¿Cuántos somos ya?

29 de abril de 2012

Never let you go. {67}



Terminamos la canción con la respiración agitada. Nos miramos victoriosas con los micrófonos cerca de la boca y el pelo un tanto alborotado. Y justo en ese momento la sala se llenó de aplausos y silbidos. Lo había hecho. Había cumplido mi sueño de cantar con mi inspiración, con Destiny Hope Cyrus.

Bajamos de la barra cogidas de la mano. No había mejor sensación que esa, aparte de besar a la persona más perfecta e increíble de éste mundo, Justin.

Nos alagaban a medida que caminábamos hacia los chicos. Miley soltó mi mano para abrazar y besar a su novio, el cual le decía lo bien que lo había hecho. Yo, en cambio, miré detenidamente las expresiones de mis amigos y las del Team Bieber. Estaban sin habla.

- Madre mía –habló Usher para luego empezar a aplaudir- Madre mía, madre mía.
- ¿Te oyes cuando cantas? –me preguntó Justin.
- Sexo para mis oídos –comentó Ryan.
- ¡Ryan! –le regañamos todos.
- Lo siento, lo siento –dijo haciendo gestos con las manos.
- ¿Has dado clases de canto o baile, o qué? –me preguntó Caitlin.
- No, nunca –me encogí de hombros. La verdad es que aparte de estudiar inglés, nunca había tomado otras clases extraescolares.
- Pues chica, tienes mucho talento –me alagó el manager de mi novio, Scooter.
- Siempre se lo digo, pero no me hace caso –trató de meter cizaña Justin. 

Enarqué una ceja y éste me guiñó un ojo.

- ¿Puedo volver a preguntarte si estarías interesada en entrar en el mundo de la música? –Usher resplandecía mientras formulaba la pregunta.
- Lo siento, Usher –respondí- Pero no estoy interesada.
- Pero, ¿por qué? –preguntó Justin rápidamente.
- Porque no es mi mundo.
- ¡Sí que lo es! –dijeron los chicos a la vez- ___ , cantas demasiado bien como para desperdiciar esta oportunidad –si Justin no conseguía hacerme entrar en razón, menos lo haría Chaz.
- Y no sólo es la voz –habló Scooter-, también es la energía que tienes mientras lo haces, mientras cantas. Te mueves bastante bien.
- Eh, deja de lanzarle indirectas a mi novia, Scoot –así le llamaba Justin a su manager. Scoot.
- No, hablo en serio –el manager dejó de reírse y cambió radicalmente la expresión de su rostro- No te vamos a obligar, ni mucho menos, pero creo que…
- ¿Ahora que justo me voy en menos de veinticuatro horas? –pregunté retóricamente- Aparte de que no encajo en este mundo –me refería al de la música, al de los famosos, al estar saliendo en todas las revistas-, no hay tiempo. ¡Me voy mañana, Scooter! ¿Qué harías en menos de un día?
- Un par de llamadas y tienes la primera entrevista en la radio, ___ –me informó- Las cosas no son tan difíciles como tú crees.
- De todas formas no aceptaría –sé que era ruda, pero no quería decirle adiós a mi vida de chica normal.
- Eres demasiado cabezona –me susurró Justin en el oído. Aunque igualmente los demás se habían enterado.
- ¿De verdad, ___ ? Esta es una oportunidad única –me repitió Usher.
- Habrán más oportunidades, Usher –comentó mi novio- No me daré por vencido, ni yo ni nadie. Conseguiremos que ___ –me miró al pronunciar mi nombre- sea lo que lleva mucho tiempo deseando.

Justin me mataba cuando se proponía algo. Como todo el mundo sabe, lo que quiere lo consigue, y si de verdad quería que mi voz fuese conocida por todo el mundo, lo lograría. Y es que sí, me encanta cantar y bailar. Son dos cosas fundamentales para mi día a día, pero no quiero renunciar a mi vida normal. Aunque ésta esté cambiando muchísimo desde el momento en el que Justin apareció, claro. Pero igualmente, no sería lo mismo. Tendría que ir a miles de entrevistas, sesiones de fotos, conciertos…., y yo no quiero eso. Adoro mi vida y no quiero cambiarla.

- Ya, bueno –habló Caitlin- ¿Vamos a estar hablando todo el rato de trabajo o vamos a disfrutar de la fiesta?
- Creo que… -su hermano se colocó la mano en la barbilla haciéndose el interesante-… ¡vamos a disfrutar de la fiesta!

Negué con la cabeza mientras se me escapaba una sonrisa. Noté las manos de Justin rodear mi cintura fuertemente, como si de eso tratara su vida. Alcé la vista y me topé con unos ojos color miel desnudándome con la mirada. Simplemente adoro cuando me mira así.

- ¿Haría el honor de bailar conmigo, señorita? –preguntó cortésmente mientras la música volvía a sonar.
- Justin, no es un baile lento, precisamente –justo estaba sonando S&M de Rihanna- Pero bueno, acepto.

Soltó un par de carcajadas y me tendió la mano. La cogí encantada, y 
mientras mi cuerpo se tensaba porque pensaba que me sacaría a bailar un vals, cambió radicalmente y empezó a bailar al son de la música. Me lo quedé mirando detenidamente, pero mi cuerpo ya empezaba a marcar pasos de baile.


|| Unas horas más tarde ||

- ¡Claro que sé bailar! –me gritó Caitlin picada porque le había dicho que sus bailes eran un tanto raros.
- No sabes, Cait –reí después de haberle dado un sorbo a mi refresco- Admítelo.
- No, Caitlin, no sabes –le hizo saber Alfredo Flores.
- Fredo, calla –le mandó mi amiga.
- Está enfadada –murmuró Justin.
- ¡No lo estoy! –al parecer mi amiga le había escuchado- Simplemente no entiendo por qué dice que bailo mal. Tampoco son tan diferentes mis pasos de los suyos.
- ¡Claro que lo son! –me hice la ofendida- Cuando bailo tengo swag. Tú no.
- ¿Y dónde dice que tienes swag bailando, eh? –preguntó cruzándose de brazos.
- Pues… -busqué algo a mi alrededor. Me encontré un permanente. Lo cogí y puse la palabra “swag” en mi cintura. Como la camiseta dejaba al descubierto el ombligo, mi “tatuaje” podía ser visible- ¿Ves? Tengo swag, Caitlin, tengo swag.
- ¿No había otro sitio para tatuarte la palabrita? –preguntó Justin un tanto celoso.
- ¿Qué pasa? –reí- No tiene nada de malo.
- Ya, ahora destacas más y te mirarán más que antes –informó.
- Oh, qué celosidad se respira en el ambiente –bromeó Christian.
- ¿Celosidad? –preguntamos Justin y yo a la vez.
- Eh, próximamente en los mejores diccionarios –dijo alzando los brazos.
- Está loco –negamos Justin y yo con la cabeza.
- ¿Queréis algo de beber, chicos? –nos preguntó Chaz.
- Sí –respondí- Trae cualquier cosa.
- Vale –asintió con la cabeza- ¿Tú, Justin?
- Oh, no, no quiero nada.
- Bueno, ¿me acompañáis, chicos? –creo que lo hacía para dejarnos solos a mí y a Justin.
- Oh, sí, sí –contestó Caitlin por los demás.

