, haciendo a Justin asustarse.

- ¡Oh Dios mío! –exclamó él al verla.

Corrió hacia su novia y la volvió a abrazar con fuerza, ajustándola perfectamente a su cuerpo, sin dejar algún espacio libre entre ellos. Besó sus labios y ésta vez duró más que antes. ___ enroscó sus brazos en el cuello de Justin y como llevaba tacones, no tuvo la necesidad de ponerse de puntitas. Bueno, sólo un poco.

- Vas preciosa, shawty –le dijo Justin juntando sus frentes.
- Gracias –besó la punta de su nariz y cerró la puerta de un pisotón, ya que la tenía detrás.
- ¡Eh, ___, felicidades! –exclamaron Kenny y algunos más, que ya se habían movido de ahí, pues Justin no volvería a aparecer.
- Gracias –sonrió ella agradecida- Estoy nerviosa, Just.
- No te pongas nerviosa, lo harás genial –él le dio un apretón de manos y luego volvió a besarla- Anda, ves ya. Actúas en nada.
- Vale –se abrazaron por última vez y ella abrió la puerta- Te quiero.
- Y yo a ti –dijo él.
- ¡Chao! –y antes de salir por la puerta, Justin volvió a abrir la boca.
- ¡Y cuidado con Iyaz!

Ella soltó una carcajada y corrió hacia la parte trasera del escenario, 
donde su compañero la esperaba. El presentador estaba anunciando la actuación de ambos, y eso hacia que los nervios de ___ crecieran. Rezó como dos veces el padre nuestro y, finalmente, salió al escenario a cantar con Iyaz la canción que tantas veces habían practicado.

- Shawty's love is like a pyramid (Oh) 
We stand together till the very end (eh Oh) 
There'll never be another love for sure (Oh) 
Iyaz and ___ let we go
–cantó él.

Stones, heavy like the love you've shown (shown) –empezó a cantar ___ con dulzura, emocionando al público con su aterciopelada voz. Siguió, con nerviosismo, pero siguió.
Solid as the ground we've known (known) 
And I just wanna carry on 
We took it from the bottom up (no no no) 
And even in a desert storm (yeah) 
Sturdy as a rock we hold (oh) 
Wishing every moment froze 
Now I just wanna let you know 
Earthquakes can't shake us 
Cyclones can't break us 
Hurricanes can't take away our love 

Pyramid, we built this on a solid rock 
It feels just like it's heaven's touch 
Together at the top (at the top baby), like a pyramid 
And even when the wind is blowing 
We'll never fall just keep on going 
Forever we will stay, like a pyramid 
-___ terminó de cantar el estribillo.

Like a pyramid like a pyramid eh (ooh) 
–Iyaz cantó.
Like a pyramid like a pyramid eh (ooh) 
Like a pyramid like a pyramid eh eh (oooh) 

Cold (cold), never ever when you're close (close) 
We will never let it fold (fold) 
A story that was never told 
Something like a mystery (yoh!) 
–ella terminó de cantar para que Iyaz continuara.
And every step we took we've grown 
Look how fast the time has flown 
A journey to a place unknown 
We're going down in history 
Earthquakes can't shake us (oh) 
–y juntos, de nuevo, cantaron juntos el estribillo. Dejando al público con la boca abierta.
Cyclones can't break us (oh) 
Hurricanes can't take away our love 

Pyramid, we built this on a solid rock (hey!) 
It feels just like it's heaven's touch 
Together at the top, (at the top baby) like a pyramid 
And even when the wind is blowing (wind is blowing) 
We'll never fall just keep it going (keep it going) 
Forever we will stay, like a pyramid (eh oh) 

Like a pyramid girl let me show you 
That I love you so much 
That we gonna get through (oh oh) 
Even when there's storms 
I will never go, Ima be the one to keep you safe (hey) 
Before was our love back it up more than enough 
Holding on to one another be the cover when it's rough (oh oh)
Mother nature (hey) or disaster won't stop at happy ever after 
–Iyaz terminó su parte del rap.

Pyramid, keep it going (like a pyramid, like a pyramid) 
Oh oh ooooh (like a pyramid, like a pyramid) 

Pyramid, we built this on a solid rock (solid rock) 
It feels just like it's heaven's touch (oooh) 
Together at the top (at the top baby, at the top girl), like a pyramid 
And even when the wind is blowing 
We'll never fall just keep on going (keep it going) 
Forever we will stay (___), like a pyramid (what what).

Pyramid, we built this on a solid rock 
It feels just like it's heaven's touch 
Together at the top (at the top baby, at the top girl), like a pyramid (pyramid) 
And even when the wind is blowing 
We'll never fall just keep it going 
Forever we will stay (ooh), like a pyramid
-___ terminó con un gorgorito, para que Iyaz siguiera con el final de la canción.

Like a pyramid like a pyramid eh 
Like a pyramid like a pyramid eh 
Like a pyramid like a pyramid eh eh.

Y así, ambos sonriéndole al público, terminaron con el dueto y se abrazaron con los pechos subiendo y bajando a causa del esfuerzo. La sala se llenó de aplausos y silbidos, gesto que provocó en los cantantes una fuerte sensación de orgullo y motivación.

