¿Cuántos somos ya?

28 de febrero de 2012

Never let you go. {54}

Y pensar que hace nada era un niño de 15 años...
Como pasa el tiempo, por Dios:')


- ¿Qué me miráis así? –pregunté encogiéndome de hombros- Tengo razón.
- No la tienes –me contradijo Justin.
- Claro que sí. Los chicos siempre estáis pensando en –señalé la cosa que había hecho el cerdo de mi amigo- esto…
- Porque ha sido una pequeña broma –dijo Christian- Pero no estamos todo el día pensando en sexo.

Caitlin tosió, dejando ver que esa teoría no concordaba con su hermano pequeño.

- Cait, calla –le amenazó Chris.

Los chicos rieron.

- ¿Veis a lo que me refiero? –pregunté señalando a Christian con la mirada.
- No –dijeron todos a la vez menos Caitlin.
- Pues está más que claro –me defendí- Los chicos siempre, siempre, siempre, siempre…
- Ya, ya lo hemos pillado –me paró Chaz.
- Siempre, siempre pensáis en sexo –continué- Las 24 horas del día.
- ¡Mentira! –exclamó Justin.
- Bueno, las 22 en tu caso –reí.
- Yo no tengo el sexo siempre en la cabeza –dijo- Para mí el sexo no es nada.

Estallé a carcajadas haciendo ver que no me creía nada.

- Justin, tienes dieciséis años, todos los de tu edad están todo el día pensando en eso.
- Para mí es mejor una caricia que un polvo –me explicó- Yo prefiero mil veces estar al lado de la chica de mis sueños, verla, acariciarla, olerla.
- Que depravado, man –le interrumpió Chaz- Olerla.

Los chicos y yo reímos, salvo Justin, que le dedicó a Chaz una mirada amenazante por el hecho de haberle interrumpido.

- A lo que iba –prosiguió- Que para mí el sexo no es nada.

Me lo quedé mirando con detenimiento. Me di cuenta que no era como el resto de adolescentes de su edad. Él podía tener una mente sucia, como todo el mundo, pero acababa de demostrarme que para él el sexo no era lo importante en una relación. Sonreí tiernamente, pero pronto una duda hizo que dejase de sonreír como una estúpida.

- Estás diciendo que el sexo no es importante para ti en una relación – Justin asintió-, ¿pero y si tu pareja quiere hacerlo contigo en un momento… un poco caliente?

Me crucé de piernas mientras me echaba la arena que mojaban las olas en las piernas, extendiéndola por todo el muslo y jugando con ella. Esperé impaciente su respuesta.

- Pues intentaría hablarle de que yo no lo haría por el simple hecho de un calentón. Para mí no es algo que sirve para complacer las satisfacciones, es algo para expresar lo que sientes hacia esa persona.

Asentía con la cabeza interesada mientras él hablaba. Con cada palabra, cada gesto, cada tono de voz,
ejemplo, expresión…, daban ganas de comérselo en ese momento.

- ¿Y si tú estás igual que tu pareja? –pregunté aun interesada por sus buenos argumentos.

Ahora la conversación solo iba entre él y yo. Nadie más era partícipe. Con él, aunque fuese extraño, no me sentía incomoda al hablar de estos temas de conversación. Las palabras fluían como los barcos que se mecen un día que la marea está un tanto agitada. Iban y venían sin avisar cuando y cómo. Pensábamos las respuestas y las preguntas, pero las sacábamos a la luz con rapidez. Sin miedo a la opinión que pensara el otro.

- Bueno… -se pensó la respuesta por un momento. No me miraba a la cara, hacía circunferencias en la arena, casi como si estuviese nervioso- Es que yo quiero llegar al matrimonio.

Un momento, un momento. ¿Al matrimonio? ¿Quiere llegar virgen al matrimonio? ¿En serio? No me lo podía creer. Mi cuerpo no reaccionó de la manera que me esperaba. ¿A mí que más me daba cuando la perdía o no? Total, no iba a ser yo la afortunada de llevársela. Los chicos pasaban completamente del tema, ahora estaban a lo suyo; hablando y riendo. No lo había notado hasta que una carcajada proveniente de Caitlin me hizo reaccionar. Tan solo estábamos atentos a esta conversación Justin y yo. Los únicos que la mantenían a flote.

- ¿Ves este anillo de aquí? –se acercó a mí y se sentó a mi lado. Tocó un anillo plateado- Es un anillo de castidad.

Cogí su dedo y acaricié al anillo. Me parecía increíble que un chico de su edad pensara de esa manera.

- Es increíble –dije al fin.
- ¿Increíble el qué? Yo quiero estar seguro de la persona a la que realmente amo.
- Y por eso mismo es increíble –contesté soltando su mano- Es increíble que una persona de tu edad piensa de esa manera. Simplemente… no se ve a nadie con ese pensamiento.
- No lo sé –se encogió de hombros- Es una manera de ver la vida.

Nos quedamos callados durante unos segundos. Pero para mí no fueron incómodos. Me dieron una pequeña pausa para reflexionar toda la conversación que habíamos tenido Justin y yo. Algo rara, por así decirlo, pero bueno, en el fondo interesante.



|| Justin ||

Hablar sobre estos temas con ella era como estar con un niño de 7 años y hablar de las Tortugas Ninja; el tema de conversación salía con rapidez y comodidad. No sentía vergüenza alguna hablar sobre estos temas. Con ella no tengo miedo a su posible reacción; no tengo miedo a pensar que se vaya a reír de mí, a insultarme.

Al cabo de un rato, los chicos volvimos a hacer un círculo como al principio. Entablamos conversación sobre la primera cosa que se nos pasó por la cabeza, y la mantuvimos presente hasta que nos entraron ganas de darnos un chapuzón. Al salir, las chicas se fueron a las toallas a tomar el sol y los chicos y yo a jugar a futbol. Pasaron unos cuantos minutos, y noté el sol abrasador calentar mi espalda. Busqué a las chicas con la mirada y vi que aun estaban de espaldas. Se irritarán la espalda como no se pongan protección y nosotros igual.

- Hey, nos pondremos como cangrejos si no nos ponemos protección –les dije a los chicos- Hoy el sol pica muy fuerte.
- Sí, tienes razón –me apoyó Christian.

Nos dimos antes un baño para así podernos quitar la arena. Caminamos hacia las toallas y saqué la crema solar de la mochila.

- Chicas, poneos crema, se os quedará la espalda roja.
- Justin, calla –dijo ___.
- Shawty, después te dolerá.

Los chicos me habían quitado la protección de las manos y se la estaban echando mutuamente.
Caitlin vio a su hermano y se levantó para que éste le echara a ella.

- Me da demasiada vagancia levantarme –murmuró.

Rodé los ojos y le pedí la crema a Christian, el cual ya había acabado con ella.

- ¿Te la tengo que echar yo? –le pregunté a mi amiga.
- Por favor –rió.

Me puse de rodillas a su lado y abrí el bote para ponerme un poco de crema en las manos. Mientras lo hacía, observé las manos de ___ desanudarse el nudo de las tiras del bikini. Me miré su suave y tostada piel. La toqué y extendí la crema con las manos, haciéndole a mi amiga un leve masaje en la espalda.

- Dios, Justin -exclamó- ¿Has pensado en dedicarte a ser masajista?
- No, la verdad es que no.
- Pues piénsatelo –solté una carcajada- Me harías masajes gratis, ¿verdad?
- Todos los que quieras.
- Todos los que quiera –se dijo a si misma.

Terminé de untarle la crema y la que me sobró la extendí en mis piernas.

- Ya está –le avisé.

Ella anudó de nuevo las tiras del bikini y se giró. Se sentó y me miró sonriente.

- Eres un gran masajista –me alagó mientras asentía con la cabeza.
- Gracias, gracias.
- De nada.