Los chicos se marcharon y Justin y yo nos quedamos solos. Bueno, había gente a nuestro alrededor, pero solos más o menos. Me recosté en la pared que tenía detrás y cogí las manos de Justin. Entrelacé los dedos lentamente, con nerviosismo. Él miraba nuestras manos por fin unidas.

- Y pensar que en unas horas ya no podré hacer esto –Justin alzó la vista enseguida.
- Sabes que no será por mucho tiempo –se acercó más a mí, pero sin soltar nuestras manos- Que en menos de lo que tú pienses yo estaré contigo. Te lo prometo.
- No me prometas cosas que posiblemente no se cumplirán –dije mirándole a los ojos.
- Claro que se cumplirá, shawty –solté sus manos y le abracé por la cintura para luego apoyar la cabeza en su cuello- Aparte, no creo que aguante ni una semana sin ti.
- Yo estaré histérica nada más subir al avión.
- Me haces sentir mal –dijo riendo.
- ¿Por qué? En parte tú tienes la culpa –se separó de mí confundido- Si no fueses tan jodidamente perfecto no harías que estuviese desesperada por pasar cada minuto de mi vida a tu lado.
- Eres tontita –me acarició la mejilla dulcemente- Te he dicho mil veces que no soy perfecto.
- Estoy cansada de decirte que no tienes razón.
- Bueno –suspiró y me sonrió-, si soy perfecto es porque estoy contigo. Tú haces que llegue a la perfección.

Cerré los ojos unos segundos para tratar que mi cuerpo analizara esas palabras. Jamás nadie me había tratado como él. Me recosté en la pared de nuevo y él apoyó las manos a cada lado de mi cuerpo. Aproximó su rostro al mío e hizo que nuestros labios se rozaran. Como era un poco más alto que yo, tenía que alzar un poco la cabeza para mirarle. Abracé su cintura de nuevo y cerré los ojos para besar esos labios que tenía a tan pocos centímetros. Los juntamos, pero enseguida los separamos cuando notamos unos flashes impactar en nosotros.

- Alfredo –le regañó Justin con voz cansina.
- Eh, vosotros seguid –dijo riendo- Como si no estuviese.

Escondí la cabeza en el pecho de Justin un tanto avergonzada y el segundo flash impactó de nuevo. No estaba acostumbrada a este tipo de cosas.

- Si al menos avisaras de que haces la foto… -pidió Justin.
- Venga, va –Fredo sonrió- Foto.

Aún en la misma posición, Justin y yo miramos a la cara sonrientes. El flash nos avisó de que la foto estaba hecha. Justin besó mi mejilla e involuntariamente cerré los ojos. Siempre hago lo mismo cuando Justin me toca o me besa, aunque sea un beso en la mejilla. Un nuevo flash volvió a deslumbrarnos.

- Ya, Fredo, no seas pesado –dijo Justin riendo.
- Cuando te las enseñes no dirás lo mismo –comentó sacudiendo la cámara con las manos.
- ¡Vete, Fredo, invades la poca intimidad que tengo! –le pidió mi novio entre risas.
- Ya, ya –Flores rió- No me mates.
- Te mataré yo, entonces –le amenacé divertida.
- Bueno, pues os dejo –aceptó riendo.
- Por fin intimidad –carraspeé la garganta y miré a mi alrededor- Bueno, están a su bola, ni se enteran de que existimos.
- ¿Eso crees? –le pregunté- Tu madre y Scooter nos miran como si fuésemos la primera pareja que hayan visto en su vida.
- Puede que no seamos la primera pareja que hayan visto en su vida, pero sí somos la más bonita.-
- Aww, Bieber –me enternecí.
- ¡Qué tierno! –imitó mi voz.
- Eh, que yo no tengo esa voz –me hice la ofendida.
- Ya, la tuya es más sexy –me guiñó un ojo.
- Uh, Bieber, que perver estás hoy.
- Tú me vuelves perver con esa ropa –dijo mirándome de arriba abajo.
-  Cuando te veo sin camiseta yo no me pongo perver –le hice saber. En realidad, sí, me ponía perver.
- Sabes que es mentira –rió- Tú y yo somos pervers.
- ¿No te está sonando rara la palabra perver? –pregunté riendo.
- Un poco sí –admitió- ¡Pero si parases de repetirla no me sonaría rara!
- Oh, ¿yo? Pero si eres tú el que no calla.
- Sucia, te pones perver cuando me ves sin camiseta.
- ¡Y tú te pones perver cuando me ves con esta ropa, chaval!
- Los dos por igual, ¿sí? –propuso con una sonrisa de niño inocente.
- Ya –besé sus labios- Pero tú más.
- Boba –dijo riendo.

***

Las tres de la mañana. Eran las tres de la mañana y yo tenia energía para aguantar hasta las ocho de la mañana. Obviamente, los chicos estaban ya muertos. Chaz y Ryan dormían en el sofá. Cait y Christian ya se habían largado hace rato, y los demás invitados también se habían ido. Miley me deseó lo mejor y que volviera pronto a Estados Unidos, ya que le había caído realmente bien. Scooter y Usher me preguntaron de nuevo si estaba interesada en entrar en el mismo mundo que Justin, pero me negué de nuevo. Pattie, Justin y yo estábamos limpiando un poco. Biebs se negaba a que lo hiciera, ya que me repetía una y otra vez que era mi fiesta y que no debía, pero como era MI FIESTA yo mandaba. Al final acabé ganando.

- Eh, chicos –Justin despertó a Chaz y a Ryan una vez que terminamos de limpiar todo- Iros ya a la cama, es tarde –nos dieron las cuatro recogiendo todo.
- Mhm, vale –se levantaron y subieron a sus habitaciones.

Pattie se despidió de nosotros y subió a su habitación a dormir, nos avisó de que no tardáramos mucho en acostarnos, pero nos íbamos a quedar un rato más charlando.

- Vamos al jardín –dijo cogiéndome de la mano.
- ¿Por qué?
- Sólo vamos –sonrió.
- Bueno –me encogí de hombros y caminamos hacia el jardín.

Justin abrió la puerta de cristal y di un paso hacia adelante, pero rápidamente me cargó. Rodeé su cuello con los brazos mientras él me apretaba fuertemente por la cintura para no caerme. Se acercaba a la piscina, y ya me temía lo peor. Me acurruqué en su pecho mientras cerraba los ojos. Alomejor así se pasaba rápido el mal rato.

- Princesa, no te voy a tirar –me avisó Justin riendo.
- ¿Ah no? –pregunté alzando la cabeza.
- No –me sentó cuidadosamente en el borde de la piscina y él hizo lo mismo.

Me quité los zapatos, ya que quería mojarme un poco los pies. El agua estaba helada, pero aun así era confortable. Dejé los zapatos a un lado y miré a Justin. Éste me miró y después se llevó la mano al bolsillo. Sacó una caja negra de terciopelo.