___________

Hooooooola. Dije que intentaría subir éste fin de semana, y bueno, aquí tenéis el capítulo. La verdad es que me costó escribirlo, no sabía cómo co*ño funcionaba ésto de los premios, y la verdad es que para no estar muy informada, me ha salido bien. Espero que os haya gustado, porque entonces, moriré. Ah, y os informo que entre semana, no podré subir, como mucho, el viernes o los fines de semana, nada más. El trimestre se acaba y con él vienen miles de exámenes, deberes y proyectos. Pero eso  no significa que pueda ir escribiendo un poquito cada día y así, cuando llegue el viernes, subirlo todo. Ah, y "GyselithaSwag", melona es el mote que tengo con Julia, y bueno, lo llevé a la novela. Y Rayis (? le pone 'Hope' a su gatita, en honor a su ídola, Miley, que se llama así. Y nada más que decir, me apuntaré todos vuestros cumpleaños y ese día puedo subir capítulo, obviamente os lo dedicaré.

¡Un beso, os quiero!


PD: La canción que cantan ___ y Iyaz, es esta.

22 de noviembre de 2012

Never let you go. {139}



|| Unos días después ||

El tiempo pasaba rápido, y ya casi estábamos a febrero. Sí, con eso quiero decir que es mi cumpleaños. Veintiocho de enero, ni un día más, ni un día menos. No todos los días se cumplen dieciséis, pero sí se va al colegio. ¿Qué mejor manera de empezar tu cumpleaños levantándote a las siete y media porque tienes que ir a clase? Lo peor de todo es que ni Janet me ha dado el día libre. “Yo he tenido que trabajar incluso en Navidad, y no me quejo”, palabras textuales de la encantadora de mi manager.

Sin moverme de la cama, cogí el teléfono móvil y me conecté a Twitter. Tenía miles de menciones. El doble de lo que normalmente recibía. Mi nombre era Trending Topic Global y el número de seguidores había aumentado de una manera realmente escandalosa. Sonreí al ver tantos mensajes de mis fans diciendo que me deseaban un buen día. Pero eran tantos y yo tenía tan poco tiempo, que no podía permitirme responder. 
Así que, dejé el móvil, hice la cama y me dirigí a la ducha. Me bañé lo más rápido que pude para vestirme también a la velocidad de la luz. Me puse esto {http://www.polyvore.com/cgi/set?id=55248071&.locale=es}. Lo demás, ya sabéis, lo típico. Bajé las escaleras y no había rastro ni de mi madre, ni de Julia. Era raro, porque normalmente solía ser la última en presentarme. Cuando me dirigí a la nevera para abrirla y sacar la leche, la típica canción de feliz cumpleaños hizo que la derramara en el suelo.

- ¡Felicidades, mi niña bonita! –gritó mi madre abrazándome.
- ¿Te has asustado, eh capulla? –me preguntó Julia viendo el charco blanco que había hecho.
- Joder, qué susto –dije llevándome la mano al pecho.
- Lo siento, cielo –se excusó mamá sonriendo- Pero llevarte el desayuno a la cama ya está muy visto
- Sí, un susto nunca viene mal para despejarse de buena mañana –comentó Julia colocando los brazos en jarra y soltando un par de carcajadas.
- Bueno, el caso es que os habéis acordado –dije abrazándolas.
- ¿Cómo se nos iba a olvidar? –preguntó mamá retóricamente cuando las solté- Lleva en Internet el tema de tu cumpleaños dos semanas.
- Aparte, aquí la menda tiene muy buena memoria para los cumpleaños –se halagó así misma Julia.

Yo solté unas carcajadas y me agaché para limpiar lo que había manchado.

- ¿Y qué harás después de clase? –me preguntó mi amiga sirviéndose un vaso de leche.
- Iré al estudio.
- Joder, ¿pero qué tienes que hacer?
- Bueno, me pasa a buscar James después de clase. Madison va a hacerme pruebas de vestuario. O eso dice, no estoy segura. No presté atención a lo que dijo.
- ¿Para los EMAS? –preguntó mamá.
- Sí, vosotras tenéis que ir escogiendo vestido –les recordé apuntándolas con el dedo índice.
- Aún falta mucho tiempo, ___ . –dijo Julia.
- Menos de un mes porque son el veinticuatro de febrero.
- Bueno, que hay tiempo de sobras, tranquila –me calmó mamá.
- Después iréis con prisas, os conozco –caminé hacia el sofá y me senté ahí mientras me terminaba el desayuno y veía un poco la televisión. En MTV estaban dando el videoclip de Justin, el de Somebody to love.
- Míralo, es que es guapo –exclamé sin dejar de mirar la pantalla.
- Ya ves –dijo Julia, que había corrido en cuanto la canción había empezado a sonar.
- Pero cuidadito que te reviento –ella rio ante mi reacción- Es broma.
- Lo sé, igualmente yo tengo a Chaz –alcé las cejas rápidamente- Eres una cerda.
- ¡Eh! ¿Pero yo qué he dicho?
- No es lo que has dicho, es lo que seguramente has pensado.
- ¿Y qué has pensado?

Justo llamaron al timbre.

- Tú ya sabes lo que has pensado –respondió dejando la taza en la mesa de delante y levantándose del sofá para ir a abrir. Los Beadles aparecieron con una sonrisa en la cara y buscándome con la mirada- Eh, feos.
- Hola, antipática –Christian recibió el primer puñetazo en el estómago de la mañana. Se había quedado sin aire, y todo.
- Julia, ¿ya estás pegando de buena mañana? –le preguntó mi madre en tono de regañina.
- Me ha llamado antipática –lo acusó, el cual se acercaba a mí para saludarme.
- ¡Felicidades, enana! –me abrazó fuertemente, alzándome del suelo.
- Chris, no puedo respirar.

Él soltó unas carcajadas y me dejó en el suelo.