Se acercó a mí y me tomó del cuello. Acercó mi rostro al suyo y besó mi mejilla. No sé cómo, pero me sentí eufórico ante tal contacto con ella. Se separó de mí y volvió a tumbarse boca a bajo en la toalla, pero esta vez me miraba a mí.

- ¿Te tumbas conmigo? –preguntó dando unas palmaditas en la toalla.

Asentí y me tumbé a su lado. Nos mirábamos a los ojos, haciendo que una tensión incomoda se apoderase de mi cuerpo. Bésala me decía el corazón. No, no lo hagas me pidió el cerebro. Ella se marchará dentro de muy pocos días y si lo haces sufrirás por culpa de la distancia me avisó. Me quedé en estado de shock. No sabía qué hacer, qué pensar, cómo actuar cuando esos preciosos ojos se posaban en los míos durante más de dos segundos, sin apenas pestañear. Concentrándose en mi mirada y en la de nadie más. De pronto, alargó su mano a mi rostro y, con la punta de sus dedos acarició mi pelo. Desenredó algunos mechones y los colocó suavemente en mi frente mientras en mi rostro, como siempre solía pasar, se iluminaba una sonrisa. Y sin querer, sin esperármelo, sin pensar que mi cuerpo reaccionaría de tal manera, mis dedos fueron esta vez los que entraron en acción; los que se movieron.
Pasé la yema del dedo índice por su mano, subiendo lentamente por la muñeca y acabando lentamente en el ante brazo. Me detuve al ver una pequeña cicatriz en él.

- ¿Qué te pasó? –pregunté aun tocando la marca y comprobando como su piel se había vuelto erizada tras mi contacto.
- De pequeña me caí del columpio y me rasgué con una piedra –me explicó aun sin apartar la vista de mis ojos.
- ¿Te dolió mucho?
- Bastante –admitió- Lloré como una desquiciada durante toda la tarde en la falda de mi madre.

Solté una casi insonora carcajada. No quería estropear el momento con grandes risotadas. Estábamos tranquilos, casi inmóviles. Sin nadie que nos molestase, sin apenas ruidos. Y no queríamos perder esa relajación. O al menos yo. Estaba realmente confortable en esa situación.

- Seguro que eras realmente adorable –murmuré.
- Posiblemente –rió- Tú también eras muy mono de pequeño.
- ¿Estás diciendo que ahora no lo soy? –pregunté alzando una ceja.
- Para nada –rió- Sigues siendo igual o más de adorable.
- Gracias, shawty.
- De nada, kidrauhl.

Me quedé helado. Me había llamado kidrauhl. Nadie me había llamado así a la cara. Bueno, era mi mote, todas mis beliebers me llaman así cuando me twittean, me dejan mensajes, etc., pero a la cara nunca, nunca me habían llamado por mi mote. Lo que no pensé fue que la primera vez que la oiría sería siendo de unos labios tan especiales como los de mi shawty.
Me quedé callado, contemplando a mi Afrodita; a mi diosa de la belleza, del amor. Se asustó al ver que me había quedado callado durante tanto tiempo. Pero lo que no sabía era que lo había hecho, más que nada, porque me había sorprendido ver salir esa palabra de sus labios.

- ¿Qué pasa, Jus? –preguntó alarmada.
- Me encantas –le confesé.

Mierda, Justin. ¿Qué haces? No puedes “declararte” ahora. ¿Eres idiota? ¿Quieres sufrir? No arruines el momento ahora que estaba quedando perfecto con tu silencio, me regañó mi sabio cerebro.
Le hice caso y decidí pensar una excusa para arreglar la situación. Que ____ no pensase que estaba confesándole que llevo enamorado de ella desde el minuto 0 en que mi mirada se encontró con la suya.

- Quiero decir –empecé- que me encanta que me llames así.

Su cara cambió bruscamente, como si la respuesta que esperaba hubiese sido otra. Cambió a decepción, pero rápidamente pasó a ser substituida por una cálida y amistosa sonrisa. Una sonrisa conforme y satisfecha.

Nos callamos durante unos minutos. Yo por miedo a volver a pifiarla y ella…, pues no lo sé. Puede que ella esperara que lo decidiese romper yo, que no supiera como romperlo, como empezar una nueva conversación sin parecer brusca, o algo por el estilo. Para mí como si hablaba de serpientes, del color rojo, de unas llaves perdidas. De cualquier cosa. Me daba igual, de todas formas sería interesante si sale de su boca. Me da igual que me hable de la prehistoria un día de verano, un día de bochorno. Para mí sería totalmente interesante.

- Justin –habló por fin- ¿A qué hora nos iremos?
- ¿Ya quieres irte?
- No, pero es para no acomodarme; porque después tendremos que empezar a recoger y me dará vagancia.
- Tú y la vagancia –reí delicadamente.
- Somos uña y carne.
- Como yo con el Twitter –admití mi adicción por él, sí.
- Hace tiempo que no me dan tweet limit –dijo extrañada de si misma- Raro, la verdad.
- ¿Sabes qué es lo que más me molesta? –asintió para que continuara- Que me den tweet limit justo cuando encuentro tweets más interesantes.

Sonrió de tal forma que me encandiló con la más mínima curvatura de sus labios. Fue una especie de sonrisa que da la razón a algo.

- A mí igual.
- Tenemos las mismas molestias –dije riendo.
- Alomejor somos hermanos.
- ¿Y si nos separaron al nacer? –pregunté haciéndome el listillo.
- Que fuerte, mi hermano es Justin Bieber –dijo poniendo voz de sorpresa para, segundos más tarde, la cambiara por una hilera de carcajadas que me contagiaron a mí.

De repente, como anteriormente nos había pasado, nos sumimos en un silencio. Pero esta vez, nos sorprendimos los dos. No era incomodo. Su mirada chocaba con la mía, y era como si las dos no pudiesen vivir sin la otra. Se necesitaban mutuamente.
____ bajó la mirada y cerró los párpados. Se acomodó y lentamente se fue acercando a mí, escondiéndose en mi pecho mientras mis brazos rodeaban su espalda y la acogían fuertemente. Notaba su respiración impactar en la nuez de mi garganta, y lentamente, bajar hacia mi pecho. Se estaba acurrucando a él como si tuviese miedo de algo, como si no me quisiera perder.

- They told him don’t you ever come around here. Don’t wanna see your face, you better disappear. The fire’s in the eyes and their words are really clear. So beat it, just beat it.

Ese murmuro, convertido en una conocida melodía, hizo que se me parase el corazón. ¿Mi shawty era Jacksonera? No lo podía creer. Lista, divertida, amable, tierna, preciosa, y así un sinfín de cualidades, pero la que más resaltaba entre ellas era el ser Jacksonera. Siempre he soñado con enamorarme de una persona así. Porque entendería la pasión, la idolatría, el amor que siento hacia el rey del pop, Michael Jackson.

- ¿Eres Jacksonera? –me decidí a preguntar.

Alzó la vista, y con una mirada orgullosa y llena de felicidad contestó un sí.

- Es genial –contesté- No sabía que lo eras.

Se volvió  a acurrucar en mi pecho como antes lo había hecho y noté como una sonrisa se esbozaba en su rostro.
Se volvió a crear el silencio sepulcral. Solo se escuchaban las risas de los chicos. Noté como ___ se ponía tensa, rígida.

- Echaré de menos estar así –murmuró.

Eché hacia atrás la cabeza para poder verla mejor. Ella tenía la cabeza escondida en mi pecho, así que le levanté el mentón. Contemplé sus aguados ojos. No quería que llorase ahora, me partía el alma ver que derramase lágrimas delante de mí.

- Eh, por favor –le pedí- Disfruta de los días que te quedan. No pienses en eso, ¿vale?

Frunció los labios y bajó la mirada. Cerró los ojos con fuerza, lo pude notar por las arrugas que se le formaban en los párpados, y expulsó la primera lágrima.