- Ehm… Shawty –dijo sentándose más cerca de mí y abriendo la pequeña caja.
- Oh, Dios mío –murmuré incrédula.
- Sé de sobras que no estaremos mucho tiempo separados, que en cuanto tenga algunos días libres iré a verte. Que igualmente no me olvidarías y ni yo a ti, pero igualmente quiero que tengas algo que te recuerde a mí –sacó el pequeño colgante y dejó la caja a un lado.
- Es precioso, Just –dije sonriendo.
- ¿Puedo ponértelo? –preguntó mientras hacia un gesto con la cabeza para que me girase.

Le sonreí como aceptación a su propuesta y le di un poco la espalda para que pudiese ponerme mejor el collar. Aparté un poco el pelo, poniéndomelo a un lado. Noté las manos de Justin rozar mi nuca temblorosamente. Se le notaba nervioso. Cuando el frío corazón tocó mi pecho, llevé mis dedos a él.

Le miré y una pequeña sonrisa se esbozaba en ambos rostros. En el mío y en el de él.

- ¿Te gusta? –preguntó pasándome un brazo por los hombros.
- Me encanta –alcé un poco la cabeza y me topé con sus labios recién mojados.
- ¡Bésala, bro’! –se escuchó desde la ventana.

Ambos miramos arriba y vimos a Chaz y a Ryan asomados en la ventana de su habitación. Habían estado espiándonos, pero me hizo gracia. Al fin y al cabo, pasaría mucho tiempo sin reírme de las bromas de esos dos estúpidos.

- ¡Iros ya a dormir, pesados! –les gritó Justin riendo. Aun así él nunca perdía la sonrisa.

Las cabezas de nuestros amigos desaparecieron y por fin nos quedamos solos. Justin volvió a mirarme de nuevo. Se me escapó una pequeña carcajada al recordar a los chicos interrumpiendo el beso segundos atrás. Él pareció contagiarse de ellas y acabamos riendo juntos. No había beso, pero el momento era igual de precioso.

Bajó su brazo hasta reposar en mi cintura. La aferró con firmeza, clavando sus dedos en ellas, pero en ningún momento sin hacerme daño. Apoyé la cabeza en su hombro y alcé un poco la vista. Me contemplaba con estupefacción, igual que yo a él. Ambos nos mirábamos con ese brillo en los ojos que describe si estás o no enamorado de la persona a la que miras. Y claramente, los dos lo estábamos el uno del otro.

- Gracias por aparecer en mi vida, Justin –seguidamente solté un suspiro.
- Gracias por cambiarme la mía, shawty –miraba el cielo, y ahora había agachado un poco la cabeza para mirarme a mí- Quiero que sepas una cosa –calló por unos segundos para luego continuar-: nunca, nunca dejaré de amarte.

Me incliné u poco para poder llegar mejor a sus labios. Cerramos los ojos al mismo tiempo, casi con coordinación. Él rozó los míos, pero me hice la difícil y me aparté un poco de él, haciéndole sufrir. Me iba a acercar a él para que su “sufrimiento” cesara, pero él rápidamente con una mano me cogió de la nuca y, con la otra, agarró mi cintura firmemente. Nuestros labios chocaron provocando que una fuerte oleada de sensaciones recorriese mi cuerpo. Justin dejó caer su peso encima de mí, mas no pesaba. Acabé tumbada en el césped y él apoyando firmemente los brazos a cada uno de mis lados. Quizás era un tanto precipitado actuar de esta manera cuando apenas llevábamos un día saliendo, pero para mí era como si llevásemos un mes y medio. El tiempo que yo había estado conviviendo con él. Mis piernas ya no colgaban por la piscina, ahora estaban estiradas, así que rodeé la cintura de Justin con ellas, atrayendo su anatomía más a la mía. Vale, quizás ahí si que me precipité, pero 
Justin no pareció molestarse ni nada, así que, ¿por qué iba a parar?
Justin siguió besándome. Noté su precipitado actuar, su respiración acelerada y sobre todo, sus manos temblorosas que masajeaban mi cintura. Todo esto era muy nuevo para él al igual que para mí. Aunque claro, él ya había tenido novia anteriormente. Yo ni siquiera había besado a nadie. Bueno, olvidaba al chico del centro comercial y a Christian.

La falta de aire se hizo presente en nuestros pulmones y con ello nos tuvimos que separar. La respiración de Justin y la mía era un sin vivir. Se podían oír perfectamente desde la puerta del jardín. Quizás sí que nos hayamos precipitado con este tal alocado beso.

- ¿Hemos ido muy rápido? –preguntó Justin confundido.
- Puede –me encogí de hombros- Pero a mí me ha gustado.
- ¿Crees que a mí no? –rodeé su cuello con mis brazos y dejé que estos colgaran por su espalda, acariciándola por debajo del cuello de la camiseta- Me haces cosquillas.
- Lo sé –dije riendo. Juntó su frente con la mía y besó mis labios de nuevo- Vamos a la cama.
- ¿A hacer qué? –preguntó con una ceja alzada y la sonrisa presente en su rostro.
- Bieber, eres un pervertido –le informé riendo- Puede que éste beso haya sido un tanto…
- ¿Excitante? –estallé a risas ya que esa no era la palabra que buscaba- ¿Qué pasa?
- Iba a decir apasionado –seguí riéndome- Pero bueno, si lo ha sido para ti, no hay problema.
- Aish –suspiró. Se levantó y me tendió la mano- ¿A qué esperas? ¿Tengo que subirte yo, o qué?
- Bueno, si yo fuese tú y mi novia fuese tan, tan, pero tan preciosa y además estuviese tan cansada, obviamente la llevaría en brazos –le sonreí inocentemente como una niña pequeña y al fin aceptó- En el fondo sabes que te quiero.
- ¿Muy en el fondo? –preguntó mientras subía las escaleras conmigo en brazos. Con las manos rodeando su cuello, sujetaba mis supras.
- No, idiota, ni fondos ni nada –le besé- Está claro que te amo.
- Me habías asustado –comentó riendo.

Justin caminó hacia mi habitación, pero yo no quería ir hacia allí.

- Eh, eh, ¿dónde vas? –pregunté. Él frenó en seco.
- A tu habitación –respondió en tono obvio.
- Tira a la tuya, anda.
- Pero…
- Que tires, corre –le obligué.
- Aish, mujeres –murmuró.
- Mira que ya no te quiero, ¿eh? –le amenacé falsamente.
- Los dos sabemos que no serías capaz de hacerlo.
- Ya –comenté riendo.

Retrocedió un par de pasos y abrí la puerta de su habitación ya que él tenía las manos ocupadas. Me tumbó en la cama con sumo cuidado y después se sentó a mi lado, apoyando los brazos en mis rodillas.

- ¿Quieres que te deje un pijama mío? –propuso.

Asentí con la cabeza y éste abrió su armario. Sacó una camiseta en la que aparecían dos micrófonos de prensa. Me la tiró y caminé hacia el cuarto de baño que había a mi derecha.