- ¡___, felicidades! –gritó la efusiva de su hermana también dándome un abrazo.
- Chicos, yo me voy ya –anunció mi madre atándose el pañuelo- Nos vemos luego, hija.
- Claro.
- No tardéis en iros o llegaréis tarde a clase –dijo antes de cerrar la puerta.
- No, tranquila.

Cuando se fueron, los chicos empezaron a zarandearme, a abrazarme y a chillar cosas como una pedazo de fiesta, muchos regalos, Justin saliendo de una tarta.
- Espera, ¿Justin saliendo de una tarta? –pregunté confundida.
- ¡Christian! –le regañaron las chicas, ya que había sido él el que lo había dicho.
- ¡Joder, la emoción! –trató de excusarse.
- Eso ha sido raro –dije frunciendo el ceño.
- Todo es raro, hoy es un día raro –Caitlin movía los brazos exageradamente- Hoy van a pasar cosas muy raras.
- Eres rara –dijimos todos a la vez.
- Bueno, ¿nos vamos? –propuso.
- Y encima bipolar –comenté riendo.
- Llegaremos tarde –miré  la hora. Tenía razón.
- Vamos, anda –cogí mi mochila y me la colgué en un hombro.
- ¿Cojo yo el coche o qué? –preguntó Julia.
- No, vamos en el mío.
- Guay –respondió la morena- Me ahorro buscar las llaves.

Cerré la puerta de casa y nos montamos en el coche de Beadles.

¿Has perdido las llaves, Julia? –pregunté mientras me ponía el cinturón de seguridad.
- Prefiero decir que se han transpapelado.
- Unas llaves no se pueden transpapelar –le corrigió Christian- Eso solo son los papeles.
- Ya lo sé, idiota, pero queda más culto –le contestó rápidamente y de forma tajante.

Yo solté unas carcajadas, al igual que Caitlin, la cual conducía el vehículo. Cuand aparcó en su plaza, nada más bajarme, recibí varias felicitaciones de gente de la cual ni hablaba. Carol aún no había venido, pero en cuanto Christian y yo dimos un pie en nuestra clase, su voz chillona nos sorprendió.

- ¡Felicidades, ___! –me abrazó efusivamente- ¿Qué te han regalado? ¿Has visto las menciones? ¡Has salido en la tele! Pero sólo han sido uno o dos minutos, nada más. ¡El caso es que se han acordado de tu cumpleaños! ¿No es genial? ¿Y Justin, lo has visto? Seguro que…
- Ehm, Carol –la paré. Ella me miró sorprendida.
- ¿Qué?
- Calla –pedí riendo.
- Lo siento, es que me suelo exaltar con los cumpleaños y… -de repente se dio cuenta de la presencia de su novio- Oh, hola mi amor.
- Ya, media hora después –dijo riendo.
- ¿Y si se van sentando en sus asientos? –oímos la voz del profesor detrás de nosotros- Quizá así la clase pueda empezar sin ningún tipo de retraso.
- Oh, sí –acepté- Lo siento.
- No importa, señorita ___ -caminamos hacia nuestras sillas y mientras dejaba las cosas alguien me llamó.
- Pst, ___.

Me giré a ver a Rufus.

- Hey –lo saludé.
- ¿Qué hay? –preguntó. Me pasó una nota- Felicidades.
- Gracias –dije tomándola.

La abrí y reí al leer su mensaje. “Sígueme en Twitter, cabrona. Quiero que la gente vea que me sigue una famosa así ser popular. Por cierto, felicidades. Invítame a tu party.” Negué con la cabeza mientras reía. Rufus me miró y acabó riéndose también.

- Rufus, me gustaría empezar la clase sin tener que ponerle ninguna falta de disciplina –luego me miró a mí- Y señorita ___, sé que es su cumpleaños, pero trate de festejarlo después de clase. Gracias.
- Creo que alguien no está de buen humor –murmuré en voz baja, haciendo que Caroline riera ante mi comentario.

***

Las clases pasaron rápidas. La verdad es que había sido divertido, porque no hicimos mucho. La mayoría de los profesores acabaron contándonos alguna que otra anécdota cuando eran jóvenes. Y eso hacia que la clase se pasara más amena. Al salir del instituto, la gran y negra furgoneta de James me esperaba, estacionada en el mismo sitio de siempre. La acera de enfrente.

- Supongo que nos veremos cuando llegues a casa –me dijo Julia, que me había alcanzado por el camino.
- Sí, a ver si no tengo mucho trabajo hoy –me encogí de hombros y le sonreí.
- Que te sea leve –rio.
- Gracias.

Caminé hacia James y besé su mejilla. Me abrió la puerta del copiloto y entré. Dejé la mochila a mis pies y me puse el cinturón de seguridad.

- Ah, se me olvidaba –dijo sonriéndome- Felicidades, bonita.
- Gracias –le sonreí cómo él había hecho conmigo.
- ¿Cuántos ya, dieciocho?
- Dieciséis –añadí entre risas- James.

Él me miró.

- ¿Qué haré hoy?
- Eso Janet, cielo. Yo sólo soy el chófer.
- Y el que cuida de mí –le recordé riendo.
- También, también –repitió.

Condujo hasta el estudio y nos subimos al ascensor. Apretamos el botón que correspondía a la planta donde estaba la sala en la que nos reuníamos y esperamos en la caja metálica mientras una pegadiza melodía sonaba. Al salir de ahí, abrimos la puerta donde detrás estaba Janet y algunos del crew.