- De acuerdo –dijo limpiándose la única lágrima que había brotado de sus ojos.
- ¿Me dices de acuerdo cuando ya has pensado en eso? –le pregunté intentando parecer divertido.

Lo conseguí; ___ soltó una pequeña risa, la cual hizo que mi corazón diera un vuelco por su melodiosa voz.

- Vale, vale –rió- Ya no pienso más en eso.

Le sonreí esperando a que me devolviese la sonrisa. Lo hizo, pero se notó forzada, falsa. Se le notaba realmente afectada por esto. Yo tampoco quiero que se marche, pero no quiero que se piense que no nos volveremos a ver más. Que vamos a seguir en contacto siempre, y que cuando pueda, la iré a visitar.

- Así me gusta -le sonreí.

***

El día había resultado ser de lo más agotador. Sobretodo la parte en la que trataba de convencer a ___ de que dejara de pensar en el día que se tenía que ir de Atlanta. El camino a casa fue lo peor de todo. Todo el coche lleno de arena, todo. Ryan se sacaba arena de las orejas, y Chris no paraba de cantar, cosa que se hacía realmente pesado. Caitlin simplemente iba charlando con ___ sobre maquillaje y cosas de chicas. ___ no parecía disfruta mucho sobre ese tema de conversación. No se le veía muy animada a la hora de contestar. Simplemente porque ella, no es muy femenina. No es que sea una machorra, pero tampoco es tipo Caitlin, que le gusta estar hablando todo el santo día sobre ropa, chicos y maquillaje. ___ prefiere un buen chiste antes que ese tipo de chorradas. La conozco lo suficiente.

Dejé a Cait y a Chris en su casa, y después conduje hasta la mía. ___ estaba a punto de quedarse dormida, pero por suerte aparqué justo cuando iba a cerrar los ojos.

- Vamos, shawty, ya hemos llegado -le zarandeé del brazo suavemente.
- Estoy agotada -dijo rodando los ojos.
- Tú y todos -contestó Chaz mientras salía del coche.

Apenas eran las 7 de la tarde. El sol aun picaba con brusquedad en la espalda. Cosa incómoda, por cierto.

___ salió del vehículo a regañadientes. Se le notaba cansada, la verdad. Mientras buscaba las llaves de casa, a ___ le dio tiempo a rehacerse el moño dos veces. Y cuando vio que aun seguía buscando las malditas llaves en la mochila, en un acto de histeria, me arrebató la mochila de las manos y sacó de ella las llaves. Le sonreí falsamente, con una sonrisa de las llaves me tienen manía y rió. Introduje las llaves en la cerradura y abrí la puerta.

- ¡Por fin en casa! -exclamó ___ alzando los brazos.
- Exagerada -murmuré.
- ¿Cómo lo habéis pasado? -preguntó mamá mientras sacaba una gran bandeja del horno.
- Genial -dijimos todos a la vez.
- Me alegro -contestó sonriente mientras se sacaba los guantes y los dejaba en la encimera.

Los chicos y ___ ya estaban subiendo las escaleras, así que me decidí a subir yo también con ellos.

- ¡Ah, Justin! -me llamó mamá antes de que pisara un escalón- Hoy tenemos visita para cenar.
- ¿Quién viene? -pregunté con curiosidad.
- .....

___________

¡Hola, hola! Sí, lo sé. Sé que llevo unos cuantos bastantes días sin subir capítulo, pero.... ¡SORRYSORRYSORRY!
Solo quería deciros/informaros/advertiros que... En esta temporada... NO HABRÁ BESO. No, no, no.
Así que no me pidáis "Por favor, beso ya" "Aaaaaah, quiero el beso o moriré" Lo siento. No habrá beso en esta temporada. Ya tengo la historia casi planeada, pero me sigue faltando -como siempre- el final. No sé como coño acabar la novela. He pensado en que Justin os pide matrimonio y eso... pero no sé si quedará muy irreal, o que no os gustará ese tipo de fan-fics.
Por cierto, ¿HABÉIS ESCUCHADO LIVE MY LIFE? AAAAAAAAAAAAH
hsdfhfvnrovngpb *_* Es tan fuckeable la canción. Yo en cuanto la escuché por Youtube me la bajé al móvil. Anda que no me costó encontrarla. Siempre se descargaba mal, o simplemente no se me descargaba. 
PERO POR FIN LA TENGO. 
Por cierto... ¿9 comentarios? Bueno, para los seguidores que hay... es una cifra un pelín baja, pero no me quejaré porque quizás el capítulo anterior fue un poco aburrido y no os llegó a gustar.
Otra cosita más -lo sé, soy pesada-. ¿Queréis que en la próxima novela, Justin sea famoso, o sea una persona normal? Lo dejo en vuestras manos. Es que estoy haciendo unas cuantas, y no me decido a cuál colgar como segunda novela. 
¡DENTRO DE DOS DÍAS EL CUMPLE DE JUSTIN! BUUUUUUUUA :'(
Lloro cada vez que recuerdo que hace dos días era un moquito de 15 años cantando One Time. Aish, qué rápido pasa el tiempo.
Y eso, que no os aburro más. 
Un beso a todas, y espero que comentéis más que antes, ¿okei?

Muuuuuuuuuuuac

24 de febrero de 2012

Justin Bieber - Live My Life.

Chicas, en Youtube han colgado una canción del álbum de Believe. En teoría, Justin quería darnos una sorpresa y sacarla a luz el 28 de febrero. Pero la chavala ha sido maja y la ha colgado antes.
La amo :')
Cuando he visto la canción me he quedado: ¡¿CÓMO?! Empecé a hiperventilar como una loca, a bailar... etc.
Cosas de idiotas, ya sabéis.
Os dejo la canción.
PD: Una vez que la escuchéis, no podréis parar.
Os quiero!

23 de febrero de 2012

Never let you go. {53}

Faltan sólo 7 días para que nuestro Justin de 15 años, pase a ser un adulto de 18. ¿Sabéis?, en el fondo tengo miedo, porque no quiero que se haga mayor, pero, todo el mundo crece, y él tiene derecho a hacerlo. ¿Me prometéis que siempre vais a estar a su lado pase lo que pase? 

4 DE JULIO. FALTAN 4 DÍAS.

Desperté, algo sorprendida por cierto, en mi habitación. No recordaba haber caminado hacia aquí, y menos para ir a dormir. Miré la hora que marcaba mi móvil. Las 9 am. Creo que estoy haciendo bien en despertarme temprano estos últimos días. Así los aprovecho mejor. Me levanté de la cama, y como siempre hacía, la estiraba un poco. Básicamente para que Pattie no tuviese tanto trabajo.

Me asomé a la ventana. El día estaba soleado, como siempre. Pero era bochornoso. Hacía una calor horrible, casi no se podía ir con ropa.
Un toque de nudillos me distrajo de mis pensamientos y me hizo volver a la realidad. Giré la cabeza hacia la puerta y vi entrar a Justin con una bandeja en las manos. Sonreí enternecida y éste se acercó a mí con una amplia sonrisa en la cara.

- Buenos días, bella durmiente.

Se sentó en la cama y le imité. Nos cruzamos de piernas y depositó la bandeja en mis piernas.

- ¿Y esto? –pregunté señalando el desayuno.
- Comida.
- Ya lo veo –reí- ¿Por qué tanta?
- Bueno –dijo mientras tomaba un tazón de cereales-, quería desayunar con la persona más divertida del mundo.
- Pues creo que te has equivocado de habitación.
- Ni lo sueñes, ahí fuera pone tu nombre en neón.

Cogí una cuchara y la hundí en su bol. La acerqué lentamente a mi boca y saboreé cada copito de chocolate que se rompía en ella.

- Están buenos –dije mientras los masticaba.

Justin sonrió y se sentó más cerca de mí, para así poder estar más a mano de la comida y no manchar nada, más que nada. 
Estuvimos desayunando tranquilos durante un rato, y ya empezaba a parecerme extraño tanta tranquilidad.

- ¿Dónde están los chicos?
- Ayudando a mi madre a hacer una tarta de chocolate –me informó.
- ¡¿TARTA DE CHOCOLATE?! –grité eufórica.
- Sí –dijo Justin tartamudeando.
- Oh dios mío –exclamé mientras me tapaba la boca con las manos intentando evitar que no se notase que estaba empezando a babear.
- ¿Tanto te gusta el chocolate?
- Sí –dije saltando en la cama de alegría.
- Oh, vaya –estalló a carcajadas y sacó la bandeja que cubría mis piernas- Cada día me demuestras que estás más loca.

Caminó hacia la puerta con la bandeja entre las manos y le seguí. Bajamos al piso de abajo y ahí estaban los tres buscando los ingredientes necesarios para preparar la súper tarta de chocolate.

- Hola, mamá –saludó Justin seguido de un beso en la mejilla. Dejó la bandeja en la mesa y saludó a los chicos.
- Buenos días, Pattie –imité a Justin y ésta me devolvió el beso a mí en la otra mejilla.

Chaz y Ryan siguieron buscando las cosas mientras contemplaban una pequeña lista que tenían en las manos. Mientras, Pattie iba limpiando la bandeja que Justin y yo habíamos usado.

- Pattie, no encuentro la harina glaseada –dijo Ryan.

La madre de Justin buscó con él pero tampoco pareció encontrarla.

- Voy a comprarla, id haciendo vosotros la tarta de chocolate. 

Cogió las llaves de su coche y se marchó. Nos quedamos solos en casa, y todos nos mirábamos los unos a los otros sin saber qué hacer.
Me senté en la encimera ya limpia, gracias a Pattie, y Justin me imitó.

- ¿Sabéis hacer una tarta sin ayuda de Pattie? –pregunté.

Los chicos negaron con la cabeza al mismo tiempo. Solté unas carcajadas a la vez que me levantaba.

***

- Así, Ryan, así –dije cogiendo su brazo con fuerza para que lo hiciese mejor
- Vale, vale –dejó la batidora en el bol y alzó los brazos- No me mates.

Justin se comía una bolsa de ganchitos mientras observaba aquél caos en la cocina. Chaz estaba probando el chocolate. 

- ¡Chaz, tío! –le regañé- Vas a terminar todo el chocolate.
- Pues le decimos a Pattie que compre más –explicó.
- Hablando de mi madre –dijo Justin- Tarda mucho, ¿no?
- Se habrá quedado hablando con alguien –pensó Ryan.
- Posiblemente.

Se volvió a sentar en la encimera y siguió comiéndose la bolsa de ganchitos entera.
Observé atentamente lo que hacía Ryan y negué con la cabeza.

- Le falta más harina –dije chasqueando la lengua.

Me acerqué hasta el paquete abierto y decidí tirársela toda a la masa, pero me llevé un chasco cuando comprobé que no quedaba.

- ¿No hay más harina? –pregunté tirando el paquete vació a la basura.
- Ahí queda más –me informó Chaz señalando un pequeño armario que había encima de su cabeza.

Éste se apartó y, al abrirlo, el paquete se vació en mi cabeza. Mantuve los ojos cerrados hasta que noté que ya no quedaba más, y ahí me giré lentamente hacia los chicos. 
Habían dejado de hacer todo lo que estaban haciendo anteriormente. Chaz no comía chocolate, Justin tampoco devoraba su gran bolsa de ganchitos y Ryan había dejado la batidora de lado para contemplarme con la boca abierta.

- Adelante, podéis reíros –anuncié dejando caer los brazos a mis lados.

Los chicos, en menos de un segundo, estallaron a carcajadas. Pero unas carcajadas tan sonoras, que incluso pensaba que se oirían en todo el vecindario. 
Ya llevaban sus cinco minutos riéndose. Entiendo que hago gracia, que la situación ha hecho gracia en general, pero se me está agotando la paciencia. Cogí un huevo y lo rompí en la cabeza de Justin. 
Éste me miró sorprendido y con la boca abierta. Se llevó la mano a su pelo y se quitó la cáscara, que a continuación, la dejó caer al suelo.

- Corre –me susurró Ryan.

Y así hice. La primera vez que le hacía caso a aquél gordo come galletas. Bueno, más bien come de todo. Corrí por todo el salón, evitando a Justin mientras me escondía entre los muebles.

- Bueno, nosotros mejor vamos a quitarnos toda esta mierda –dijo Ryan mientras corríamos, al cual no hicimos mucho caso. 

Chaz le siguió y Justin no hizo más que perseguirme. 
De pronto, resbaló y cayó encima de mí. Sus ojos, igual o más sorprendidos que los míos, se abrieron como platos. Su mirada se posó en la mía, haciendo que me pusiera nerviosa, que empezara a hiperventilar y que poco a poco, comenzaran los balbuceos. Me apartó un grapado de harina que había entre algunos mechones de pelo. Al hacerlo, noté su pulso, nervioso y acelerado. Igual que el mío. Yo le quité algunas pequeñas cascaritas que habían quedado en su pelo y al terminar, dejé caer lentamente mi mano por su mejilla. Acariciándola suavemente. Justin tomó mi mano y me miraba a los ojos. Se fue acercando lentamente a mí mientras se relamía los labios. 
Estábamos a nada de besarnos cuando la puerta se abrió y tuvimos que separarnos rápidamente. Toda la magia que se había formado en menos de 2 minutos, se desvaneció en la misma velocidad que al cerrar un libro. La magia se marchó dejando aún en la sala sus efectos tontos, los efectos de estar encantado, de tener aun la sensación de estar en las nubes. 
Por la puerta salieron 2 personas más de las que esperábamos. Christian y Caitlin acompañaban a Pattie, la cual estaba cargada de bolsas de la compra. Al ver la cocina se le cayeron todas al suelo.

- ¿Pero qué habéis hecho? –preguntó llevándose las manos a la boca.

Justin y yo nos levantamos rápidamente y corrimos hacia las escaleras, pero la cortante voz de aquél nuevo dictador –o dictadora en este caso- nos hizo cesar la carrera en menos de un segundo.

- Quiero que limpiéis todo esto –nos mandó mientras señalaba toda la cocina.
- Pero, ¿y Chaz y Ryan? –se quejó Justin- Ellos también han sido.
- He dicho vosotros y lo limpiaréis vosotros –pusimos los ojos en blanco y caminamos de nuevo hacia la cocina.

Empecé a recoger todo lo de la encimera, pero antes de tirarlo o guardarlo todo miré la tarta inacabada 

- Pattie, ¿y la tarta? –pregunté- No está acabada.
- Esta noche la acabaré yo –me informó- Guarda el bol ese en la nevera.

Le hice caso y después seguí guardando todos los comestibles en sus respectivos sitios. Justin barría y limpiaba las encimeras que, por desgracia, habían sido partícipes de nuestra mini batalla de comida.
Cait y Chris habían subido con los chicos mientras nosotros nos dedicábamos a recogerlo todo. 
Un rato después, tras haber sudado y quejarnos mucho, acabamos. 
Cada uno corrió a la ducha de su habitación a una velocidad casi inigualable. Me encerré en la habitación y entré directa a la ducha. Me enjaboné como tres veces el pelo. Lo tenía asquerosamente lleno de harina, y lo peor era que no se iba. Mierda pensé mientras comprobaba que el jabón no se marchaba.
Cuando salí –milagrosamente 15 minutos después-, abrí el armario dispuesta a pensar qué modelito me pondría hoy. Al final opté por éste.
{81} NLYG ~ 53
Esta vez dejé mi pelo al aire, no tenía muchas ganas de recogérmelo, y a parte, hoy quería lucirlo.
Recogí el lavabo y guardé la ropa sucia en el cesto de mimbre que había en el lavabo.
Bajé las escaleras de dos en dos y me encontré con Justin atándose los zapatos en el último escalón. Loa abracé por la espalda y éste se sobresaltó.

- Me has asustado –dijo mirándome mientras soltaba unas carcajadas.
- Eso quería –le di un beso en la mejilla, y al hacerlo mi pelo le tapó la cara.
- Ui, ui –exclamó Ryan- Mira como se tapan, seguro que se están besando.

Aparté mi pelo hacia atrás, pero seguí abrazándole. 

- ¿Pero qué dices, idiota? –pregunté riendo.
- Nada, olvídalo –contestó moviendo la mano con desinterés.
- Oye, pásame el móvil, Chris –le pidió Justin.

Christian buscó a sus alrededores y localizó el móvil de Justin en la mesita que tenía delante de él. Se lo dio y después se sentó a mi lado.

- ¿Cómo estás? –me preguntó.
- Bien –contesté sonriendo- ¿Y tú?
- Contigo siempre estoy bien.
- Awww ¡qué mono! –exclamé mientras le abrazaba.

Cuando me separé de él, Justin nos miraba con el ceño fruncido, pero al notar mi mirada en la suya, volvió a su móvil.

- ¿Qué vamos a hacer hoy? –le pregunté a Christian mientras me apoyaba en su hombro y jugaba con las costuras de su camiseta.
- Pues no lo sé –contestó mirándome- ¿Qué os apetece hacer, chicos?

Éstos miraron a Christian y permanecieron callados durante un rato. Después Caitlin abrió la boca para decir algo pero la cerró segundos más tarde.

- ¿Qué ibas a decir? –preguntó su hermano.
- Ir al centro comercial.
- ¡No, lo tengo demasiado aburrido! –exclamé.
- Bueno, bueno –dijo haciéndose la víctima- No me mates.
- No, tranquila –reí- Estás un poquito lejos.
- Lo que pasa es que eres una vaga.

Me apoyé en el hombro de Christian de nuevo y me la quedé mirando.

- Puede.
- No, eres una vaga –dijo remarcando la palabra eres.
- Bueno, vale –reí- Tienes razón.
- Siempre la tengo.
- Ya tenemos dos ___ –murmuró Christian.
- ¿Por qué lo dices? –separé mi cabeza de su hombro para mirarlo a los ojos.
- Pues porque las dos pensáis que siempre lleváis la razón y no es así –dijo tocándome la nariz al decir la última palabra.
- Yo sí –le saqué la lengua.

Justin seguía viciado en su móvil sin decir nada. Prácticamente era como si no existiese.

- Justin, estás muy callado –le toqué un hombro-, ¿qué te pasa?
- ¿A mí? –despegó la vista de la pantalla- No, nada estoy normal.
- Es que como no dices nada –me excusé.
- Es que estoy con el Twitter.

Como siempre, pensé.
Permanecimos un rato en silencio. Algo incomodo, por no decir bastante. Todos miraban a cualquier lado y, de vez en cuando nos mirábamos los unos a los otros esperando que la inspiración divina nos dijese qué hacer o como entretenernos. 

- Ya sé que vamos a hacer –dijo Chaz rompiendo el silencio y de paso asustándome.
- Ofú –exclamé.
- No, no. Esta vez es buena.
- No sé por qué –habló Christian- pero siempre tengo más miedo cuando nos avisas de que esta vez es buena.
- Es buena –dijo con voz cansina.

Justin se guardó el móvil en el bolsillo y apoyó los codos en las rodillas para luego poder sujetar la cabeza con las manos. Miró a Chaz atento, moviendo la cabeza como signo de que Chaz podía proseguir.

- ¿Por qué no vamos a la playa? –propuso.

Playa. Esa palabra me animó el día, me excitó el cuerpo. Fue como si me hubiese chutado heroína en el cuerpo. Me había revolucionado. Era algo extraño. Llevaba sin ir a la playa desde… pues desde la última vez que fui con Justin, en mi país.

- ¡A la playa! –dije levantándome de golpe.
- Qué ilusión me hace que te haya hecho ilusión –se emocionó Chaz.
- Ai, amigo –hice ver que lloraba- Es la mejor idea que has tenido en la vida.
- Gracias, amiga –extendió los brazos y corrí hacia él a darle un abrazo.

Estallamos a carcajadas y nos dejamos caer en el sofá, aun entre sonoras risotadas.

- Bueno, pues vamos a buscar el bañador –dijo Caitlin.
- Os esperamos aquí –contestó Justin.

Christian se levantó y siguió a su hermana. Salieron por la puerta y después nos dejaron solos.

- ¡Mamá! –chilló Justin. 

Pattie vino al segundo.

- ¿Qué pasa?
- ¿Podemos ir a la playa? –preguntó Justin.
- Claro –contestó sonriente, lo que hizo que su hijo también lo estuviera- Pero ir con cuidado.
- Sí, sí –dijo Justin con desinterés.

En cuanto Pattie volvió a sus quehaceres, Justin y yo nos pusimos a bailar como siempre solíamos hacer cuando alguien nos salía bien.

- Oh yeah, vamos a la playa –grité.
- Ves a ponerte el bañador –me ordenó Justin.
- A mí no me das ordenes –dije poniendo las manos en mi cintura.
- ¿Por qué no? Soy mayor que tú –se acercó a mí con el rostro serio, pero en el fondo esbozaba media sonrisa, al igual que yo.
- Tengo más fuerza que tú.

Justin soltó unas fuertes risas.

- Más quisieras.
- He podido romper un huevo en tu cabeza.
- Pero si un huevo no cuesta nada de romper, idiota –exclamó riendo.
- Claro que sí, se necesitan… 176 músculos para romper un huevo.
- Te lo acabas de inventar –afirmó.
- Sí –dije frunciendo los labios.

Los dos nos reímos.

- Anda, ves a cambiarte –dijo riendo.
- Voy –hice un saludo militar y corrí escaleras arriba. 

Subí a mi habitación y abrí el armario decidida a coger el primer bikini que se topara con mis rápidos dedos. Cerré la puerta y me puse el bikini. Encima llevaba la misma ropa que me había puesto antes, pero las Vans las substituí por unas chanclas.

***

Íbamos en el coche de Justin. Se había ofrecido voluntario. Le avisemos de que se lo pondríamos perdido de arena, pero aceptó de todas maneras. Lo bueno de tener un amigo cabezota. Llegamos a la playa, y sacamos nuestras cosas. Mientras buscábamos sitio en ella, Justin aparcaba bien el coche. 
Localizamos un sitio cerca de las rocas. Los chicos querían que no pusiéramos ahí, que querían escalarlas. Inmaduros pensé.

Dejamos las mochilas en la arena caliente y la abrí para sacar mi toalla. La extendí y justo llegó Justin con su mochila colgando de un lado. En parte, habíamos escogido este sitio porque era el más apartado de todos, y queríamos pasar un día tranquilo. 

- Habéis escogido un buen lugar –dijo Justin contemplándolo.
- Apartado de tus fans fanáticas.
- Mis beliebers –remarcó esa palabra- fanáticas.

Aww que tierno. No las llama fans, las llama beliebers. Sin duda, tienen el mejor ídolo del mundo, de eso estoy completamente segura, vamos.
Le sonreí a Justin y éste me sonrió a mí. Me di cuenta que aun llevaba la ropa puesta, así que me la quité y la guardé en la mochila. Cait y yo corrimos al agua una vez que estuvimos solo en bikini. El agua estaba helada, pero las ganas de bañarnos no impidieron que nos quedásemos en la arena tomando el sol como cualquiera habría hecho. Cuando el agua me llegaba a la altura de la cintura, cogí de mi muñeca la goma elástica y me hice un moño mal hecho. Cuando terminé de hacérmelo me zambullí. Al salir a la superficie, noté como alguien me cogía en brazos y caminaba mar adentro conmigo encima. Aun sorprendida, abrí los ojos bien y vi que era Christian.

- Chris, ¿qué haces? –pregunté aferrándome a su cuello para no caer.
- Vamos a ver las sirenas.
- ¿Te has comido la crema solar? 
- No, está demasiado sosa.
- Tampoco es comestible.
- Tú tampoco eres comestible y tengo ganas de comerte.

Esbocé media sonrisa y le mordí el lóbulo de la oreja, a lo que respondió con un auch demasiado sexy. Le miré a sus ojos color aceitunas hasta que el agua nos llegaba al cuello, ahí se hundió conmigo en brazos. Me solté de sus brazos y nadé hasta tocar la arena con las manos. Cogí un poco de arena y al salir se la lancé en la cara a Christian.

- Ahora verás –dijo cuando se quitó la arena de los ojos.

Iba a empezar a nadar, pero me cogió del tobillo y me atrajo hacia él. 

- ¿Ahora qué, sirenita? –me preguntó riendo.
- Llamaré a Sebastián y te pellizcará el dedo gordo –dije intentando zafarme de sus brazos.
- Pues yo llamaré a Chuck Norris –me lo miré por un segundo y me eché a reír.
- Vaya conversaciones –dije soltando unas carcajadas.
- Las que a ti te gustan –me guiñó un ojo.
- Y las que tú –le di un golpecito en el pecho con mi dedo- continúas con mucho gusto.

Soltó unas carcajadas y después se puso serio.

- ¿Qué harás cuando te vayas a tu país? –preguntó.

En ese momento me acordé de los pocos días que quedaban. Se me formó un nudo en la garganta. Fui incapaz de hacerlo pasar, y tuve miedo del tono de voz que me saldría si contestaba.

- Os extrañaré. 

Y en cierta parte, era verdad. Los iba a extrañar a full. Sobre todo a él y a Justin. Que son los únicos que me han podido sacar una sonrisa en los momentos más difíciles. 

- Pero no llorarás el día que te marches, ¿verdad? –dijo sonriendo- que yo no te quiero ver llorar.
- Christian, ¿Cómo no quieres que llore cuando no os voy a volver a ver más? –pregunté casi deshaciéndome del nudo para substituirlo por un mar de lágrimas.
- Oye, oye –me paró el carro- que existen las vacaciones, los aviones y sobretodo las ganas de volver a ver a tus amigos.

Sonreí.

- No quiero perderte.
- Ni yo a ti –contestó- Ni yo ni ninguno de los chicos.

Ahí me acordé de ellos. Los había dejado de lado por estar solo con Christian. ¿Qué clase de amiga soy? Me sentí fatal. Yo aquí sufriendo por no querer irme y no disfruto lo poco que me queda con todos. Soy de lo que no hay.

- Vamos ya a la orilla –dije señalándola con la cabeza- Quiero estar con los chicos.

Asintió con la cabeza y nademos hasta los chicos, los cuales estaban en la orilla haciendo figuras con la arena.

- ¿No sois un poco mayorcitos para jugar a esto? –pregunté sentándome al lado de Ryan a contemplar lo que estaba haciendo.

Parecía un plátano. Pero luego, conforme jugaba con la arena le dio la forma de un pene.

- Eres un cerdo –le di una colleja en la nuca.

Los chicos miraron lo que Ryan había hecho con la arena y estallaron a risas.

- Pues lo he hecho a tamaño real –dijo fardando.

Caitlin y yo negamos con la cabeza como signo de desaprobación mientras los chicos no paraban de reírse.

- Sois todos iguales –murmuré.

En ese momento, las carcajadas cesaron y me miraron atentos.

- ¿Qué me miráis así? –pregunté encogiéndome de hombros- Tengo razón.
- No la tienes –me contradijo Justin.
- Claro que sí. Los chicos siempre estáis pensando en –señalé la cosa que había hecho el cerdo de mi amigo- esto…
- Porque ha sido una pequeña broma –dijo Christian- Pero no estamos todo el día pensando en sexo.

Caitlin tosió, dejando ver que esa teoría no concordaba con su hermano pequeño.

- Cait, calla –le amenazó Chris.

Los chicos rieron.

- ¿Veis a lo que me refiero? –pregunté señalando a Christian con la mirada.
- No –dijeron todos a la vez menos Caitlin.

___________

Capítulo chorra a full. No sabía que escribir, y no quería dejaros sin capítulo, así que hice lo que pude.
Es largo, pero no adelanta mucho. Quiero que sean largos, para que así no se haga tan corto lo poco que queda para que se acabe la primera temporada. Joder, me he liado hasta yo al releerlo. Jiji:$
Bueno, al menos comentad, ¿sí?
Os quiero mucho mucho mucho.
Por cierto, quizás subo capítulo en la otra novela, ¿okei? 
Os quiero de nueeeeevo :)

MUUUUUUUUUUUUACS!

20 de febrero de 2012

Call Me Maybe Ft. - Justin Bieber, Selena Gomez, Ashley Tisdale, & MORE!

Bueno, Justin y sus amigos han hecho un vídeo y lo han colgado en Youtube. Sí, como ya lo dice el título, Selena aparece en él. Lo arruina todo, la verdad. Hay unas cuantas escenas en las que entran ganas de darle un puñetazo a la pantalla, pero piensas <<No, tengo que terminar de verlo por Biebs>>
Espero que os guste tanto o más que a mí.

PD: La canción es pegadiza.


19 de febrero de 2012

Never let you go. {52}

Lo amo.

- No me voy a levantar nunca –murmuró Justin.

Supuse que estaría medio dormido, igual que yo.
Desde fuera, se oían las sonoras carcajadas de mis dos amigos.

- ¿A qué hora vamos al parque de atracciones? –pregunté aun con los ojos cerrados.
- Cuando nos levantemos.
- Adiós al parque de atracciones –murmuré.

Justin soltó unas carcajadas y se levantó. Me tendió la mano y me levantó él sólo prácticamente.

- Ha sido divertido –dije mientras entrabamos en casa.
- La verdad es que sí –contestó.
- Aish, los tortolitos –dijo Ryan negando con la cabeza.
- Lo que hace el amor, ¿eh Ryan? –le preguntó Chaz.
- Y dentro de poco les veremos en el altar.
- Qué bonito sería, ¿verdad?
- ¿Os queréis callar? –les pidió Justin.
- Anda que no te gustaría, pillín –dijo Ryan dándole unos codazos en las costillas.
- Va, vestíos ya que nos vamos –pidió Justin evadiendo el tema.
- ¿Ya nos vamos? –preguntó Chaz.
- Sí, hay que ir a buscar a Chris y a Caitlin dentro de un rato –le respondió.
- Bueno, voy a ducharme –les avisé para luego salir corriendo escaleras arriba.

Me encerré en la habitación y me metí en el baño. Me duché y salí envuelta en una toalla. Abrí el armario y saqué ropa.

-52 ~ NLYG

Me hice una coleta alta y me maquillé un poquito. Recogí la habitación ya que estaba hecha un caos y corrí escaleras abajo a reunirme con los chicos.

- ¿Te has duchado o has estado buscando oro en las minas Salomón? –preguntó Ryan con sarcasmo.
- He estado estudiando maneras de pegar a un tonto –contesté con una sonrisa falsa- ¿Y adivinas qué me salía? Tu foto.

Los chicos se rieron y Justin me chocó los 5. Ryan simplemente intentaba no reírse.

- Buena esa –dijo asintiendo con la cabeza mientras me señalaba con el dedo índice.
- Chicos –nos llamó Pattie- ¿Os vais ya?
- Sí, mamá –respondió Justin.
- Tener cuidado –nos pidió Pattie.
- Okey –Justin cogió unas llaves y salimos de casa.
- Justin, ¿Kenny no viene? –pregunté extrañada.
- No, hoy ha pedido día libre. Al parecer ha nacido una sobrina suya…
- ¡Yo quiero verla! –grité mientras daba un salto.
- Ya le diremos que nos la presente –dijo sonriéndome.

Subimos al coche. Justin conducía y yo iba como copiloto. Fuimos a buscar a Christian y a Cait, y, como pudieron, se colocaron detrás.

- Tienes que comprarte un coche más grande, Justin –dijo Christian.
- No estés tan gordo –contestó.

Los chicos rieron, incluido Christian.

***

- Esto es enorme –dije al entrar al parque.
- Procurad no perdeos –nos pidió Justin- Eh, Ryan.
- Solo fue una vez, tío –se quejó riendo.
- Mejor no pregunto que pasó –dije negando con la cabeza.
- No lo hagas –Christian me palmeó el hombro- Morirías por trauma.
- Oye –Ryan le pegó un puñetazo a Christian en el hombro.

Giré la cabeza para recorrer el parque con la mirada. Me topé con una atracción un poco… aluciflipante.

 - ¿Por qué no subimos a esa? –pregunté señalando la atracción.

Justin me miró y arqueó una ceja a la vez que sonreía.
- Si quieres morir en el intento, de acuerdo.
- Oh, vamos Justin –dije riendo- Es solo una atracción.
- ¿Pero la has visto bien? Es enorme.
- ¿No me digas? –le cogí de la muñeca y le arrastré hacia la cola.
- ___ , yo no me quiero subir –dijo mirando la larga cola y después posándose en lo alto de la atracción.
- ¿Tienes miedo? –pregunté arqueando una ceja.
- Justin Bieber no tiene miedo –dijo cruzándose de brazos.
- ¿Quién ha dicho Justin Bieber? –se oyó una voz femenina gritando de fondo.

Y en un minuto, estábamos rodeados de fans. Nos dejaron subir primero. The power of Bieber, bitches.

- Por cosas como estas me arrepiento de ser Justin Bieber –dijo mientras un chico nos ataba bien los cinturones de seguridad.
- Vamos, tampoco es para tanto –dije mirando hacia arriba- No es tan alta.

Los asientos empezaron a elevarse y, en un minuto, podíamos ver todo el parque.

- Retiro lo dicho –dije tragando saliva.

Me estaba empezando a arrepentir de haberme subido. ¿Y si moría? Ogh, que exageración, chica.
Miré a Justin. Éste miraba todo el parque atónito.

- Vamos a morir –murmuró.
- Ai, Justin no digas tonterías –dije riendo- Tampoco es para tan…

No me dio tiempo a acabar la frase, pues había substituido las palabras por un escandaloso grito.
Cuando el asiento llegó prácticamente al suelo, miré a Justin.

- La próxima vez recuérdame que no te haga caso a la hora de escoger la atracción.
- Tampoco ha sido para tanto –me solté el cinturón de seguridad.

Justin ya estaba saliendo de la atracción.

- ¿Te has enfadado? –pregunté pasando un brazo por sus hombros.
- Casi muero –exageró- ¿Qué quieres que haga? ¿Bailo la macarena?
- No estaría mal –dije asintiendo con la cabeza.

Justin rio y me rodeó la cintura con su brazo.

- Me gusta tu camiseta –dijo señalándola con la mano que tenia libre.
- A mí también –sonreí.
- Eres una boba.
- Y tú un feo.
- Sí, pero yo tengo más seguidores que tú en Twitter –me sacó la lengua y me separé de él.
- ¡Pero pronto te supararé! –dije señalándole con el dedo mientras echaba a correr hacia los chicos, los cuales estaban sentados en un banco.

Con Justin detrás, corrí hacia el banco.

- Hey, ¿qué os pasa? –pregunté colocando las manos en las rodillas para descansar.
- A Chaz le han echado de una atracción y se ha deprimido –me explicó Caitlin.

Estallé a carcajadas y al ver que éste no se reía cesé de inmediato.

- ¿Por qué?
- Porque ellos insistían en que no podía entrar con comida, y yo decía que sí, y ellos que no –me explicó mientras hacia movimientos con las manos-, y yo volvía a decir que sí y me echaron.

Justin, que al parecer había escuchado toda la historia, empezó a reírse, al igual que yo.

- No tiene gracia –dijo cruzándose de brazos.
- Claro que la tiene –exclamamos Justin y yo a la vez.

Seguimos riéndonos un rato más hasta que vi a unas chicas llorando.

- ¿Qué les pasa? –pregunté señalándoles con la cabeza.
- No sé –respondió Justin.

Las volví a mirar. Éstas estaban llorando a más no poder. Me levanté dispuesta a ver qué les pasaba, pues me apenaba verlas llorar de esa manera. Ver a gente llorar es algo que me supera.

- Chicas, ¿qué os pasa? –pregunté lo más dulce posible cuando me acerqué a ellas.

Tendrían más o menos doce o trece años. Las dos tenían un pelo precioso. Rubio platino y ojos verdes.

- Hemos perdido la mochila y dentro llevábamos el dinero para volver a casa –dijo una de ellas soltando unos sollozos.

Me metí la mano en el bolsillo y busqué los 20 dólares que había cogido. Los saqué y estiré la mano hacia ellas.

- No es mucho dinero, pero creo que os llegará para un taxi –dije frunciendo los labios. Las chicas se quedaron calladas, miraban mi mano y luego volvía a mirarme a mí- Vamos, cogedlo.

La mayor negó con la cabeza, pero cogí su mano y le entregué el dinero personalmente. Lo deposité en su mano y cerré su puño.

- Muchas gracias de verdad –dijo para luego abrazarme. La otra chica también se unió al abrazo.
- No hay de qué –dije sonriendo- Adiós, chicas.
- ¡Adiós! –se despidieron con la mano mientras me iba.

Volví al banco con los chicos y me senté con una sonrisa en la cara. Me sentía bien tras haber ayudado a alguien. No sé, notas un bienestar en el cuerpo muy bueno.

- Eres una..
- Diosa –acabó la frase Justin.
- Lo sé –dije mientas me echaba el pelo hacia atrás con una sonrisa de pija en la cara- Vale, no.

Los chicos rieron.

- No, en serio –habló Chaz- Podrías ser embajadora de Unicef.
- Como Selena Gomez –dijo Christian.

Giré la cabeza lentamente hacia él y le mandé una mirada amenazadora.

- Vuelve a decir ese nombre –le desafié.

Se quedó callado durante unos segundos. Después, se acercó a mí.

- Selena Gomez –susurró haciendo que su aliento chocara en mi cara.

Me levanté del banco dispuesta a matarlo, pero éste ya había salido corriendo.

- ¡Vamos, no es justo! –chillé mientras corría detrás de él- Tú eres más rápido que yo.
- ¡Se siente! –gritó la cabeza para mirarme y sacarme la lengua, y al hacerlo, cayó de culo.

Abrí los ojos como platos y me quedé parada. ¿Tenía que reírme o ir a ayudarle? Hice las dos cosas a la vez.

- No te rías, me he hecho daño –dijo levantándose con la ayuda de mi mano.
- Pues por eso me río, idiota –dije soltando un par de carcajadas bastante sonoras.
- Todo por tu culpa –murmuró.
- ¿Por mi culpa? –pregunté señalándome.
- ¡Sí! –se cruzó de brazos y puso morritos.
- Pero si ha sido sin querer –dije poniendo voz de niña mientras corría a su lado.
- Me da igual –contestó caminando más rápido.

Me subí a su espalda y apoyé la cabeza en su hombro.

- ¿Me perdonas? –pregunté. Negó con la cabeza, pero seguía sujetándome- Por fis, por fis, por fis..
- ¡Sí, sí, sí! –dijo riendo. Me dejó en el suelo y coloqué delante de él con una sonrisa en el rostro- Que pesada.
- Pero soy awesome –dije echándome el pelo hacia atrás.
- Awesome –me repitió mientras negaba con la cabeza.

Caminamos hacia los chicos y nos sentamos como si nada hubiese ocurrido.

- ¿Ya habéis acabado? –preguntó Cait haciendo unos gestos raros con los brazos.
- Sí, sí –respondí evitando soltar una carcajada por sus extraños movimientos.
- Bien –dijo con voz cansina-, porque quiero subirme a una atracción.
- ¿A cuál? –preguntó Justin alarmado.
- A la de antes no, tranquilo –dije dándole unos golpes en el hombro.
- No te volveré a hacer caso –dijo sin mirarme.
- Claro que lo harás.
- Ya veremos.
- Pues ya veremos –me crucé de brazos y me miró. Sonreí y él me imitó.
- Boba –dijo despeinándome.
- ¿Y tú?
- Yo soy guapo –contestó haciendo un hairflip.

Eh… ¿Y como se lo niego? Vamos, si pasara por encima de él un detector de buenorros, éste explotaría.

- Claro que sí, mi amor –dije acariciándole la mejilla.
- Oh, le dijo mi amor –gritaron todos a coro.
- Así es como nos jodemos –explicó Justin pasando un brazo por los hombros.
- Pues a Justin parece que no le jode tanto –le murmuró Chaz a Ryan.
- Y a ___ tampoco –contestó el otro.
- Estáis celosos porque vosotros no tenéis a nadie que os diga mi amor ni en broma –dije poniendo cara de like a boss

Ambos se quedaron callados, mirándose el uno al otro y después volviéndome a mirar.

- Okay –dijeron derrotados.
- Nosotros molamos –dijo Justin alzando la mano para que la chocase.

Se la choqué y Caitlin negó con los ojos.

- ¿Os habéis dado cuenta como nos vamos del tema por vuestra culpa? –preguntó señalándome a mí y a Justin.
- Nos tienen manía –murmuré.
- Y que lo digas –me imitó.
- ¡¿Me queréis hacer caso?! –gritó desesperada.
- No –contestamos los dos con una sonrisa de nunca haber roto un plato.
- Moriréis.
- Mejor le hacemos caso –dije riendo.

Caitlin bufó y, al hacerlo, se echó para atrás un mechón de pelo.

- ¿Por qué no vamos a alguna atracción de agua? –propuso.
- No llevo bañador –dije mirándome las uñas con desinterés.
- Me da igual –dijo cortante- Te subirás de todas formas.
- No quiero.
- Te quito el móvil.
- ¡Vamos allá! –grité alzando un puño al aire.

***

- Cait, te odio –dije estrujándome una de las puntas de mi chorreante camiseta.
- ¡Así estás más fresquita! –dijo bailando a mi lado. Al ver que seguía con la misma cara de enfado, cesó el baile- ¿No? –negué con la cabeza- Okay.
- Mira el lado bueno –dijo Christian.

Alcé una ceja.

- A todo el mundo le gusta la Hello Kitty –dijo asintiendo la cabeza como signo de satisfacción- Es adorable.
- ¿Por qué lo dices? –pregunté confusa. Intenté adivinar hacia donde miraba Christian y lo descubrí- Mierda.

Me tapé el pecho con las manos pero después pensé ¿Es que no han visto un sujetador de la Hello Kitty en su vida? Vamos, es adorable. Entonces puse mi cara de total normalidad que solía poner para casos como éstos y le dediqué una sonrisa a Christian.

- Por si no lo pillas –dijo Justin- Se te notan los… Bueno..
- Los sujetadores, Justin, los sujetadores –dije riendo- Puedes decirlo, no te vamos a tomar por depravado.

Justin sonrió tímidamente mientras se rascaba la cabeza.

- ¿Y no te da vergüenza? –preguntó confuso- No sé, es tu ropa interior…
- ¿Acaso no enseñas tú tus bóxers? –pregunté alzando una ceja.
- Sí, pero no es lo mismo.
- Es lo mismo –dije zanjando el tema.
- Te ha barrido –le susurró Chaz a Justin.
- Lo sé –le imitó mi amigo- Pero que no se entere.
- Tranquilo, no se enterará –contestó Chaz- ¿Verdad que no, ___? –preguntó esta vez gritando.
- Descuida –dije alzando el pulgar.

Justin soltó una carcajada y negó con la cabeza a la vez que decía están todos locos.

***

Llegamos a casa reventados. Justin, lo primero que hizo al llegar fue dejarse caer en el suelo, lo cual su madre lo regañó. Chaz y Ryan corrieron a la nevera, y yo me tumbé en el sofá directa a Twitter.

- Viciada –dijo Justin al pasar por mi lado.

Tenía los pies colgando del respaldo y mi cabeza casi tocando el suelo. Me fui a levantar, pero las fuerzas me fallaron y me quedé ahí.

- Que raro que no me digas nada –dijo abriendo una lata de Sprite y sentándose a mi lado.

- Es que no me puedo levantar –contesté mientras ponía la contraseña.

Justin dejó el refresco en la mesa e imitó i posición.

- Mira cuantos seguidores tengo –dije enseñándole el móvil.

300. 067 marcaba mi Twitter.

- Qué ama –dijo riendo- Pero sigues sin superarme.
- Verás cuando venda mi primera foto en la revista de Play Boy.

Justin me miró y frunció el ceño.

- ¿Quieres que te encierre en tu cuarto para siempre, sin móvil, sin música ni nada? –me amenazó.

Bueno, si eso quiere decir que me quedaré aquí una buena temporada, solo viéndote a ti. Perfecto.

- Mmm –me lo pensé- ¿Me darías de comer?
- Bueno, pero solo un plátano y un vaso de leche.
- No me gustan los plátanos –dije arrugando el ceño.
- Pues una manzana.
- Bueno, eso está mejor. Pero, ¿qué le dirás a mis padres?
- Que te he raptado.
- ¿Y cuánto dinero pedirías?
- Pues, dado que tus padres lo podrían conseguir sin ningún problema… -se acarició la barbilla- Pediría que me bajasen la luna.
- Pero si eso es imposible –le informé frunciendo el ceño.
- Por eso –y acto seguido, se levantó y me dejó con la duda de si aquello había sido una indirecta o no.

___________

¡Luuuuuuuuvies! ¿Cómo estáis? Soy buena persona, eh. Ya voy subiendo cada vez más seguido. Y creo que este capítulo no ha estado tan mal. O sí. Da igual. Lo importante es que a vosotras os guste y que comentéis MUCHÍSIMO. ¿Sí? Mira que ya no hay tantos comentarios como antes, y eso me pone.... bueno, me baja la moral, la verdad. 
Ya falta poquísimo para que termine la primera temporada, chicas. Poquísimo. Yo ya tengo miedo de escribir el capítulo final de la primera temporada, la verdad. Me da pánico. No sé por qué.
Bueno, no me enrollo más.
¿Comentaréis mucho, no? Eso espero.

Os amo, no lo olvidéis JAMÁS.

18 de febrero de 2012

Novela de Justin Bieber y tú, de JυlιaAlwayѕβelιeвer


Buenas noches, beliebers. Hoy quería hacer un poco de publicidad a un blog que es MUY especial para mí. Su novela, apenas empezada, es de una escritora mu importante, se llama Julia, y ha vendido millones de ejemplares. Okey, no, pero pronto. Never say never, ¿okey?
En fin, a lo que iba. Esta melonaza estaba escribiendo antes una novela, pero la muy cazurra la borró. Pero eh, tranquileishon, está escribiendo otra *party hard*
Me gustaría, me encantaría, amaría la idea [(os obligo) <---- This is mentira]
de que os pasarais por la novela. ¿Porfis? No solo me haríais feliz a mí, sino a ella. ¿Sabéis la de sonrisas que hace tener un seguidor nuevo, un comentario, una visita? No os lo llegáis a imaginar, así que por favor, pasaros, comentar, haceros seguidoras. Por favor, solo pido eso. ¿Qué os llevará? ¿5 minutos leer los 3 capítulos? Por favor, no os cuesta nada.
Bueno, miles de gracias a las que me hagan caso.

PD: Si dais clic a la foto os iréis a la novela.

OS AMO.