Me desvestí y me puse la camiseta de Justin. No me iba excesivamente grande. Me tapaba el culo y un poco más, pero bueno, más vale eso que nada. Salí con la ropa colgada del brazo y con las supras en la mano.

- ¿Te importa que deje mi ropa aquí? –pregunté antes de dejarla en el respaldo de la silla.
- No, sin problema –le sonreí y volví a la cama, donde él estaba.

Llevaba sólo unos pantalones negros de deporte. Se veía… bien. Sí, bastante bien.

- ¿Qué pasa? –preguntó desviando la mirada de su móvil y posándose en mis ojos.
- Nada, nada –miré su móvil para intentar evadir el tema y me topé con su Twitter. Había escrito un tweet- ¿Qué has escrito?

Le quité el móvil de las manos y al parecer ponía lo siguiente 

“@justinbieber he conocido a muchas personas, pero sólo una ha cambiado radicalmente mi vida. Te amo.”

- Das asco –dije seriamente.
- ¿Por qué? –preguntó alarmado mientras me cogía el móvil.
- De lo perfecto que eres. En serio, deja algo para mí, ¿no? –dije pegándole un golpe en el brazo.
- Tonta, ¿quieres infartarme? –preguntó colocando la mano en su pecho- Creí que te habías enfadado conmigo, o algo.
- No, bobo, ¿enfadarme contigo por ser el mejor novio del mundo? Qué hipócrita de mi parte.
- Ya, bueno. El tema es que me has asustado –suspiró. Me miró la camiseta- Por cierto, te queda bien esa camiseta.
- ¿Sí? –la estiré más para que se viera mejor el dibujo- Me la ha dejado un tal… Justin Bieber.
- Dicen que es muy apuesto.
- Muy gay de tu parte decir eso –y acto seguido eché a reír.
- ¡Eh! –se ofendió- ¿Acaso niegas que soy apuesto?

Me lo quedé mirando y cogí el cojín que tenia a mi lado. Lo abracé.

- Puede que si lo niega –dije dudando- Pero…, entonces mentiría.
- Puede que diga que eres una tontaca –se quedó callad y me quitó el cojín para ponerlo sobre mi regazo. Se tumbó en él- Pero lo diré de todas formas: eres una tontaca.
- Pues esta tontaca te está dejando tumbarte en su regazo –dije aproximando mi cara a la suya.
- Y amo a la tontaca que deja que me tumbe en su regazo –comentó rozando mis labios.
- Pues la tontaca tiene sueño.
- Oh, no ¡___! –dijo alzando los brazos para después dejarlos caer sobre la cama- Justo ahora que te iba a besar.
- No he dicho nada de que no me beses.

Justin se sentó correctamente a mi lado, como estaba anteriormente. Cogió el cojín que descansaba en mis piernas y me golpeó en el pecho con él.

- ¿Cómo te atreves a pegarme? ¿A MÍ? –cogí el cojín y le golpeé en el brazo- Soy campeona mundial de peleas de almohadas, ¿lo sabías?

Me puse de pie y empecé a dar saltitos mientras le daba a Justin en el brazo. Éste se reía, pero no hacía nada. No me devolvía los golpes. Era extraño, pero yo seguí pegándole. Se tumbó en la cama, colocando los brazos detrás de la cabeza. Estaba realmente infartante. O lo violaba o me desahogaba pegándole con la almohada.  Opté por la segunda opción.

Yo seguí y seguí hasta que Justin me cogió del tobillo y me hizo caerme. Encima suyo. Encima de Justin. Justin Bieber sin camiseta. Él sólo reía. Yo estaba que me saldría el corazón. El pulso se me aceleró y con él la respiración.

Quería levantarme y ponerme aunque sea a su lado, no quería que mi nerviosismo se hiciera notorio. Pero nada, él me retuvo sujetándome por la cintura. Mis rodillas se hundían en el colchón. Por lo tanto, sí, estaba abierta de piernas encima de Justin. Todo muy oc, la verdad.

Apoyé las manos en su pecho para acercarme a él y besar sus labios. Sus manos, mientras, se metían por dentro de la camiseta y acariciaban mi espalda suavemente. Nuestras bocas, deseosas por juntarse, al final cumplieron su deseo y se unieron para sellar un profundo y largo beso.

Dibujé pequeños circulitos en su pecho con las yemas de mis dedos. Era simplemente embriagador. Su aroma era adictivo y me impulsaban a besarle con más fuerza y ganas todavía. Las manos de Justin temblaban, pero aun así lo hacía con confianza y seguridad. Dejó mi cintura y se dedicó a masajear mis muslos, cosa que hizo que perdiera el control completamente. Los pulmones me ardían, pedían oxígeno urgentemente, pero mis labios pedían más y más de los de Justin. Y como si me hubiese leído la mente, él se separó antes que yo, pero llevándose mi labio inferior entre los suyos. Mordisqueándolo, pero sin ser doloroso.

Aún separados, nuestras respiraciones seguían estando igual de alteradas que cuando nos besábamos. El corazón me latía a una velocidad indefinible, y algún que otro jadeo se escapaba de mi garganta. Justin me miraba atento a los ojos. No quería que se le escapase ningún movimiento proveniente de mi cuerpo.

- Creo que quizás nos hemos pasado un poco –comenté rompiendo el silencio.

Justin permaneció callado. Sus manos descansaban ahora en mis rodillas. Las mías seguían en su pecho. Temblaban igual que al principio de aquél inocente beso.

- ¿Te has molestado? –preguntó temeroso por la respuesta.
- No –fui sincera. Aunque quizás hayamos llevado este beso más allá de lo que esperábamos- Sólo creo que…
- Hemos sido un poco inconscientes.
- ¿Crees que habríamos llegado a…
- No –me interrumpió- Es demasiado pronto.
- Tan sólo llevamos un día y mira como acabamos.
- Shawty –me cogió las manos- Sé que llevamos poquísimo, pero no te preocupes con esto, ¿vale? No quiero que pienses en ningún segundo que me intento aprovechar de ti o cualquier cosa.
- No pienso eso, Justin –no, claro que no pensaba eso de él. Porque igual, yo había continuado el beso.
- Pero siento que llevo contigo toda mi vida.
- Al parecer no soy la única –me salí de encima suyo y me tumbé a su lado- No sé, es extraño. Pero me da la impresión que llevo contigo meses.
- A mí me pasa lo mismo –cogió mi mano y la besó cortésmente.
- Eres tan tierno conmigo –pensé en voz alta.
- Sólo soy lo que te mereces, mi amor –se giró, apoyando todo su pecho en un costado y sujetándose la cabeza con la mano- Ojalá pudiese clonarme e ir contigo a España.
- No hablemos de eso ahora –le pedí- Gracias a ti se me había olvidado que en un par de horas nos tenemos que decir adiós.
- Sí, mejor evadimos el tema –aceptó mientras acariciaba mi mejilla.

Imité su posición. Ambos nos mirábamos fijamente a los ojos, sin saber qué decir, pero las palabras sobraban en ese momento. Las miradas eran partícipes y las más importantes. Suspiré. Fue un suspiro largo y profundo. Pero dicen que cuando estás enamorada lo haces mucho. Sí, lo hacía mucho últimamente. Concretamente desde que conocí a Justin.