- ¡Felicidades! –gritó Madison nada más verme.
- Gracias –me abrazó como los demás.
- Felicidades, cariño –Janet me dio un beso en la mejilla y un cariñoso abrazo- Siéntate, anda.
- ¿Qué tengo que hacer hoy? ¿Pruebas para la vestimenta de los EMA’s?
- No, eso para más adelante. Hoy tienes una sesión fotográfica.
- Oh, ¿para qué revista?
- Pues para una que tiene un nombre muy raro –era extraño que Janet no se supiera el nombre de la revista, ella siempre era muy profesional para éstos casos.
- Eso no importa –dijo Madison al ver mi repentina confusión- El caso es que iremos al edificio donde te harán la sesión, te vestirán con unos vestidos que son preciosos y bueno, ahí ya sabes lo que tendrás que hacer.
- ¿Cuánto durará? –pregunté.

Más que nada era para estar pronto en casa y así ver a los chicos y Justin. Hablando de Justin. ¿Dónde se había metido? Vale, no nos habíamos visto aún. Pero no sé, un mensaje o algo. Incluso mis amigos de España, familiares, ¡Thomas! Incluso Thomas me ha felicitado aunque sea mandándome un WA. No sé, ¿y si se había olvidado de mi cumpleaños? Puede que sea algo tonto, pero dice mucho de una persona.

- Tierra llamando a ___ -James chasqueó los dedos delante de mis ojos.
- ¿Eh?
- Te estaba respondiendo a tu pregunta –me informó Janet.
- Oh, lo siento.
- A lo que iba. Que sí, que durará bastante.
- De acuerdo –acepté encogiéndome de hombros.
- Entonces, ¿nos vamos? –preguntó Madison tomando su abrigo.
- Nos vamos.

Salimos del estudio y James condujo hacia lo que sería el edificio donde me harían la sesión de fotos. Tenia muchos pisos y salas grandes, al menos era lo único que se podía ver por el pequeño cristal que tenían algunas habitaciones.

- Bien, éste será su camerino –me informó la mujer de unos cuarenta y tantos años vestida de traje negro.

Se marchó y me quedé sola con Janet, James y Madison. La última se acercó a mí para hablar, palpó con sus manos las telas de los vestidos que colgaban de los percheros metálicos y me miró sonriendo.

- Ésta sesión será un poco diferente a las demás –empezó- Tú escogerás la vestimenta.
- Pero, ¿no tengo que promocionar nada? –ella negó con la cabeza- 
Entonces si me quiero poner éste vestido –saqué uno gris-, nadie dirá nada.
- Nada –afirmó mi estilista.
- ¿Y me puedo maquillar como yo quiera?
- Y también peinarte –se cruzó de hombros mientras sonreía.
- Esto mola –asentí con la cabeza mientras miraba los vestidos.
- Intenta no tardar mucho –me avisó Janet antes de cerrar la puerta- 
Nosotros estaremos en la sala de al lado, que es donde el fotógrafo te estará esperando.
- De acuerdo.

Cerró la puerta y me dejó sola en aquella habitación llena de vestidos, faldas y tops, zapatos, complementos y miles de neceseres con maquillaje. Contemplé la estancia con los ojos abiertos, estaba fascinada. 
Me paseé por el pasillo donde los percheros reposaban con miles de vestidos. Toqué las diferentes telas y ahí fue cuando empecé a mirarlos y a probármelos todos. Tras haber estado como diez minutos debatiéndome entre dos conjuntos, al final opté por éste http://www.polyvore.com/cgi/set?id=54472160&.locale=es. Me hice un recogido simple, consistía en un moño elegante con algunos mechones sueltos alrededor. Me los ricé y eso hizo que quedaran mejor. Mis ojos en cambio, fueron maquillados con un difuminado negro. Los labios, en cambio, resaltaron con un rojo pasión y un brillo que después había añadido. Me observé en el espejo y sonreí tras ver mi atractivo reflejo. Justo cuando me levantaba del taburete, la puerta se abría. El equipo me esperaba.

- Oh, estás preciosa, ___ -me halagó Janet.
- Buena elección, los colores combinan a la perfección –Madison aprobó mi vestimenta.
- Gracias, chicas –sonreí- ¿Vamos?
- Claro –contestó la encargada.

Me condujeron a la pequeña sala de al lado. Consistía en paredes simples pintadas de blanco y un trípode en la otra punta. ¿Ya está? ¿Nada de decorados ni cosas raras? Pues sí que era rara la revista para la que trabajaría. Al final de la habitación había una puerta.

- ¿Y esa puerta? –pregunté señalándola con el dedo índice.
- Tú no te preocupes por eso –habló el fotógrafo que justo acababa de llegar- Soy Daniels, por cierto.
- Encantada –le estreché la mano.
- Muy guapa –sonreí como agradecimiento- Bien, ponte justo en esa pared y posa para la cámara.

Me puse justo en la zona donde él me había pedido, al lado de aquella misteriosa puerta. Empecé a posar y a recibir halagos cada vez que el flash disparaba contra mi figura.

- Muy bien, ahora un poco hacia delante –di un par de pasos en frente- A tu izquierda por favor –le hice caso. Ahora tenía la puerta detrás.
- Ehm, la puerta está detrás –la señalé con el pulgar por encima de los hombros.
- Sí, lo sé –asintió Daniels con la cabeza- Pero no importa, tú sigue posando.

Fruncí el ceño y seguí con mi trabajo, hasta que un ruido me sobresaltó y me obligó a girarme. La puerta estaba abierta. Miré a los presentes de la sala con confusión y miedo a la vez. No me gustaban mucho las experiencias con sucesos paranormales, y que la puerta se haya abierto sola, sin duda alguna, lo era.