- Tantas chicas en el mundo y te tienes que fijar en mí –rompí el silencio.
- Ninguna me ha cambiado la vida tanto como tú.
- Te amo, Justin.
- Y no olvides nunca que yo más.

Acaricié su mejilla y me acerqué a él. Besé sus labios tiernamente y me separé de él. Cogí la goma que tenía en la muñeca y me hice una coleta alta. El pelo me molestaba y estaba empezando a coger calor por culpa de éste. Justin cogió su móvil y preparó la aplicación de la cámara.

- Ven, hagámonos una foto –dijo cogiéndome por la cintura y haciendo que me sentara mejor.

Alzó el brazo hasta una posición en que la cámara nos enfocaba a los dos. Sonreí y éste también lo hizo. El móvil emitió un pequeño sonido que avisaba de que la foto ya estaba hecha. Justin bajó el móvil y lo colocó a la altura de su pecho, para que la pudiese ver.

- Es preciosa –dije admirando sus ojos. Realmente destacaban.
- ¿Te importa si la subo a Instagram? –preguntó dulcemente- Quiero compartir la hermosura de novia que tengo con todo el mundo.
- Vale, cielo –besé su mejilla.

Justin subió la foto a Internet y esperamos unos minutos para ver si ésta hacia polémica o no. Como en todos los casos, había gente a la que le agradaba la foto, y a otra que no tanto. Gustosamente no hubieron insultos hacia mí. Por suerte. Agradecí que respetaran la relación y que sobretodo les cayera bien. Me quitaba un peso menos de encima.

- ¿Dormimos ya? –propuse- Tengo sueño.
- Ya, mi amor –se tumbó correctamente y colocó las manos detrás de la cabeza.
- Justin, apaga la luz.
- Es que me da pereza mover el brazo, apágala tú –me pidió entre risas.
- ¡Justin, eres un vago! –dije riendo.
- Va, porfaplis, shawty –pidió haciendo pucheritos.
- Bah, lo que sea para dormir ya. Tengo sueño –me incliné hacia el segundo interruptor que había en la habitación, que estaba al lado de Justin, y lo apagué. Para ello tenía que pasar por delante de Justin, y él, para hacer la gracia, me palmeó el culo- ¡Justin!
- Se me escapó.
- Ya –me volví a mi sitio y le miré- Como a mí se me escape la mano veremos quién ríe o no.
- Lo siento, amor –me dio un pico estando a oscuras, cosa que me gustó- No tengo la culpa de que tengas cuerpazo.
- Ya, Justin. No pasa nada –besé su mejilla y me recosté en la cama dándole la espalda. Éste la abrazó y me besó en el cuello- Buenas noches, mi niño.
- Que descanses, princesa.

Cerré los ojos y dejé que mi cuerpo se sumiera en un profundo sueño. Aunque en realidad me costaba, ya que tenía la respiración de Justin clavada en mi nuca. No era que me molestase, es que me impedía reconciliar el sueño.

- Shawty, ¿ya te has dormido? –preguntó veinte minutos más tarde.
- Lo estaría si no hubieses hablado.
- Ah, lo siento, amor.
- Ya. Duérmete, Drew.

Se movió un poco en la cama buscando la posición perfecta, todo sin dejar de rodearme la cintura.

- ¿No tienes calor? –preguntó.
- No, Justin –me estaba empezando a cansar- Estoy bien así.
- Pues yo tengo calor.
- Pon el aire acondicionado.

Justin se levantó de la cama, pero al estar a oscuras chocó con la mesita de noche e hizo que los móviles se cayeran al suelo.

- Por el amor de Dios, Justin –qué ruidoso era- Enciende la luz, bobo.

La encendí yo por él y ahí estaba él riéndose en el suelo.

- Y pensar que tú fuiste el espermatozoide más rápido.
- Anda, calla y ayúdame a buscar el mando del aire –pidió mientras se levantaba.

Me levanté a regañadientes de la cama y lo busqué. Estaba debajo de mi ropa. Le di al botón que hacía que la maquina se pusiera en marcha y le di el mando a Justin.

- Gracias, shawty –sonrió de oreja a oreja. No sé qué gracia le hacía. Estaba muerta de sueño- No sé qué haría sin ti.
- ¡Dormirte, eso harías! –le informé mientras apagaba la luz y me tumbaba de nuevo en la cama.
- Ya, mi amor –se tumbó en la cama y me besó la mejilla mientras me abrazaba- No te enfades.
- Si te callas y te duermes no me enfado –le pedí mientras volvía a cerrar los ojos.
- De acuerdo.
- Buenas noches, Just –dije en mitad de un bostezo, cosa que hizo reír a Justin.
- Buenas noches, mi vida –me besó de nuevo y se volvió a tumbar para no volver a moverse.

Y así pues, vencida por el sueño, cerré los ojos y dejé que mi cuerpo se relajara. Que empezara a recapitular minuto por minuto todo lo ocurrido en este largo día. Y finalmente, mis recuerdos se helaron en el momento en el que Justin me entregaba el colgante. Lo cogí con la punta de mis dedos y lo besé. Sentí a Justin más dentro de mí, más cercano de lo que en esos momentos estaba. 

___________

No tengo tiempo de escribir alguna dedicatoria o simplemente alguna chorrada mía, pues mi padre me quiere matar. Son las doce menos diez de la noche y me quiere quitar el ordenador. Sólo os quería comentar que he disfrutado muchísimo escribiendo este capítulo.
Comentad mucho, ¿sí?

Os amo,

27 de abril de 2012

Never let you go. {66}

Desde aquí le mando todo el apoyo del mundo
a mi melona. Porque se lo merece.
Te amo, bebé.

|| ___ ||

Nos quedamos un buen rato en la misma posición. No nos movimos para nada. Tan sólo hablábamos, y de vez en cuando, por no decir casi todo el rato, caía algún que otro beso. Los chicos no habían aparecido por el jardín. Cosa que agradecí bastante, la verdad. Aunque vi asomados a los chicos alguna vez en la ventana espiándonos. Caitlin nos sacó más de una foto, pero no me importaba mucho. Disfrutaba de la presencia de mi novio. Tenía que aprovecharlo al máximo.

La puerta corredera del jardín se abrió. Los chicos no se sorprendieron al vernos, todo lo contrario. Ryan sonrió pícaramente mientras alzaba las cejas. Él siempre igual.

- Justin, tenemos que ir al estudio –le avisó Christian.
- ¿Ya, tan pronto? –preguntó mi novio.
- Sí, tío.
                       
Vi que tenía intenciones de levantarse, así que me levanté yo antes que él. Le tendí la mano y le ayudé a ponerse de pie. Me sonrió y le devolví la sonrisa, aunque sin ganas, la verdad. Me molestaba que ahora tuviese que separarme de él aunque fuese por unas horas.