- ¿Qué ha pasado? –pregunté temerosa mientras colocaba detrás de mi oreja un mechón de pelo que se había escapado tras mi brusco giro.
- No sé –Madison se encogió de hombros.
- Vamos a mirar qué es –dijo Janet caminando hacia mí.
- ¡No! –la paré por el brazo cuando iba a avanzar más- Mejor sigamos como si nada.
- Pero tenemos que mirar si hay alguien –me explicó.

Suspiré debatida. Tendría que hacerle caso sí o sí, sin reproche alguno. Caminé yo primera –a duras penas- hacia la puerta, tal y cómo me había pedido mi representante. Estaba todo completamente oscuro y, cuando avancé un paso hacia el interior de la sala para palpar la pared y así encender el interruptor de la luz, por arte de magia, la habitación se iluminó y un sonoro ‘sorpresa’ hizo que me asustara por segunda vez.

- ¡Oh Dios mío! –exclamé al ver a todos mis amigos ahí, de pie alrededor de mesas decoradas y llenas de comida- ¡Esto es increíble!

Solté unas carcajadas de los nervios que sentía. ¡Esto no estaba pasando! Me habían preparado una fiesta sorpresa sólo para mí. Ahí estaban todos. Los Beadles, los Somers, mi familia, el equipo, Justin… ¡Justin!

- ¡Felicidades, cariño! –mamá me abrazó y sonreí.
- Gracias por esto, es precioso –dije cuando me separé de su abrazo.
- No tienes que agradecer nada –sonrió dulcemente- Anda, pasa a saludar a los invitados.

Los chicos me abrazaron y me desearon un feliz cumpleaños por segunda vez en el día. El crew me zarandeó y gritó en mi oído lo mucho que me querían y lo buena que estaba la comida. Reí ante ese numeroso comentario. Y finalmente, Justin me achuchó entre sus protectores brazos y besó seguidamente mi frente, haciendo que sonriera como una completa idiota.

- Pensé que no te vería en todo el día –dije pasando los brazos por su cuello.
- Pues eres tonta por pensar eso –depositó un suave beso sobre mis labios.
- Gracias por esto –le agradecí. Sabía de sobras que habría sido idea suya.
- También dáselas a tu madre.
- Sí –sonreí- Y a los chicos, seguro que también han tenido algo que ver.
- Julia pensó en cómo darte la sorpresa.
- ¿Y no se podía haber ahorrado la parte del susto? Lo de la puerta me ha dejado helada.
- Díselo a ella, yo sólo me encargué de encontrar el edificio y de cómo inventarme una excusa para hacerte llegar hasta aquí.
- Eres increíble –besé sus labios de nuevo.
- Lo sé.
- Y creído –revoloteé los ojos.
- También lo sé –soltamos unas carcajadas.
- Oye, Biebs –la voz de los chicos interrumpió nuestra conversación- Nosotros también queremos pasar tiempo con la cumpleañera.
- ¿Y qué pasa si la cumpleañera decide quedarse con el sexy y apuesto novio? –preguntó Justin abrazándome fuertemente.
- Oh, Justin, no seas así –me solté de su agarre entre carcajadas.
- Es broma, es broma –trató de arreglarlo.

Justo empezó a sonar ‘turn up the music’. Al instante mire a Julia, la cual habia soltado un grito ahogado al reconocer la letra de la cancion. Empezó a bailar improvisadamente mientras ponía cara de emocionada.

- Cómo amo esta canción –exclamó sonriendo.
- ¿La canción o el tío que la canta? –pregunté retóricamente, haciendo que soltara unas carcajadas.
- Los dos, creo –Chaz la miró mal- Oye, yo note digo nada cuando salen chicas guapas por la tele.
- Porque sabes de sobras que tú eres mucho mejor que ellas –Julia revoloteó los ojos.
- Eso ha sido cursi.
- Creo que a Julia no le va esto de que seas tierno, Chaz –le dijo Justin riendo.
- Me he dado cuenta –Somers se cruzó de brazos.
- No es que no me guste, es que a veces se pasa –se defendió Vílchez.
- Seguro –murmuré yo, riéndome,
- Oye, ¿vamos a bailar? –propuso Carol, cogiéndole la mano a Christian.
- Yo prefiero saludar al resto del equipo –contesté sonriéndole.
- Como quieras –se encogió de hombros.
- Luego voy con vosotros.

Justin caminó conmigo hacia donde estaba Scooter, Alfredo y Usher, hablando de no sé qué. Me abrazaron en cuanto me vieron y me uní a la conversación, la cual trataba sobre una anécdota relacionada con Justin. Acabamos riéndonos por la tontería y luego fui con Pattie, mamá y Thomas. Comían pastelitos de chocolate.

- ¡Hey! –los saludé.
- Felicidades, bonita –Thomas besó mi mejilla.
- Gracias, papi –le sonreí burlonamente y él rio.
- ¿Cómo te lo estás pasando? –preguntó Pattie. Nos sonrió a mí y a 
Justin al ver que me tenía agarrada de la mano.
- La verdad es que muy bien, esto es perfecto. Gracias.
- Deja de agradecer –pidió mamá riendo.
- Es que, es lo mínimo que puedo hacer.
- Shawty, en serio –dijo Justin- No agradezcas, te lo mereces.

Le sonreí.

- Por cierto, hija –dijo mamá- Vas preciosa.
- Gracias –sonreí- Si hubiese sabido que me haríais una fiesta habría venido con unos jeans y una camiseta. Ésta falda es incómoda.
- ¿Por qué? –preguntó Justin- Vas perfecta.
- Se me sube, y molesta –expliqué volviéndomela a bajar hasta la altura de la cintura.

Soltaron un par de carcajadas. Mamá miró la hora.

- Creo que es hora de abrir los regalos y de encender las velas.
- Oh, no –dije tapándome la cara- No me hagas esto, por favor.
- Justin, llévala a la mesa central.
- ¿Qué? –pregunté tras haber oído decir eso a mi madre. Justin me cogió en volandas- ¡Justin, no, bájame!
- Ni lo sueñes, princesa.
- Si no fuera porque me has llamado princesa, te habría pegado un puñetazo en el pecho –murmuré enojada.
- Por eso mismo te lo he dicho –rio, mas se llevó el puñetazo de todas formas.

Los chicos miraban la escena y reían ante mi frustración reflejada en el rostro. Odiaba ser el centro de atención. Y sí, quizá penséis que es absurdo cuando normalmente salgo en todos lados, pero no. No me gusta. Odio llamar la atención. Oí cómo mamá cogía un micrófono y empezaba a hacer pruebas con él para ver si se oía. La gente calló al segundo y la intensidad de las luces fueron bajando un poco.

- Hola, ¿se me escucha? –al ver que sí, dejó de hacer tonterías. 
Revoloteé los ojos y Justin rio ante mi reacción. Me cogió de la mano y besó el dorso de ésta. Yo no hacia nada más que mirar las velas aún no encendidas de la apetitosa tarta- Bien. Sé que no apetece mucho que empiece a dar el discurso del año, pero me gustaría dedicarle un par de palabras a la chica de dieciséis años que ahora me mira mal –el público soltó unas carcajadas- Hija, sé que no todo ha salido como esperábamos, que hemos sufrido muchos baches. Que la vida no se nos ha hecho fácil, pero con fuerza y valentía, la hemos hecho más amena. Gracias a la ayuda de ciertas personas, hemos logrado salir de los pozos donde habíamos caído, y agradezco de todo corazón todo lo que han hecho por nosotras –miró a Pattie y a Justin- Gracias, chicos.

Ellos sonrieron a mi madre y yo hice lo mismo. No quería emocionarme, pero si el discurso seguía así, lloraría.

- Y ahora que tenemos una oportunidad para empezar de cero, la vida nos sonríe. Por fin has podido cumplir tu sueño y eso, sin duda, ha sido lo que me ha hecho seguir adelante. No hay nada mejor que verte sonreír por todos tus logros conseguidos. Recuerdo la primera vez que sonó tu canción en la radio. No podía sentirme más orgullosa de ti. Cuando eras tan pequeña soñabas muchas veces con éste momento, ser cantante. Dedicarte a la música. Y mira donde estás ahora, en lo alto.

Una lágrima amenazaba con salir, mas aguanté las ganas apretando fuertemente los ojos y respirando hondo. No quería que se me corriera el rímel y menos dar la nota.

- Me siento tan orgullosa de ti, mi vida –mamá empezó a emocionarse y eso me partió el alma- ¿Sabes? Esto nos ha unido, tu talento. Tu fuerza ha hecho que nos demos cuenta del tiempo que hemos estado distanciadas –empezó a llorar cada vez más y no lo pude evitar más, me levanté de mi asiento y corrí a abrazarla.
- Te quiero, mamá –susurré en su oído mientras frotaba su espalda- Gracias por todo.

Ella me besó varias veces el pelo y yo hice lo mismo con su mejilla. Me separé de ella y le sonreí. Ambas nos limpiamos las lágrimas con sumo cuidado de no correr el maquillaje y con delicadeza y me lo acerqué a la boca.

- Bueno, será mejor que nos dejemos de tanto discursito si no queremos acabar todos llorando –soltaron un par de carcajadas y yo me uní a ellas. Después, me quedé en blanco- Bueno, ehm… ¿quién quiere un trozo de tarta?
- Antes sopla las velas –dijo mamá sonriéndome- Que no te vas a librar de que te cantemos.

Revoloteé los ojos y dejé el micrófono en su sitio para ir a la mesa junto a mi madre. Me senté en la silla donde anteriormente estaba y Justin soltó una carcajada al ver la cara de desesperación que ponía al notar todas las miradas posadas en mí. Thomas cogió un mechero y encendió las dieciséis velas azules de la tarta. Y, en menos de dos segundos, todas las luces se apagaron. Empezaron a cantarme la típica cancioncita de ‘cumpleaños feliz’ mientras me moría de vergüenza. Julia y Alfredo, como no, lo grabaron todo. Cuando terminaron, la voz de Justin, tan aterciopelada como siempre, hizo callar a todo el mundo.

- Vamos, pide un deseo –lo miré y sonreí.

“Estar siempre a tu lado, pase lo que pase”. Y cuando abrí los ojos, soplé todas y cada una de las velas, a la vez que la sala se llenaba de aplausos. Sonreí dulcemente, aunque me estuviese muriendo de la vergüenza, o estuviera pasando un momento incómodo, esto era lo más bonito que me habían hecho nunca.

- ¡Los regalos, los regalos! –gritó Christian. Carol le dio un codazo para que callara.
- Primero abre el mío, tst –exclamó Julia enfadada, pasándome el paquete. Yo la miré mal- No te ibas a quedar sin el regalo de tu Melona.
- Eres idiota, ¿para qué te gastas dinero?
- Pero si en el fondo me lo has comprado tú. Mi sueldo sale de tu bolsillo –y más o menos tenía razón. Más o menos.