Pasó un brazo por mis hombros y caminamos hacia el interior de la casa, donde Pattie se encontraba hablando por teléfono mientras guardaba unas cosas en un estante. Nos sonrió al vernos y volvió a sus quehaceres.

- ___ –me llamó Caitlin. La miré- ¿Te apetece si vamos al centro comercial mientras los chicos van al estudio?
- Claro, por qué no –respondí encogiéndome de hombros.
- Bueno, pues vamos –dijo acercándose a mí.
- Espera, voy a por el dinero –le pedí mientras me libraba de los brazos de Justin.
- No, toma el mío –dijo él sacando su cartera del bolsillo.
- ¿Eres tonto? –le guardé de nuevo la cartera.
- Toma, he dicho.
- ¡Que no! –Pattie me miró sorprendida por mi reacción.
- Justin, si ___ no quiere aceptar tu dinero no la obligues –le regañó su madre.

Su hijo suspiró al mismo tiempo que me miraba con esos ojos penetrantes que tanto enloquecían a las beliebers. Y que tanto me enloquecían a mí, por supuesto.

- ¿Ves como siempre salgo ganando yo? –le susurré en el oído.
- De momento –avisó- Ya veremos después.

Le besé la sien y salí corriendo escaleras arriba para buscar mis cosas. Me despedí de los chicos y Cait y yo fuimos a buscar su coche para irnos al centro comercial.



|| Justin ||

Las chicas ya se habían ido, y como no sabía cuanto tiempo iban a tardar, decidí ir lo más rápido posible con la ayuda de los chicos y de mi madre. La fiesta empezaba a las nueve. Así que teníamos tiempo de sobras. Pero claro, los invitados tenían que llegar antes que ___, así que ahí estaba el problema.

Los chicos y yo empezamos a preparar las cosas. La comida, la bebida, la música. Lo necesario para una fiesta. Tardamos hora y media en prepararlo todo. Y más o menos, cerca de las ocho y media de la tarde, los primeros en presentarse fueron el Team Bieber, con Usher y Scooter incluidos. Sin olvidarnos de Mama Jan y de Jessica. Aún faltaban unos cuantos más.



|| ___||

- Caitlin, ¿para qué quieres comprar ropa? –le preguntaba mientras me resistía a que me arrastrara hacia el interior de una tienda de vestidos.
- Porque…. –pareció dudar al responder- Me gusta la ropa.
- Ya, pero a mí no –mentí. En realidad me volvía loca.
- Sabes que es mentira –dijo riendo.

Me soltó al llegar al centro del establecimiento. Miles de vestidos colgaban de perchas y maniquís. Eran preciosos, para qué mentir. Pero ninguno era de mi tipo. Parecían de princesitas, y yo no era de esas. Para nada.

- ¿Por qué no te compras uno? –me preguntó mientras cogía uno y me lo acercaba.
- ¿Para qué me voy a comprar un vestido? No me hace falta ninguno.
- Quién sabe –se encogió de hombros- Quizá para una ocasión especial.
- ¿Ocasión especial? –alcé las manos- Caitlin, ese vestido es de fiesta de pijos, y que yo sepa no tengo que ir a ninguna.

Caitlin miró hacia todos los lados menos a mí. Ocultaba algo.

- Va, no seas así –me lo depositó en las manos. Era rosa con un tejido blanco debajo- Más vale prevenir que curar. Cómpratelo aunque sea para tenerlo de bonito en el armario.
- Caitlin –ahora ésta estaba mirando más vestidos.
- ¿No te gusta ese? –preguntó- Hay más por aquí… Mira este…
- Caitlin, ¿por qué esto? ¿Y por qué ahora? –pregunté intentándole sonsacar información.
- ¿A qué te refieres? –se hacía la tonta.
- Me llevas a comprar ropa, pero justo son vestidos de fiesta.
- ¿Y qué tiene? Es que siempre compramos ropa… informal.
- ¿Qué ocultas?
- ¡Nada! ¿Por qué iba a ocultar algo, eh? ¡No hay ninguna fiesta sorpresa, si es lo que piensas! –y acto seguido se tapó la boca.
- ¿Fiesta sorpresa? –pregunté- ¿Vais a prepararme una fiesta sorpresa?
- Bueno, ahora ya no es tan sorpresa –dijo dejando de tensar los hombros.
- Así que lo del estudio… Justin hoy no tenía que trabajar –llegué a la conclusión.
- No –negó con la cabeza- Todo eso era una excusa para preparar tu fiesta.
- ¡Pero yo no quiero ninguna fiesta! –exclamé pataleando como una niña pequeña- Yo sólo quiero estar con vosotros, a solas. ¡Tranquila!
- Vamos, no seas así –me dio un golpe en el hombro- Justin lo está haciendo con toda su buena fe.

En el fondo me sentía pésimo al haberme comportado así. Caitlin tenía razón; Justin estaba haciendo esto por mí, para que la última noche que pasara el Atlanta fuese la mejor de mi vida y, obviamente, la que jamás pudiese olvidar.

- Vale, vale –acepté con un poco de orgullo.

Caitlin sonrió satisfecha y me empezó a dejar vestidos en los brazos como una loca. Tenía como nueve u ocho vestidos. Todos horribles.

- ¡No, ni hablar! –dije dándole toda la ropa a mi amiga- Nada de vestidos.
- ¿Entonces qué te vas a poner? ¿Un chándal? –preguntó retóricamente mientras ponía cara de incredulidad.
- No, un chándal, no –era obvio que no me iba a poner eso en una fiesta- Pero no un vestido.

Caitlin seguía confusa. No entendía a lo que me refería, pero cuando lo supiera se volvería loca. a mi derecha había un maniquí con una ropa que me había enamorado nada más entrar. Era un conjunto. Estaba todo: camiseta, pantalones, zapatos… Perfecto para mí. Caitlin siguió la mirada de mis ojos, y abrió la boca nada más darse cuenta de las prendas que me habían dejado anonadada.

- Justin no te dejará llevar eso –dijo señalándolo cuando estábamos justo delante del maniquí- Se subirá por las paredes como te vea entrar en la fiesta con esto puesto.
- Eh –le paré el carro. Se precipitaba demasiado pronto- ¿Es mi fiesta, no? Pues ya está.
- Maldito momento se me escapó lo de la fiesta.
- No se puede confiar en ti, Cait –dije riendo.
- ¡Claro que sí! –se ofendió- Lo que pasa es que me atosigabas con tanta pregunta.
- Te creo –en realidad no.

Llamé a una de las empleadas para preguntar si me podía sacar la ropa del almacén, ya que no quedaba nada más en las estanterías que había a los lados. Por suerte sí. Pagué y nos largamos de la tienda.

- ¿Te comprarás algo? –le pregunté mientras salíamos de ahí.
- Qué va, todo esto era una excusa para mantenerte fuera de casa –dijo con indiferencia.
- Pero podrías aprovechar la ocasión, ¿no? –propuse esperando a que a esta se le cambiase el rostro de la cara.
- Bueno, podría comprarme algún que otro accesorio –comentó encogiéndose de hombros.
- Caitlin…
- Vale, vamos a comprarme un vestido –aceptó animada mientras caminábamos hacia una tienda.

***

La tarde pasó rápida. Caitlin y yo teníamos la ropa perfecta para la fiesta. Aunque ella seguía estando preocupada por el tema de mi vestimenta. Más bien le daba miedo la reacción de Justin hacia ella por haberme permitido comprarme la ropa.

- Tienes que ensayar la cara de sorpresa al entrar en casa de Justin –dijo Caitlin al salir de la ducha con la ropa ya puesta. Iba preciosa.
- ¿Por qué?
- Porque si no se darán cuenta que te lo he dicho y me regañarán –me explicó. Posó las manos en sus caderas y dio media vuelta- ¿Y bien?
- Te queda bien ese vestido –esperó que dijera algo más- Y estás preciosa –rodé los ojos al hablar.
- Gracias –sonrió como si estuviese en un certamen de belleza- Te toca.

Cogí la bolsa de la ropa que me había comprado y caminé hacia la ducha. Cerré la puerta y colgué el modelito el un perchero. Me desnudé y aparté la ropa a un lado para después poder llevármela a casa. Me metí en la ducha y estuve ahí un rato considerado. Salí y me vestí. Iba así http://www.polyvore.com/124/set?id=47592862

- ¿Qué tal me queda? –pregunté al cerrar la puerta del baño tras mi paso.

Caitlin, que estaba planchándose el pelo, volteó a verme y se quedó de piedra. Al parecer había cambiado de opinión. O no.

- Sólo tres cosas –se señaló los dedos-: uno, Justin estará que se subirá por las paredes. Dos, después se le pasará y te sobará entera porque estás “sersi” –solté una carcajada-, y tres…., ¡qué perra, quiero esos zapatos ahora mismo!

Empecé a reírme y Caitlin se contagió de mis risas. Terminamos de arreglarnos del todo y fuimos a casa de Justin, donde me esperaba la “fiesta sorpresa”. Por el camino fui ensayando caras para que no se dieran cuenta que lo sabía todo. Ninguna colaba, pues por culpa de Caitlin me echaba a reír. Maldita idiota.


|| Justin ||

Estábamos todos listos. No iba a ser la típica fiesta en la que está todo a oscuras y que cuando llega la invitada chillamos un “sorpresa”. No. Caitlin en teoría me tendría que avisar de que iban de camino. Pero no, Cait no me enviaba ni un mensaje. Nada. Y me estaba empezando a impacientar.

- ¿Dónde mierdas está tu hermana? –pregunté mientras revisaba el móvil por enésima vez.
- Tranquilo, no tardará –intentó tranquilizarme.
- Son las nueve y media –me empecé a morder las uñas del nerviosismo, pero justo pasó mi madre por mi lado y me pegó un manotazo en la mano.
- No te muerdas las uñas –me regañó- Sabes que lo odio.
- Lo siento, lo siento –me guardé las manos en los bolsillos- Es que no vienen, ¡no vienen!
- Tranquilízate, tío –pidió Ryan.

La puerta de casa se abrió. Me asusté al principio, pero después me acordé de que le había dado las llaves a Caitlin. Apareció ella con un vestido precioso. Pero no vi a ___. ¿Dónde estaba? Mi amiga se acercaba, pero ni rastro de mi novia. ¡Joder, Justin, tranquilo!

- Hey, Cait –habló Ryan antes que todos- Vas preciosa.
- Gracias –se sonrojó ella.
- ¿Ya te has comprado ropa? –preguntó su hermano con voz cansina.
- ¿Y a ti que más te da, tapón?
- Dejarás a mamá y a papá en la ruina –su hermana rodó los ojos.
- ¿Dónde está ___, Cait? –pregunté exasperado.
- Está saludando a Miley y a Liam –contestó- Casi le da algo cuando lo ha visto –justo lo que creía que iba a pasar.
- ¿Va igual que tú? –preguntó Chaz bromeando- Me refiero que si va tipo princesa sacada de un cuento.
- Ehm… no exactamente –respondió mi amiga dudosa.

Y justo, entre la multitud de la gente, la vi aparecer. Sonriente. Me fijé en su pelo ahora liso que le caía por los hombros. Fui bajando hacia su vestimenta. Y ahí fue cuando mi cuerpo empezó a reaccionar de una manera no muy normal. Se acercó a mí y le tendí la mano para que me la cogiera, y ahí aproveché para hacerla girar sobre si misma.

- Te mataría –dije cuando ya estaba cara a mí.
- ¿Por qué? –preguntó riendo.
- ¿Dónde vas tan jodidamente sexy? –se ruborizó. Me encantaba hacer eso- La gente te verá, y sólo yo puedo verte así.
- Bieber está celoso –cantó melodiosamente.
- Está Liam aquí, como para no estarlo –bromeé.
- No tienes nada que envidiar a Liam –rodeó mi cuello y se acercó a mis labios. Pero no los besó- Tú eres treinta veces mejor que él.
- Aún no me has besado –cambié radicalmente del tema, lo sé.
- Ya voy, ya voy –dijo riendo.


|| ___ ||

Junté mis labios con los suyos, los cuales encajaron como dos perfectas piezas de puzle. Noté sus suaves y cálidas manos rodearme con más fuerza la cintura, pero a medida que se alargaba el beso, estas descendían hasta reposar en los bolsillos traseros de mi pantalón. Me separé de él, no por el motivo de que me estuviese tocando el culo, sino porque me quedaba sin aire.

- Perdona si te ha molestado eso –dijo rápidamente.
- Tranquilo –le di un beso en la mejilla y éste me abrazó por la cintura mientras me hacía caminar hacia los chicos.
- ¿De verdad creías que ___ iba a ir tan pomposa como mi hermana, Chaz? –le preguntó Christian cuando me vio.
- No sé –se encogió de hombros- Es que…
- ¿Qué me he perdido? –pregunté confusa.
- Pues que Chaz se pensaba que ibas a ir tipo princesita de cuento –me explicó Justin-, pero veo que se han equivocado –me repasó con la mirada y me ruboricé. Él lo notó.
- Vaya miraditas, Biebs –dijo Usher que justo pasaba por ahí.
- Pues así lleva desde el primer día que conoció a ___ –se entrometió Pattie. Vale, venga.
- Mamá –murmuró Justin.
- Ay, hijo –ésta le acarició el mentón mientras reía. Scooter ya presenciaba la escena- Si sabes que es verdad.
- No hace falta que se entere todo el mundo.
- No seas exagerado –le dije- Tampoco se ha enterado mucha gente.
- Yo sí me he enterado –comentó Miley apoyándose sobre mis hombros. 
Giré el rostro y la vi sonriendo- Vuelvo a repetir que me he enamorado de tu ropa, ___.
- Y yo de tu vestido –le halagué riendo.
- ¿Intercambio de ropa? –bromeó soltando un par de carcajadas.
- Venga, va –le seguí el rollo- Pero después no te quejes si me quedo con tu ropa, eh.
- Míralas, que buenas migas hacen juntas –nos señaló Scooter con la cabeza.
- La verdad es que sois perfectas juntas –nos halagó Justin.
- Pero yo molo más –dijimos las dos a la vez, cosa que hizo que empezáramos a reírnos.
- Si hasta dicen las cosas a la vez –habló el grandullón de su novio. Era muy alto, más que Miley.
- Es que somos gemelas separadas al nacer –bromeó Miley abrazándome por el cuello.
- Las dos tenéis una voz perfecta –dijo Usher-, así que perfectamente podríais pasar por hermanas.
- ¿Sabes, ___? Yo aún no te he oído cantar –dijo Cyrus colocándose a mi lado- ¿Te parece cantarme algo?
- SSSSSNO.
- ¿Por qué? Anda, quiero oírte –me pidió.
- No, Miley –ya había tenido que cantar para el famoso Bieber, ahora no quería para la diosa de Cyrus. Simplemente moriría de vergüenza.
- ¿Y si yo canto algo contigo?

Died. Sí, ahí morí. Destiny Hope Cyrus proponiéndome cantar junto a ella. A mí. ¡Ella a mí! Dios mío, me iba a desplomar ahí mismo, en serio.

- ¡Claro que lo hará! –contestó Caitlin por mí.
- ¿Que qué? –me exalté.
- Scooter, ¿has traído los micrófonos que te pedí? –preguntó Justin.
- Claro, voy a buscarlos.
- Espera, yo no quiero cantar.
- Claro que quieres –me sonrió Justin- Cantar con ella es tu sueño, ¿lo olvidabas?
- No, no lo olvido.
- ¿Entonces? –preguntó ahora mi inspiración, Miley.
- Pues que…
- Pues que le da vergüenza porque piensa que lo va a hacer mal, pero lo que en realidad no sabe es que lo puede hacer mucho mejor de lo que cree –contestó Christian por mí.
- Eh… sí –dudé- Más o menos eso.

Scooter apareció de nuevo con dos micrófonos en la mano. Miley cogió uno y se lo acercó a la boca, pero antes el aparato hizo un estridente sonido, acaparando la atención de los invitados, incitándolos a girarse para ver de donde había provenido ese ruido. Justin se acercó al equipo de música y lo apagó. El silencio reinó la casa.

- Hola a todos –saludó Miley con esa voz tan gloriosa- Mi amiga y yo vamos a cantar algo, ¿no os importa, verdad?

Todo el mundo exclamó un alargado "no". Cosa que hizo que mi pulso, mi corazón y mi respiración se acelerara más de lo normal. Veía como todos dirigían la mirada en mí, como si fuese un foco en medio de tanta oscuridad. Me sentía incomoda con tanta mirada de por medio. Miley me cogió de la mano. Iba a empezar a sacar mi lado fangirl pero tenía que contenerme como la buena persona educada y decente que soy. ¡Qué carajo, estaba que se me salía el corazón por la garganta! Quería gritarle al mundo que la inspiración de millones de jóvenes me estaba cogiendo de la mano.

- Bien, pues vamos a cantar…. –se acercó a mí oído- ¿Qué cantamos?
- ¿Who owns my heart? –propuse susurrándole en el oído.
- ¡Who owns my heart!

Empezaron a aplaudir. Empecé a sentir nauseas. Muchas. Había cantado en un escenario con miles de personas junto a Justin, y estaba más nerviosa ahora que en ese momento.

Miley me pasó el otro micrófono. El pulso me temblaba, pero por suerte no hice el ridículo haciendo que se me cayera al suelo.
Empezó a cantar mientras se movía hacia la barra de la cocina. ¿Tenía pensado que me iba a subir ahí a cantar? JÁ. Por suerte se paró delante de ella. No se subió, pero sabía que tenía intenciones de hacerlo.

- Creation shows me what to do
I'm dancing on the floor with you And when you touch my hand
I go crazy, yeah
–cantó ella primeramente mientras sus manos recorrían su cintura sensualmente.
The music tells me what to feel
I like you now
But is it real by the time we say goodnight
I don't know if this is right
–ésta vez la que aproximó el microfono fui yo.
And I feel you coming through my veins.
Am I into you or is it music to blaime?
–cantamos las dos a la vez.

Who owns my heart
Is it love or is it art
'Cause the way you got your body movin' got me confusin'
And I can't tell if it's the beat or sparks
–nos movíamos cada vez con más confianza.
Who owns my heart
Is it love or is it art
You know I wanna believe that we're a masterpiece
But sometimes it's hard to tell in the dark
Who owns my heart

The room is full
–simbolizaba cada palabra con las manos. Haciendo mímica.
But all I see is the way
Your eyes just blaze through me
Like fire in the dark
We're like living art
And it hits me
–me señalé a mí misma cuando me tocó el turno. La gente estaba como loca. Y más Justin, que miraba atento cada movimiento que mi cuerpo ejercía.
Like a tidal of wave
Are you feeling me
Or is the music to blame


Who owns my heart
Is it love or is it art
'Cause the way you got your body movin' got me confusin'
And I can't tell if it's the beat or sparks
Who owns my heart
Is it love or is it art
You know I wanna believe that we're a masterpiece
But sometimes it's hard to tell in the dark
Who owns my heart

So come on, baby
–se subió a la barra, clavando sus tacones en la fría encimera.
Keep on bumping me
Keep on rubbing me
Like a rodeo
Baby, hold me close
Come on
Here we go

And it hits me
–bailaba al ritmo de la música mientras cantaba, hasta que la mano de Miley me tocó para hacerme subir a la barra. Sin pensármelo dos veces lo hice. Ahora cantábamos las dos juntas de nuevo.
Like a tidal of wave
Are you feeling me
Or is the music to blame

Who owns my heart
Is it love or is it art
'Cause the way you got your body movin' got me confusin'
And I can't tell if it's the beat or sparks
Who owns my heart
–nos colocamos la mano en el pecho mientras nos mirábamos a la misma vez que cantábamos.
Is it love or is it art
You know I wanna believe that we're a masterpiece
But sometimes it's hard to tell in the dark
Who owns my heart


Terminamos la canción con la respiración agitada. Nos miramos victoriosas con los micrófonos cerca de la boca y el pelo un tanto alborotado. Y justo en ese momento la sala se llenó de aplausos y silbidos. Lo había hecho. Había cumplido mi sueño de cantar con mi inspiración

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Antes que nada quiero decir que éste capítulo va dedicado a una persona muy especial que me ha cambiado la vida. A Julia, a mi pequeña melona camionera. Que sé que son tiempos un tanto difíciles y que ahora necesita más que nunca todo mi apoyo. Pido por favor que recéis por ella y por su tío. Porque ella no se merece que le pasen estas cosas. 
También quiero decir que he podido escribir éste capítulo gracias a mi inspiración, a Destiny Hope Cyrus. Gracias a ella he podido lograr terminar el capítulo "decentemente". Si no, habría quedado mucho peor. 
Espero que hayáis disfrutado de éste capítulo, tanto como yo he disfrutado escribiéndolo para vosotras. 
Un beso muy fuerte. Recordad que siempre podréis contar conmigo PARA TODO.

¡Os quiero!