Abrí el paquete y con una cara de sorpresa impresionante, me topé con el último Iphone 4 –no, aún no ha salido el cinco en la novela-. Miré a mi amiga y le di un manotazo en el hombro.

- ¡Dios mío, te amo! –la abracé y la gente rio.
- ¡Ahora el mío, eh! –se quejó Christian.
- De eso nada –Madison soltó unas carcajadas y se acercó con una tarjeta entre las manos- Es de parte de Janet y mío.
- Muchas gracias, chicas –les sonreí. Quité el plástico que cubría la tarjeta y me fijé para qué servía. No lo ponía- ¿Y esto?
- Es un vale para comprarte ropa en Victoria Secret –abrí los ojos y Justin alzó las cejas pícaramente.
- Estás de coña.
- Dime que no, por favor –suplicó Justin mirando a mi estilista. Su madre le dio una colleja en la nuca.
- Claro que estoy de coña –mi representante y ella soltaron unas carcajadas- Es para cualquier tienda de marcas que hay en el centro comercial, en la tercera planta.
- La de pijos –dije riendo.
- Esa –contestó Madison.

Solté unas carcajadas y abracé a las dos mujeres que ahora estaban delante de mí. Les volví a agradecer el detalle y se sentaron. A lo tonto pasamos toda la tarde y parte de la noche ahí, abriendo regalos –menos el de Justin y el de mamá, que querían dármelo en un lugar más íntimo-, riendo, comiendo y bailando. Julia y Alfredo hicieron muchísimas fotos. Justin tuiteó cosas sin sentido, al igual que yo. Cantamos juntos y de vez en cuando teníamos algún momento a solas en el cual hablábamos de nuestras cosas y, bueno, no hablábamos. Creo que me entendéis. 
Llamamos a un equipo de limpieza que se encargó de limpiar todo aquello y en el coche de James, el cual obviamente también había asistido a la fiesta, me fui a casa.

- Gracias por todo, mamá –dije cuando estábamos poniéndonos los cinturones de seguridad.
- Deja de agradecer ya, pesada –Julia me pegó un manotazo en el hombro- Agradece que no te he tirado un cacho de tarta en el pelo. Eso agradece.

Miré mal a mi amiga. Ella, en cambio, soltó unas carcajadas. Al igual que James y mamá.

- Por cierto, el regalo te lo daré en casa –dijo girándose y sonriéndome- Quiero que sea especial.
- ¿Eh?
- Bueno, más bien quiero que sea especial lo que hagas con él –seguía estando confundida- Da igual, ya lo verás.
- Vale –me encogí de hombros.

James aparcó el coche delante de la puerta de casa. Me ayudó a llevar la bolsa con los regalos hacia mi habitación y luego nos despedimos de él con un abrazo y un beso en la mejilla. Miré la hora que marcaba el reloj del salón. Las dos y media. Sí, en unas horas tendría que ir a clase, pero mamá dijo que no importaba si faltaba. Me quité los tacones y los dejé en el armario, pero no me puse el pijama. Bajé las escaleras y me preparé un vaso de leche caliente con cola cao.

- ___, ven –me llamó mamá.

Justo tocaron al timbre.

- Voy –con el vaso entre las manos, caminé hacia la puerta dando pequeños sorbos. La abrí- Hostia, hola.
- ___, esa boca –me regañó mamá. Cerré la puerta- Hola, Pattie. Cuánto tiempo sin verte.
- Increíble, ¿verdad? –ella le siguió el juego. Patricia y su hijo se sentaron al lado de mi madre- Hemos venido a darte el regalo. A parte, Justin quería verte.

Le sonreí tontamente y me senté a su lado a terminarme el vaso de leche caliente.

- Bueno, hija –mamá se aclaró la garganta- Como ya te he dicho en el coche, éste es un regalo especial –asentí con la cabeza- Con esto me vas a demostrar si puedo confiar o no en ti.
- No lo entiendo –dije confusa.
- Que como la cagues, tu madre no te dejará la casa para ti sola en la vida –me explicó Julia a su manera. Justin y yo reímos, al igual que las dos mujeres.
- Sí, más o menos –habló mamá riendo- Lo que me vengo a referir es, que depende de lo que hagas con esto –alzó el sobre-, me dará a entender lo responsable que eres.
- ¿Y qué es? –pregunté.
- Ábrelo –me extendió el sobre blanco y lo cogí. Lo analicé para ver si había alguna trampa o algo por el estilo- No hay ninguna bomba, ___. 
Puedes abrirlo, vamos.

Yo solté unas carcajadas. Lo abrí y me encontré con un cheque de diez mil dólares. Abrí los ojos y miré a mi madre pidiéndole una explicación de éste regalo.

- ¿Te acuerdas de lo que hablamos hace poco sobre el dinero que ganaras con tu trabajo? –asentí con la cabeza- Demuéstrame cómo eres capaz de organizarte con una parte de tu salario y, alomejor, en un futuro, voy dándote al mes una pequeña paga.

Yo me lancé a los brazos de mi madre. Desde que me había subido al tren de la fama, no me había dejado sacar mi propio dinero por mí misma. Ella hacia cuentas. Si quería algo, tenía que pedírselo a ella, no podía ir por libre.

- Gracias, verás que no te arrepientes –besé su mejilla.
- Ahora es cuando se lo gasta en un diente de oro, a lo Lil Wayne –bromeó Julia.
- Qué niña, tío –dije riéndome.
- O en tatuajes –comentó Justin.
- ¡Nada de tatuajes! –le di un manotazo a mi novio.
- Cállate, idiota –él y yo habíamos hablado del tema de los tatuajes. 
Sabía que tenía uno en mente para dentro de unos meses.
- Lo siento, lo siento –se disculpó riendo.
- Bueno, abre el nuestro –Pattie se estiró hasta coger, de detrás del sofá, una gran caja plateada con agujeros en la tapa. Me la pasó con cuidado.
- Pattie, Justin, ¿qué es esto? –pregunté asustada.
- Ábrelo y lo sabrás –me incitó Justin sonriendo.

Abrí la tapa lentamente y exclamé un alargado ‘aw’ cuando me encontré una bola de pelo blanca, acurrucada en una esquina.
- ¡Es un gatito! –exclamé sonriendo como una tonta. Cogí al animalito, tan pequeño como mi mano- Oh Dios mío, esto es precioso.
- ¡Qué mono! –dijo Julia sentándose a mi lado para acaricial el suave pelaje del animal.
- Mona, mona –le corrigió Justin sonriendo.
- ¿Es una chica? –pregunté sonriendo- Aw, te amo, Justin.

Le di un efusivo beso en la mejilla y dejé a la gatita en su regazo para ir a abrazar a Pattie.

- Muchas gracias, de verdad –dije sonriendo mientras cogía de nuevo a la gata.
- Y bueno, ¿cómo la vas a llamar? –preguntó mi suegra.
- Misifú –contestó Justin.
- Qué feo nombre, Justin –dije riendo.
- Snowy –propuso Julia. Claro, era blanca. El nombre pegaba.
- No, Hope –ellos me miraron extrañados- Hope es un nombre bonito.
- Es un nombre precioso –comentó mi amiga. Ella sabía por qué ese nombre.
- Entonces mi amor, te llamarás Hope –le hablé a la gata para luego darle un besito en la nariz. Ella mauyó- Aww.

Los chicos rieron.

- Chicos, ¿por qué no subís y nos dejáis hablar tranquilas sobre un tema? –preguntó mamá.
- Claro –cogí a la gata y la caja y me levanté del sofá- Vamos a mi cuarto, anda.

Julia y Justin me siguieron hasta mi habitación. Una vez allí, me senté de piernas cruzadas en la cama y dejé a la gata caminar por el mullido colchón. Julia estaba sentada en el suelo y Justin a mi lado, apoyando sus manos en mi muslo descubierto por la falda.

- Es preciosa –murmuré al ver cómo se restregaba contra el cojín.
- Sin duda –contestó Julia- Es muy bonita.
- Gracias –dije mirando a mi novio para luego darle un beso en los labios- ¿Fue idea tuya?
- Más bien, de tu madre.

Yo fruncí el ceño.

- No sabía qué regalarte, y ella me explicó que desde pequeñita te gustaban mucho los gatos, pero como a tu… padre –suspiré- no le gustaban, no pudiste tener nunca ninguno.
- Pero ahora ya lo tienes –sonrió Julia- Es la gatita más hermosa del mundo.
- Lo sé, ¿le has visto los ojos?
- Azules –contestó Justin cogiendo al animal- Son enormes.
- Destacan –reí al ver que le arañaba la mano- No te quiere, Just.
- Quiere más a su ama –me la pasó y la dejé sobre mi regazo para empezar a acariciarle el lomo. Ella se dejó- Le caes bien.
- ___ parece que tiene así como un sexto sentido con los animales –yo reí- En serio, siempre se le acercan a ella.
- ¿Te gustan mucho los animales? –me preguntó Justin. Yo asentí.
- Es algo así como una protectora –comentó mi amiga.
- Recuerdo que de pequeña me encontré un perro en la calle. Estaba herido –fruncí el ceño al recordar sus heridas llenas de sangre- Lo cogí y me lo llevé a casa. Lo cuidé por una semana, escondiéndolo de mi padre. 
Al final me lo pilló mamá y dijo que como se enterara papá, lo mataría. Como no quería eso, le busqué un hogar.
- Eso es tierno –dijo Justin besándome la mejilla- Tienes un corazón que no te cabe en el pecho –me encogí de hombros sonriendo.
- ¿Dónde dormirá Hope? –preguntó Julia.
- Conmigo, no tiene cama, de momento.
- Podríamos ir a comprarla mañana –propuso Justin.
- Oye, ¿qué harás con el dinero que te ha dado tu madre? –cuestionó mi Melona.
- Lo primero será comprarle una cama, comida y un collar a Hope –sonreí emocionada- No creo que me gaste mucho dinero.
- No, no creo –comentó Justin.

Llamaron a la puerta y por ésta se asomó Pattie.

- Justin, hijo, nos vamos –su hijo asintió- Hope es preciosa.
- Sí, como su dueña –comentó Justin riendo y poniéndose los zapatos, los cuales se había quitado nada más sentarse en la cama. Cuando terminó, le dio un abrazo a Julia y luego caminó hacia mí- Nos vemos mañana, ¿sí?
- Claro, duerme bien –besó mis labios.
- Buenas noches.



|| 22 de febrero ||

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¡Heeeeeeeeeeeeeeey sersi leires! Vale, oc. El capítulo no es nada del otro mundo, pero me sentía mal por llevar tantos días sin subir. Hoy tengo dentista, pero como mañana voy a irme de excursión con el colegio, pues aprovecharé la tarde para escribir, ya que no tengo deberes. Y bueno, pues si puedo, este fin de semana os intento subir algo. Pero no prometo nada. Un beso a todas, os quiero.

PD: Id dejándome vuestros cumpleaños, que por lo que veo, hay nuevas lectoras y quiero saberlos c: