¿Cuántos somos ya?

31 de enero de 2012

Never let you go. {48}

Justin Bieber ganó el premio a 'mejor artista del año'
en los NRJ Awards.

- Ya hablaremos tú y yo, ya –le amenacé asintiendo con la cabeza.
- Oh, hermanita. Indirecta de amenaza –dijo Christian dándole un codazo en las costillas a Caitlin.
- No me das miedo –me desafió Caitlin.
- ¿Estás segura? –pregunté cruzándome de brazos.

Se encaró a mí con aire desafiante, pero le salía la sonrisilla por debajo de la nariz.

- Más de lo que piensas.
- Muy bien –dije poniendo cara de satisfacción- Tú lo has querido.

Caminé hacia su maleta marcha atrás, con las manos en la espalda. Le miraba fijamente a los ojos. Me puse de cuclillas y abrí la maleta. Sin dejar de mirar a Caitlin cogí la primera camiseta que encontré.

- La rompo –le amenacé.
- ¡No esa no, que esa me la regaló… -se quedó pensando.
- Te la regalé yo por tu cumpleaños –dijo Christian cruzándose de brazos.
- ¡Que me la regaló tu ardillita!

Christian me miró y me puse roja al instante.

- ¡TE MATO! –me tiré encima de mi amiga y empecé a pegarle.

Caitlin no para de reírse. Yo estaba que echaba humo por las orejas.

- ¡Pero defiende a tu hermana! –gritó Ryan señalando a Caitlin.
- Si hombre, que se aguante, por no acordarse del regalo de cumpleaños que le hice –dijo cruzándose de brazos.

Empecé a reírme y Caitlin aprovechó la ocasión para sacarme de encima suyo quitarme la camiseta de las manos.

- Idiota –dije cuando me tiró en el suelo.

Los chicos estallaron a risas y los miré a todos amenazantemente.

- Vuestras risas se oyen desde la recepción.

Me giré y vi a Justin quitándose la gorra de la cabeza a la vez que hacía su hairflip.

- ¡Justin, me estaban maltratando! –les señalé a todos y éste soltó una carcajada.
- ¿Qué le hacéis a mi unicornio morado? –preguntó abrazándome por detrás.
- ¡Awwww! Su unicornio morado –exclamó Caitlin enternecida.

Justin y yo nos miramos confusos y le lanzamos una mirada a Caitlin cómo diciendo: “Estás loca”.
Los chicos rieron y Justin se sentó a mi lado cruzándose de piernas.

- ¿Qué tal la entrevista? –pregunté
- Bueno, un pelín aburrida –contestó- Estaba deseando volver para estar con vosotros.
- O con ella –le rectificó Ryan mientras me señalaba.

Solté una carcajada y miré a Justin. Éste había empezado a enrojecerse y había agachado rápido la mirada cuando comprobó que le estaba mirando.
Mutuamente empezamos a mirarnos, sin saber qué decir y qué hacer. El silencio se formó en la habitación hasta que suspiré.

- Yo no me voy a quedar toda la tarde aquí –dije cruzándome de brazos- Estoy en Nueva York y aun no he visto NADA –dije remarcando la última palabra.
- ___ tiene razón –me apoyó Chaz.
- Siempre la tengo –dije guiñándole un ojo.
- Siempre no –me contradijo Christian.
- ¿Ya tienes que arruinar el momento? –pregunté intentando parecer seria, pero mi media sonrisa me traicionó.
- Te estás riendo –dijo señalándome
- No –me tapé la boca y miré hacía abajo.
- Te estás riendo –me volvió a repetir pero esta vez soltando unas carcajadas.

Me levanté del suelo y me tiré encima de él.

- No me estoy riendo –dije estallando a carcajadas.
- ¡Anda que no! –dijo haciéndome cosquillas.
- Christian para, sabes que no me gustan.
- ¡Sigue, Chris, a ella le encantan! –le animó Justin.
- ¡Justin, no le animes! –grité
- Oh, bro’. Se ha enfadado –dijo Ryan metiendo cizaña.
- ¿Por qué lo dices? –pregunté intentando apartar a Christian.
- Porque siempre que le llamas Justin estás enfadada –respondió. Miré a Ryan confusa- Sí, siempre le llamas Jus.
- ¡Jus, te amo! –gritó Chaz poniendo voz de niña.
- ¡Calla! –dije tirándole un cojín.
- ¡Se ha puesto roja! –anunció Caitlin riendo.
- No me he puesto roja –contesté tapándome la cara con las dos manos.
- Sí que lo estás –dijo Christian.

Me levanté de la cama aun tapándome la cara y me puse al lado de Justin.

- ¿A que no estoy roja, Jus? –pregunté ésta vez dejando al descubierto mi cara.
- Eh… Solo un poco –dijo haciendo el gesto con los dedos.
- ¡No lo estoy!
- Igual –se acercó a mi oído- Te ves tierna cuando te sonrojas.

Levanté la mirada para verlo y me estaba sonriendo. Le devolví la sonrisa y los chicos exclamaron su típico “Uuuuuuh”.

- Nada de secretitos, eh –dijo Ryan amenazándonos con la mano.
- ¿Y si queremos? –pregunté desafiándole.
- Te tiro el móvil al suelo.
- Y te mato.
- ¿Y si te mato yo antes? –preguntó enarcando una ceja.
- Entonces te mato yo a ti –dijo Justin rodeándome por la cintura.
- ¡Tooooma! –exclamé- ¿Te has quedado sin palabras, eh?

Los chicos rieron y Ryan bufó. Al parecer tenía razón; le había dejado sin palabras. Bueno, yo no. Justin.

***

Después de haber hecho un poco el tonto en la habitación, decidimos dar una vuelta con todo el Team Bieber. No podíamos parar de reír. Cualquier cosa que hicieran o dijeran nos hacía reír. Después de haber dado cientos de vueltas por la ciudad, nos marchamos al hotel a cenar. El buffet ahora estaba lleno de niñas pequeñas, y Justin estuvo un rato ocupado con ellas. Después, Kenny les dijo a las beliebers que le dejaran tranquilo, que tenía que cenar. Justin se despidió de todas ellas con un beso en la mejilla y un tierno abrazo. Me quedé embobada mirándolo. Caitlin me tuvo que dar un par de patadas por debajo de la mesa para que bajara a la Tierra.
Después de haber estado cenando, cada uno subió a su habitación. Justin y yo estábamos agotados, por lo tanto nos quedamos dormidos enseguida.

***

Una suave caricia hizo que abriera los ojos lentamente. Me giré y vi a Justin apoyado en mí con una ancha sonrisa en su rostro.

- Buenos días, bella durmiente.
- Buenos días, príncipe morado –le saludé con un beso en la mejilla.
- ¿No sería príncipe azul?
- Tú eres mi príncipe morado –respondí con una leve sonrisa.

Justin se dejó caer en la cama y acercó mi cuerpo al suyo. Me apoyé en su pecho y me acarició el pelo.

- ¿Tienes alguna entrevista? –pregunté
- Sí, a las 4 p.m.
- Qué temprano, apenas te dejan reposar la comida.
- Lo sé –dijo- Pero es lo que tiene ser Justin Bieber.
- Creído.
- Pero así triunfo.
- Creído aún más –dije riendo.

Justin soltó una risita y me besó la cabeza. ¿Sabéis cómo me sentía cuando estaba con él? Es increíblemente lo fuerte que era nuestro trato cuando apenas nos conocíamos. Era más o menos igual que el de Christian. Aunque a Christian lo conozco de menos, está claro.
Pero es que, lo que me parece raro, es que se comporta conmigo muy raro. Hablo de Justin, eh. Osea, me trata como si fuese algo más que amigos. Más o menos hacemos todo lo que hacen los novios, menos besarse. Nos hemos dado de la mano, nos abrazamos, nos acariciamos, dormimos juntos, etc. No sé, lo único que nos falta es vernos desnudos. Oh sí, por favor. Okno’.

Me separé lentamente de él para que no creyese que me quería apartar de él. Ni mucho menos, si fuese por mí me quedaría toda la eternidad ahí tumbada junto a él, pero una tiene que tener un poco de higiene para estar al lado de la estrella del pop/el buenazo de Justin Bieber.

- ¿Dónde vas? –me pregunté cuando abandoné la cama.
- A ducharme. ¿Vienes? –pregunté bromeando.
- Hay que ahorrar agua –dijo levantándose.
- Justin, que era broma –dije riendo.

Me tiró un cojín a la cara y se cruzó de brazos. Se lo devolví y entré en el baño. Me preparé las toallas y salí de nuevo para coger la ropa que me pondría. Al hacerlo, me fijé que el reloj marcaba las 9 a.m. Muy pronto para mí, la verdad. Pero así pasaré más tiempo con mi Biebercito. Oish, lo que hace el amor, ¿verdad? Entré de nuevo al lavabo y me desnudé, dejando toda la ropa tirada en el suelo. Cuando terminé de ducharme me puse la ropa que anteriormente había cogido de la maleta. 
Never Let You Go ~ 48
Me sequé el pelo y me hice una coleta alta, dejando mi flequillo hacia al lado. No me maquillé ya que no quería ni me apetecía. Tampoco me hacía mucha falta. Salí del baño y Justin ocupó mi lugar en él. Me senté en la cama y sin querer lo hice encima del móvil de Justin. Su Twitter estaba abierto, así que me puse a registrarlo. Me metí en las menciones y vi que le habían enviado más de tropecientas menciones hacia menos de medio minuto. Me dediqué a retuitearlas todas y a seguirlas. No creo que a Justin le moleste que haga los sueños realidad de miles de chicas. Dejé su móvil justo cuando salió del baño.

- ¿Qué hacías con mi móvil? –preguntó haciendo su amado hairlfip.
- Estaba cumpliendo los sueños de miles de beliebers.
- ¿Me has clonado?
- No, he hecho que las siguieses en Twitter.
- ¿En serio? –preguntó sonriendo.
- Sí –contesté devolviéndole la sonrisa.
- Eres fantástica.
- Lo sé –dije riendo.
- Y muy creída –rodó los ojos.

Me levanté de la cama y me acerqué a él. Se había puesto una camisa a cuadros, y el muy tonto se la había abotonado mal. Le deshice los botones y se me quedó mirando con cara de “¿qué hace?”

- Ya sé que te voy a regalar para tu cumpleaños –dije volviéndole a hacer los botones de la camisa.
- ¿Qué?
- Un manual para aprender a abotonarte bien las camisas –contesté dándole unos leves golpecitos en el pecho.
- ¿No decías que para mi cumpleaños te harías belieber? –preguntó.
- ¿Aun te acuerdas? –pregunté incrédula, ya que ese tema de conversación había salido hace mucho tiempo. Cuando estábamos en España, concretamente.
- Claro –dijo riendo- ¿Cómo voy a poder olvidar uno de los lugares más bonitos con las mujeres más bonitas que hay en el mundo? –dijo acariciándome.

Me giré para ver si me lo decía a mí, obviamente en broma, claro.

- Ah, ¿que me lo dices a mí? –pregunté señalándome.
- Ya has arruinado el momento –dijo empujándome levemente.
- Pero admite que en el fondo te ha hecho gracia –dije sonriendo torcidamente.
- Ni pizca de gracia –contestó poniéndose serio y cruzándose de brazos.
- ¿Ni un poquito? –pregunté poniendo voz de pito y haciendo el gesto con los dedos.
- Nada –respondió. Pero la comisura de sus labios empezó a curvarse, formando casi casi una sonrisa.
- Estás sonriendo –le señalé
- No estoy sonriendo.

Me acerqué a él y con los dedos hice que se le dibujara una sonrisa en la cara.

- Ahora sí –dije riendo.

Los dos estallamos a carcajadas.

- ¿Ves como te estabas riendo? –pregunté despeinándole.
- No me despeines –dijo quitando mis manos de su pelo.
- Oh, oh, que se despeina el señorito Bieber –dije aun despeinándole más.
- Verás –dejé de molestarle y corrí por toda la habitación.

Justin me seguía y no había escapatoria, así que lo único que me quedaba era salir de la habitación. Abrí la puerta rápidamente y salí de ahí, pasé por la habitación de Chris y Chaz. Justo la puerta se abrió y salió Chaz. Me metí dentro y dejé a Justin fuera picando.
Empecé a reírme a carcajadas y me giré para ver si estaba Chris.

- Sé que te pongo, pero déjame cambiarme tranquilo, al menos.
- Mierda –dije avergonzada- No sabía que estabas cambiándote… Es que Justin y yo
- ¡___ , abre la puerta! No me voy a dar por vencido hasta cogerte.
- ¿Estabais jugando al pilla pilla? –preguntó Christian estallando a carcajadas.
- No somos unos amargados como tú –dije cruzándome de brazos-, señor madurez.

Se puso la camiseta y se acercó a mí.

- ¿Señor madurez? –preguntó con el ceño fruncido.
- Sí –respondí sonriendo como una niña pequeña.
- ¡Vamos, abre la puerta! –gritó Justin de nuevo mientras aporreaba la puerta.

Abrí la puerta sin dejar de mirar a Christian y Justin cayó al suelo de golpe.

- ¡Jus! –exclamé asustada- ¿Te has hecho daño?

Le tendí la mano y al cogérmela me tiró encima de él.

- No, gracias por preguntar –dijo revolviéndome el pelo a más no poder.
- ¡Ay, para Justin! –dije intentándome separar de él.
- Eso por no abrirme la puerta.
- ¡Pero si te la he abierto! –exclamé haciendo el intento de zafarme de sus brazos.

Se escuchó como Chris carraspeaba su garganta, así que Justin y yo dejamos de hacer los idiotas por unos segundos para mirarle.

- Tranquilos, no existo –se agachó y empezó a atarse los cordones.
- ¿Quieres que te invite a un helado? –preguntó Justin.
- ¡Ese Justin como mola se merece una ola! –gritó Christian en cuanto escuchó la palabra helado.

Justin y yo reímos. Me separé de él y le tendí la mano para que se levantara.

___________

Chicas, estoy muy decepcionada. Solo 8 comentarios, cuando normalmente son entre 13 y 15. ¿Qué ha pasado? ¿No os ha gustado el capítulo?
En parte lo comprendo, ya que no es mi época de inspiración, no sé que me pasa últimamente que no tengo ideas; pero no sé, al menos para dejar vuestra opinión. Me entristece ver que no hay muchos comentarios.
Tengo miedo que las lectoras más fieles dejen de comentar.

Besos a todas, intentaré subir mañana o pasado, ya que esta semana no tengo exámenes.

28 de enero de 2012

Never let you go. {47}


Hay cosas que N U N C A cambian 

Por suerte supimos llegar de nuevo a la tienda. Entramos y cogí la bolsa. Se la di a Caitlin para que pareciese que era de ella y nos reunimos con los chicos de nuevo en la plaza donde anteriormente estábamos.

- Ya era hora –dijo Justin tocando su reloj.
- Si no hemos tardado nada –dije entrando en el coche.

Caitlin dejó la bolsa en el maletero del coche y cuando subimos todos, Kenny arrancó el coche.
En cuanto Kenny aparcó el coche delante del hotel y salimos, los paparazis empezaron a fotografiarnos y a hacernos miles de preguntas. Evadimos todas las preguntas y entramos al hotel.

Justin y yo subimos las escaleras y entramos en nuestra habitación. Pattie le envió un mensaje a Justin diciendo que en diez minutos bajaríamos todos al restaurante del hotel a comer, que se estaba duchando.

- Qué pesados –dije mientras me tumbaba en la cama.
- Acostúmbrate, porque seguramente cuando te vayas a España seguirán persiguiéndote y eso.

Al escuchar esas palabras no pude evitar pensar en mi futura y cercana marcha. Se me formó un incómodo nudo en la garganta que hacía que me entrasen unas tremendas ganas de llorar.

- ¿Qué te pasa? –preguntó Justin alarmado.
- Nada –fruncí los labios y desvié la vista de sus ojos para evitar todo contacto visual, pues mis ojos pronto echarían la primera lágrima.
- ¿Es por… eso, verdad?

Asentí lentamente, intentado reprimir aquella temerosa lágrima que amenazaba con aterrizar en mi mejilla, pero no lo conseguí. Justin me abrazó, apretándome a él y acariciándole el pelo.

- Aprovecharemos estas dos semanas más que nunca, ¿de acuerdo?

Seguí empapándole la camiseta, dejando que sus brazos me rodeasen y que sus labios susurrasen intentos para que me calmase. Pero me era imposible, tenía un miedo increíble a decirle adiós. Adiós a la persona que más amaba, adiós a la persona que en poco tiempo me ha sabido tratar mejor que cualquier otra persona.

Llamaron a la puerta y rápidamente me alejé de Justin. Prácticamente salté al suelo en dirección al baño para que la cara de zombi que llevaba no se notase. Oí como Justin hablaba con su madre. Le estaba contando que había ido al baño y que salía en dos minutos. Me lavé la cara, pero nada. Los ojos seguían rojos e hinchados. Me los maquillé un poco para que no se notase tanto la rojez y gracias a Dios lo conseguí.

Salí del baño y Justin me mandó una sonrisa para animarme. Me acerqué a él y éste dobló el brazo para que me colgase, como lo hice con Christian la noche anterior.

- ¿Estás bien? –me susurró.
- Sí.
- ¿Seguro? Si quieres nos podemos quedar aquí
- No, Jus. No hace falta –dije con una sonrisa falsa.

Sonrió, pero él sí que lo hacia de verdad.

- Me encanta cuando me llamas Jus.

Solté una pequeña risita y bajamos al restaurante. Al parecer era un buffet libre. Dios mío, la que liará Ryan.

Y en efecto. Éste estaba feliz, se paseaba por los pasillos con el plato en las manos, poniéndose toda la comida que se cruzaba con él.
Justin y yo negamos con la cabeza a la vez.

- Acabarás con toda la comida del buffet, bro’ –le dijo Justin mientras cogíamos un plato.
- Acabo de empezar –dijo éste con una sonrisa.
- ¿Y te vas a comer todo eso de primer plato? –pregunté asombrada- Que estomago tienes, man.
- Man, man. Siempre con el man en la boca –dijo Christian que justo pasaba por nuestro lado.
- ¿Y a ti qué te pasa, cara cartón? –pregunté revolviéndole el pelo con la mano que tenía libre.
- A mí nada, ¿y a ti? –dijo riendo.
- Nada, ¿qué me va a pasar?
- No sé, era por sacar conversación.

Los dos reímos y noté como Justin miraba a Christian de una manera algo rara. Cuando notó mi constante observación en él cambió la dirección de su mirada y empezó a meditar qué comida se pondría en el plato.

***

Justin se había ido hace rato a la entrevista con Scooter, Pattie y Kenny. Los chicos y yo nos quedamos en el hotel esperándolos, pues no conocíamos bien la ciudad y no queríamos perdernos. Estaba en la habitación de Caitlin y Ryan. Chaz y Christian también estaban en la habitación.

- Oye, ¿y para qué te has comprado la camiseta? –preguntó Caitlin.
- ¿Qué camiseta? –preguntó Christian.
- Una que me he comprado para el concierto de Justin.

Rápidamente los chicos dejaron de hacer lo que estaba  haciendo y se voltearon a verme.

- ¿La podemos ver? –pidió Ryan.

Caitlin se levantó y sacó la bolsa de su maleta, sacó la camiseta y me la dio. Me la puse así por encima y los chicos rieron.

- Justin flipará cuando te vea –dijo Chaz riendo.
- No se lo esperará –contestó Christian.

Reí y guardé la camiseta en la bolsa, fui a la habitación y la guardé en mi maleta, después volví con los chicos.

- Me estoy aburriendo –dijo Christian tumbándose boca a bajo en la cama.
- Pues te jodes, hermanito –Caitlin se sentó en la espalda de su hermana.
- Quítate de encima, gorda –gritó Chris riendo.
- ¿Gorda yo? –Caitlin se levantó un poco la camiseta, un poco más arriba del ombligo- No estoy gorda, ¿ves? –se pellizcó la barriga.

Los chicos y yo nos pusimos a reír.

- Te podrías haber subido un poco más la camiseta –dijo Ryan guiñándole un ojo a Cait.

Christian se levantó de la cama y fue corriendo a pegarle a Ryan un puñetazo, pero corrí detrás de él para evitarlo.

- A la próxima te mato –le amenazó Christian.
- A ver si la próxima vez no te coge ___ .

Solté unas carcajadas y dejé de sujetar a Christian por los brazos.
Me senté en la cama al lado de Ryan y me apoyé en su espalda.

- Y tú deja de picarlo ya, eh –le susurré en el oído.
- Yo también te amo –gritó Ryan mirando a Christian provocativamente.
- Si piensas que me voy a enfadar por eso lo tienes claro –dijo Chris cruzándose de brazos.
- Oh, ___ , claro que me metería en la bañera contigo –gritó de nuevo.
- ¡Pero tú eres tonto! –Christian se le tiró encima y empezó a pegarle puñetazos en los brazos.
- ¡Ya está, Chris, ya está! Que solo era una broma –dije riendo intentado frenar a Christian.

Se había puesto celoso. Gfighfgrbo. Qué mono, por Dios. Ha ido a pegar a Ryan por mí. ¡Qué cosa más bonita! Christian dejó de pegar a Ryan, pues éste no paraba de reírse. La verdad es que era divertido verlos pelear. Christian se sentó en la cama correctamente y Ryan hizo lo mismo.

- Qué celoso eres –dijo Ryan riendo.
- No soy celoso –negó Christian.

Me apoyé en su espalda, rodeando su cuello con mis brazos e inclinando mi cara hacia a él para poder verle mejor los ojos.

- Claro que lo eres –susurré.
- No lo soy –repitió.
- ¿Has visto como te has puesto? –pregunté riendo.

Christian no contestó, solamente se dignó a mirarme a los ojos y no apartar la mirada de ellos, provocando que el nerviosismo se acumulase en mi cuerpo y me hiciese hiperventilar.

- No soy celoso –repitió separando la palabra lentamente como si hablara con un tonto.
- Lo eres, lo eres, lo eres –canté mientras reía por debajo de la nariz.
- Pues me enfado y no respiro –se llenó la boca de aire e infló los mofletes, haciendo que soltara unas pequeñas carcajadas.

Pasó un minuto y soltó todo el aire.

- Qué tontito eres –dije riendo.
- Pero que sepas que era porque me había desenfadado, no porque no aguantaba.
- Claro, claro –le di un beso en la mejilla y me aparté de él riendo.

Los chicos nos miraban atónitos. ¿Qué pasa? Por lo que se ve, una no puede darle un beso en la mejilla a su amigo, que poco a poco se estaba convirtiendo en MEJOR AMIGO.
Si os fijáis, todos los amigos que tengo son sexys. Lástima que solo sean amigos. Okno’.

- ¿Habéis visto cómo os tratáis? –preguntó Caitlin con la boca abierta.
- Eh… ¿Hola? ¿Qué pasa?
- Pues que parecéis novios –dijo Ryan.
- ¡Qué pesado! –le tiré un cojín a la cara y éste lo cogió rápidamente.
- Sí, tío, estabais súper… -Chaz se pensó las palabras adecuadas- Ai, cari, te quiero –dijo poniendo voz de niña.
- ¡Así no hablamos! –nos quejamos Christian y yo a la vez.
- Míralos, si hablan a la vez, y todo –dijo Caitlin enternecida- Sois súper adorables.

Arqueé una ceja y le mandé una mirada asesina a mi amiga.

- Ya hablaremos tú y yo, ya –le amenacé asintiendo con la cabeza.
- Oh, hermanita. Indirecta de amenaza –dijo Christian dándole un codazo en las costillas a Caitlin.
- No me das miedo –me desafió Caitlin.
- ¿Estás segura? –pregunté cruzándome de brazos.

Se encaró a mí con aire desafiante, pero le salía la sonrisilla por debajo de la nariz.

- Más de lo que piensas.
- Muy bien –dije poniendo cara de satisfacción- Tú lo has querido.

___________

He oído por ahí que hoy es el cumpleaños de la mejor escritora de fan fics de Justin Bieber. ¿Sabéis cómo se llama? Es para ir a decirle que se case conmigo. ¿Ah, que soy yo? Bah, no digáis tonterías. LOL.
Bueno, después de esta parida voy a rogaros que me adoréis. ¿Por qué? Está claro, ayer publiqué y hoy también, y hace mucho tiempo que no publico tan seguido. ¡ADORARME! Okno'.
¿Sabéis qué? Hoy Bieber me ha despertado a las 9 de la mañana solo para felicitarme y pedirme que me case con él. ¿No es tierno? Bueno, pero le he dicho que no, es que estoy enamorada de Selena GómAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ. Antes me enamoro de una roca.
Ah, por cierto; éste capítulo lo subí por equivocación ayer, así que a las que les salió en la lista de Blogger este capítulo era por eso, por equivocación. ¡Pero aquí está! Tachán.
Me estoy comiendo una caja de bombones en forma de corazón SOLA, ¿quién me hace compañía? Si tienes 17 años, tu nombre empieza por J y acaba por USTIN, te invito, ¿vale?

¡Os quiero, luuuuuuuvies!

27 de enero de 2012

Never let you go. {46}

Que los haters digan que es gay.. pues aún
pero que digan que es feo y canta mal. 
ES PA' MATARLOS.

- Me encanta como hueles –dijo riendo.

Solté un par de carcajadas y él me acompañó a las risas.

- Buenas noches, Bieber –dije cerrando los ojos.
- Buenas noches, shawty.

***

El ruido de algo hizo que me sobresaltase y abriese los ojos precipitadamente. Me topé con unos brazos rodearme, y al ver de quién eran, la primera sonrisa de la mañana apareció en mi cara.
Fui recorriendo su cuerpo con la mirada, quedándome en su pelo, que estaba alborotado pero a la vez le daba un toque sexy.
Intenté zafarme de sus brazos retenedores y así poder vestirme. Al hacerlo, éste abrió los ojos lentamente.

- Buenos días, Bieber –dije riendo.

Justin dejó de abrazarme y se llevó las manos a los ojos para frotarlos y después bostezar.

- Buenos días, shawty.

Sin que me viese me mordí el labio inferior. Solo tres palabras que provienen de sus labios hacen que mis mañanas sean las mejores que he presenciado en toda mi vida.

- ¿Cómo has dormido? –me preguntó Justin con una sonrisa medio dormida.
- Bien, unos brazos me rodearon toda la noche.
- ¿Y de quién eran?
- De un tal Justin Bieber.
- A ese lo conozco.
- ¿En serio? Pues es un poco idiota.
- ¿Por qué? –preguntó riendo.
- Pues no lo sé,  pero me cae mal, así que le digo idiota.
- ¿Y que te ha hecho?
- No soltarme durante toda la noche, creía que me iba a comer.
- Justin no come  chicas guapas.
- ¿Se come a las feas? –pregunté con una sonrisa torcida.
- Sí, para que así solo queden guapas en el mundo y yo me las pueda quedar.
- Entonces tendrás que quedarte a todas tus beliebers.

Me miró durante unos segundos y sonrió tiernamente.

- ¿Por qué eres así? –preguntó lentamente. Por un momento pensé que lo decía negativamente, por algo que había hecho mal.
- ¿Así como?
- Así tan dulce, tan cariñosa con mis beliebers.
- Porque ellas son muy cariñosas conmigo.
- Me alegro de que os llevéis todas bien.
- Son como una segunda familia –me sinceré.

Y era verdad, sus beliebers me trataban genial, me editaban fotos, me mandaban tweets para que las siguiera, y yo las seguía, incluso respondía a los tweets y eso. Soy la mejor persona del mundo.
Había veces que les decía que Justin las seguiría, y eso pasaba. Convencía a Justin y él las seguía y les contestaba a los cientos de mensajes que les habían dejado.

Reinó el silencio, nadie hablaba, pero las miradas eran las protagonistas. Por un momento, un impulso me obligó a besarle, pero me contuve. Difícilmente, la verdad.

- Voy a ducharme –dije haciendo que dejase de rodearme la cintura.

Asintió con la cabeza y me levanté de la cama. Cogí ropa y me duché. Al terminar recogí un poco el baño y dejé una toalla limpia por si Justin se duchaba. Me puse esto.
Never let you go ~ 46
Salí y Justin no estaba. Lo busqué con la mirada por si acaso me estaba gastando una broma, pero al parecer se había ido.

- Anda que avisa –dije para mi misma.

Me dispuse hacer la cama y encima de ésta me encontré una nota.

Shawty he bajado a comprarte un café al Starbucks.
Justin.

- ¡Qué mono! –grité para mi misma enternecida.
- ¿Quién es mono?

Me sobresalté tanto que di un salto enorme.

- Joder, Just –dije con la mano en el pecho- qué susto.
- Lo siento –se disculpó riendo- Te he traído esto –dijo alzando el café con la mano.
- Gracias –me acerqué a él y le di un beso en la mejilla. Cogí el café y lo dejé en la mesa.

Terminé de hacer la cama y me senté en el sofá a beberme el café que me había traído Justin.
Éste se sentó a mi lado y encendió la televisión.

“Al parecer el cantante canadiense ha viajado a Nueva York con el resto del Team Bieber por motivos de trabajo. Se ha oído decir que se quedará una semana y que el penúltimo día dará un concierto para todas sus beliebers. El resto de la semana se dedicará a hacer entrevistas en televisión y radio, y firmas de discos y autógrafos. Fanáticas de Bieber neoyorquinas, aprovechad la ocasión de conocer a vuestro ídolo.

Una de las noticias que más nos han impactado del nuevo roba corazones de adolescentes, es la relación que tiene con ___ . Al parecer también la ha traído a su viaje a la ciudad, y no era de esperar tener fotos de ellos bajando del avión algo acaramelados. En estas fotos se ve como Bieber la toma de la mano y le dice algo a ___.
Os tendremos informados. Buenos días.”

Justin y yo nos miramos y nos encogimos de hombros. No sabíamos qué decir.
La puerta se abrió y entraron los chicos.

- ¿Habéis visto las noticias? –preguntó Christian mientras se acercaba a nosotros y se sentaba en el sofá.
- Si, las acabamos de ver –respondí mirándole.
- ¿Y qué os ha parecido lo del terremoto ese?

Justin y yo nos miramos confusos y después dirigimos la mirada hacia Christian.

- ¿Qué dices? –preguntamos los dos a la vez.
- Ah, ¿no hablabais de esas noticias?
- No –respondimos Justin y yo al unísono.
- Ups.

Todos reímos y Caitlin aprovechó para contarle a su hermano lo de la noticia, que al parecer ella si la había visto.

***

- Kenny, ¡bájame! –chillé mientras le daba puñetazos en la espalda.
- ¡Eso por comerte mi última galleta!
- Pero si me la has dado tú –mentí.
- ¡Pero serás mentirosa!

Me llevó en su espalda como si fuese un saco de harina por toda Nueva York. Los chicos se reían, y la gente me hacía fotos o me grababa. Normal, yo también lo haría si veía a una loca chillando.

- Ya, Kenny –dijo Justin parando de reír- Ya ha sufrido bastante.
- ¡Eso, bájame ya! –pedí dándole más puñetazos en la espalda.
- ¿Me comprarás galletas?
- ¡Sí, sí! Todas las que quieras.

Me dejó en el suelo y arqueó las cejas.

- Ahora, ahora voy. Tranquilo –dije moviendo las manos para que me dejase tranquila.
- Antes de que termine el día quiero mis galletas.

Puse los ojos en blanco y me acerqué a los chicos.

- ¿Vas a comprarle las galletas? –preguntó.
- No –respondí negando con la cabeza.

Los chicos se rieron.

Entramos a una tienda donde vendían ropa. Era tipo la que llevaba Justin. Habían cosas de chicas, pero todo era muy ancho y no me gustan las prendas anchas, me gustan algo ajustadas.

Cait y yo mirábamos por nuestra parte mientras los chicos miraban su zona. Iban corriendo y haciendo el tonto, cogiendo y dejando los zapatos, desdoblando pantalones y camisetas. La dependiente miraba a Justin con odio, y eso me produjo soltar unas carcajadas.

- ¿De qué te ríes? –preguntó Justin dejando unas gafas en su sitio.
- De que la dependienta pronto te echará a patadas de la tienda.
- No tienes la menor duda –dijo la dependienta dándome la razón.

Justin se avergonzó pero soltó una pequeña risa.

Caitlin y yo seguimos mirando la tienda, ya que era enorme y había muchísima ropa.
Vi una camiseta que estaba claro que me la iba a comprar.

- Entretén a Justin –le susurré a Caitlin.
- ¿Lo saco afuera? –preguntó
- Sí, le dices que había una fan o algo así. Y puedo comprar la camiseta tranquila.
- Vale.

Caitlin fue hacia Justin, le dijo no sé qué y éste salió de la tienda.
Cogí la camiseta de mi talla y fui hacia el mostrador para pagarla.

- ¿Me la guardas y cuando pase por aquí me la das? –pregunté
- Claro –guardó la bolsa detrás del mostrador y me marché.

Fuera estaba Justin esperándome con el ceño fruncido, mirándome confuso.

- ¿Qué hacías ahí?
- Nada, estaba hablando con la dependienta.

Arqueó una ceja y negó con la cabeza.

- Ajá.
- En serio –mentí.
- No lo creo.
- No lo creas –dije- seré feliz de todas formas.
- Te crecerá la nariz y no creo que seas tan feliz.
- Oh, sí. Siempre he querido tener la misma nariz que Pinocho.
- Anda, vamos antes de que le de un ataque de nervios a Justin –propuso Christian.

Me acerqué a Justin y puse un brazo en su hombro.

- ¿Te estabas poniendo de los nervios? –pregunté con voz de pito
- No, tonta –dijo riendo- ¿Por qué hablas así?
- Porque me gusta –respondí poniendo de nuevo la misma voz.
- Eres adorable –dijo sonriendo.

Me dio un beso en la mejilla y le miré a los ojos esbozando una sonrisa de oreja a oreja.

***

- Bueno, ¿vamos ya al hotel? Tengo hambre –dijo Ryan tocándose la barriga.
- ¿Habrá algún día que Ryan no tenga hambre?
- No, nunca –me respondió Chaz colocando una mano en mi hombro.
- Vamos, va, que tengo hambre –insistió de nuevo Ryan.
- Vamos al hotel antes de que nos devore –dijo Kenny riendo.

Le di un codazo a Caitlin para ir a buscar la camiseta.

- ¡Un momento, chicos! Que antes vi una camiseta preciosa y me la quiero comprar.
- ¿Y no te la pudiste comprar antes? –preguntó Ryan con tono amenazante.
- No –respondió poniendo cara de niña buena.
- Pues eso, que vamos a comprar la camiseta –cogí el brazo de Caitlin y empezamos a correr.

Por suerte supimos llegar de nuevo a la tienda. Entramos y cogí la bolsa. Se la di a Caitlin para que pareciese que era de ella y nos reunimos con los chicos de nuevo en la plaza donde anteriormente estábamos.

- Ya era hora –dijo Justin tocando su reloj.
- Si no hemos tardado nada –dije entrando en el coche.

Caitlin dejó la bolsa en el maletero del coche y cuando subimos todos, Kenny arrancó el coche.

___________

No me matéis por la espera que mañana es mi cumpleaños y necesito comprobar si me han comprado el libro de Justin, no me matéis.
No sé como ha quedado el capítulo, la verdad. No lo veo muy interesante, y apenas he adelantado nada. A partir del 47 o 48 la cosa empieza ya en serio. Supongo que la novela pasará de los 100 capítulo, pues aun no tengo el final decidido y hay bastante historia, y mientras pienso como acabarla... Bff.
Y muchísimas gracias por los ¡13 comentarios! WOW.
Me quedé tan aluciflipada...
No me enrollo más. Dejo de aburriros con mi vida.
Posiblemente colgaré el capítulo 47 más tarde o mañana. 
Todo depende de los comentarios.

¡Os quiero, shawtys!

22 de enero de 2012

Never let you go. {45}

Me encanta esta foto.

Entró en la ducha y empezamos a mojarnos como dos niños pequeños. Al final acabamos agotados y nos sentamos en el suelo, empapados y sin dejar de reírnos. Reírnos, era lo único que hacíamos cuando estábamos juntos.

- Ahora tendré que cambiarme por tu culpa –dije riendo.
- Si no hubieses dicho que soy feo no habría pasado esto –contestó saliendo de la ducha para ir a coger una toalla.
- Pásame una, anda –le pedí.

Me tiró la suya y salió del lavabo. Le seguí mientras me iba secando el pelo con la toalla.
Cogió ropa de la maleta y caminó de nuevo hacia el lavabo, pero cuando le quedaban solo dos pasos para entrar llamaron a la puerta.

- Voy yo –caminé hacia ella y antes de abrir pregunté-: ¿quién es?
- Servicio de habitaciones –contestó desde el otro lado de la puerta Ryan.

En cuanto abrí la puerta aparecieron los chicos con comida en las manos. Justin y yo nos miramos confusos y nos encogimos de hombros.

- ¿Habéis visto la película ‘Con derecho a roce’? –preguntó Christian sacudiendo la carátula de la película.
- ¿No eres demasiado pequeño para ver estas películas? –pregunté arqueando una ceja.
- Tenemos la misma edad.
- Yo soy de enero, tú de noviembre –dije- entonces, soy mayor que tú.
- Yo cumpliré los dieciséis en noviembre –me contradijo.
- Mierda.

Fruncí el ceño y le saqué la lengua como los niños pequeños.

- ¿La vemos o no? –preguntó Ryan dejando las dos cajas de pizzas familiares encima de la mesa.
- Justin y yo tenemos que cambiarnos –dije señalando nuestras ropas mojadas.
- ¿Qué habéis hecho? –preguntó Caitlin riendo.
- Cosas nazis –respondí susurrando.
- Anda, vete a cambiar ya –dijo Justin mientras me empujaba hacia el lavabo y me cerraba la puerta.

Me di cuenta que la ropa estaba fuera, en la cama así que volví a salir.

- No tenía la ropa –me excusé con una sonrisa de niña buena.

La cogí y me encerré de nuevo en el lavabo para ponerme el pijama tranquila. Después de cambiarme entró Justin, y cuando ya estuvimos los dos cambiados, Ryan puso la película.

- Esperad, no cabemos todos en la cama –dije mirándolos a todos.
- Nos apretujamos –propuso Chaz mientras me guiñaba un ojo.

Justin se dio cuenta del tonteo de Chaz y le dio una colleja en la nuca.

- ¿Y si traemos un colchón de la habitación? –propuso Ryan
- No nos dejarán –dijo Christian.
- ¿Quieres ver la película tirado en el suelo? –pregunté de brazos cruzados.
- ¡A por el colchón se ha dicho! –vociferó mientras salía de la habitación.

Volvió a entrar y miró a Ryan.

- ¿Me ayudas?

Todos reímos y Ryan salió para ayudar a Chris a llevar el colchón.
Dos minutos más tarde llegaron los dos con el colchón y lo dejaron al lado de la cama.
En él se pusieron Ryan y Chaz, ya que eran los que más se movían y los que más espacio ocupaban por culpa de la cantidad de comida que habían traído. Yo me tumbé boca a bajo en la cama, mirando hacia la televisión.
Pusimos la película y saltemos los primeros anuncios.

***

La película empezó con las escenas un tanto… calientes. Miré a Justin de reojo, el cuál le sonreía a Christian y éste le sonreía a Justin. Parecían los dos unos verdaderos idiotas.

- Me encanta esta película –dijo Ryan mientras se metía un buen puñado de palomitas en la boca.

Voló un cojín hacia su cabeza por parte de Caitlin, lo que hizo que todos nos pusiéramos a reír.

- ¿Es que no puedo valorarla? –preguntó alzando los brazos.
- Cállate, pesado –dije colocando el dedo índice sobre mis labios.

***

La película ya estaba terminando, apenas le quedaban cinco minutos. La verdad es que me estaba encantando, y más el final, que era precioso. El chico, que no recuerdo su nombre, se le ‘declara’ a la chica, y al final se besan. Justo en esa escena, Caitlin y yo soltamos un suspiro seguido de un ‘qué bonito’. Justin empezó a reírse y las dos le lanzamos una mirada asesina.

- Ehm… Qué bonito –dijo con el mismo tono de voz que habíamos usado nosotras anteriormente para tratar de disimular las risas.

La película acabó y Ryan se levantó para encender la luz y guardar el CD en la carátula.

- Qué sueño –dije estirándome en la cama.
- Duerme –contestó Christian.
- Quiero seguir despierta –reí.
- ¿Jugamos a algo? –propuso Justin.
- Sí, a las barbies –se burló Chaz.

Le lancé un cojín en la cabeza y Justin me chocó los cinco. Sonreímos y me tumbé a su lado.

- ¿Entonces a qué? –preguntó Ryan.
- ¡Tengo una idea! –exclamó Caitlin- ___(tn) y yo nos compramos algo de ropa hace poco y aun no la hemos estrenado. ¿Hacemos un pase de modelos?
- ¿Qué dices, so alelá?
- Sí, buena idea –dijo Justin.
- Justin, no apoyes a Caitlin –le amenacé.
- ¡Que desfilen, que desfilen! –gritaron los chicos.

Me tapé la cara con la almohada, pero Chris me la quitó en seguida.

- Venga, va. Ves a ponerte algún vestido –dijo empujándome para que saliera de la cama, pero me agarré su brazo y no lo consiguió- ___(tn), va.
- Ofú.

Me levanté de la cama y cogí mi maleta para llevarla al baño, Caitlin hizo lo mismo.
Las dos entramos en el lavabo. Dejé la maleta en el suelo provocando un gran ruido.

- Te mato –grité- ¿Sabes la vergüenza que me da salir ahí y empezar a hacer la idiota delante de Justin?
- ¿Y por qué solo de Justin? –preguntó arqueando las cejas.
- Porque seguramente se reirá de mí –respondí sentándome en el suelo.
- ¿Por qué iba a hacerlo?
- Porque sí.

Caitlin se levantó del suelo, abrió mi maleta y sacó de ella uno de los pocos vestidos que me había llevado.

- Ponte este y verás como no se ríe –lo cogí y me lo quedé mirando.

Era uno de los pocos vestidos que me había llevado. Por si las moscas, pensé mientras lo guardaba en la maleta.
Caitlin salió primero. Ella empezó a bailar y los chicos reían, pero no de ella, sino de sus tonterías.
Una vez que terminó, supe que me tocaba a mí, pero me daba demasiada vergüenza.
Cait entró en el lavabo para sacarme de ahí, me intenté aferrar a cualquier objeto, pero no lo conseguí.

- Y aquí está la modelo más guapa del mundo –me anunció delante de los chicos.

Me tapé la cara con las manos y me quedé ahí parada, pero enseguida me metí en el baño.

-Narra Christian-

___(tn) se veía tan tierna así. No entiendo porque le daba tanta vergüenza hacer un pase de modelos delante de nosotros, si seguramente ella valdría para esto. Apenas le pudimos ver el vestido, pues se había escondido en el baño otra vez. Me levanté de la cama sin pensarlo y fui en su búsqueda.

Abrí la puerta y estaba intentándose bajar la cremallera del vestido, pero coloqué las manos en las suyas y se lo impedí.

- Mira que no suelo ser vergonzosa, pero esto me supera –dijo riendo.

Miré como le quedaba el vestido. Precioso, como todo en general.

- Sal ahí y demuéstrales a todos que eres más guapa que mi hermana –dije frotándole el brazo para transmitirle ánimos.
- No me gustan los pelotas –contestó con una sonrisa torcida.
- No soy ningún pelota.

Sonrío y me enamoré de esa sonrisa.

- Anda, vamos –se colgó de mi brazo, como lo solían hacer las chicas en las películas.

Abrí la puerta del lavabo y todos se quedaron maravillados al verla. Me parecía algo normal la reacción que habían tenido los chicos al verla.
Sin soltarme el brazo empezó a reírse. Se tapó la boca con la mano que le quedaba libre y me recordó a las niñas pequeñas cuando se reían. Miré al frente para comprobar de qué se reía ___(tn). Caitlin le estaba haciendo caras raras.
De repente una canción interrumpió el momento. ___(tn) se soltó de mi brazo y se tiró en la cama, aplastando a los chicos, alargó el brazo hasta la mesita de noche que había al lado de la cama y cogió su móvil. Sin contestar a la llamada, pidió a los chicos que les dejara un espacio y así hicieron.

-Narras tú-

#Llamada telefónica#
- ¡Señora Bieber! –gritó una voz chillona extremadamente familiar.
- No soy la señora Bieber –dije riendo.

Justin justo me miró con el ceño fruncido pero a la vez con una sonrisa torcida. Le tiré un cojín en la cara que había entre sus piernas, pero éste lo cogió rápidamente y se lo colocó detrás de la cabeza.

- Pues la señora Beadles.

Solté una carcajada.

- ¿Qué tal todo por ahí? –preguntó Thais.
- De lujo. Apenas he visto nada, pero de momento me encanta –respondí- El hotel es enorme.
- ¿Y con quién duermes? ¿Con Caitlin?
- No, con Justin –dije riendo.
- ¡AAAAAAAL IGUAL! –chilló- ¿DUERMES CON JUSTIN BIEBER?
- Sí –respondí riendo.
- No hagáis cositas guarras, eh –dijo con voz de pito.

Me mordí el labio inferior y Justin se me quedó mirando los labios.

- Ya veremos.
- Uuuuuuuh ¡estás de rollo con Justin!
- No idiota. Ojalá.
- ¿Cuándo le vas a decir que te gusta? –preguntó con voz cansina.
- No me gusta.
- ¿Cuándo le vas a decir que estás enamorada de él? –se corrigió.
- No lo sé –contesté riendo.
- Pues díselo ya –dijo con tono amenazante.
- Ya veremos.

- ¡Suelta el teléfono, ya! –me gritó Caitlin lanzándome un cojín.

- Thais, me reclaman. Te quiero.
- De acuerdo. Llámame cuando puedas.
- Lo haré –dije sonriendo.
- Te quiero shawty.
#Fin de la llamada telefónica#

Shawty. Así es como me llamó Justin una vez cuando desperté a su lado. Me mordí el labio inferior de nuevo y los chicos me miraron con el ceño fruncido.

- ¿Por qué te muerdes tanto el labio? –preguntó Ryan.
- ¿Y a ti que más te da? ¡Qué entrometido eres!
- Solo me gusta estar informado de todo –dijo excusándose.
- ¡Pues lo mismo! –chillamos todos.

Hizo como si se disparase en la cabeza y se dejó caer en la cama.

- Oye, voy a cambiarme –dije poniéndome de pie en la cama y caminando por encima de ella para saltar en el suelo.
Entré en el lavabo y me puse el pijama, guardé el vestido en la maleta y me tumbé en la cama con Justin.

- Tengo sueño –dije bostezando.
- Yo también –me imitó Justin.
- Te he pegado el bostezo, Jus.

Soltó una carcajada y me miró.

- ¿Por qué te mordías tanto el labio inferior?
- ¡Agh! Qué pesados sois –chillé mientras me tapaba la cara con un cojín-dejadme tranquila.
- ¿No me lo quieres contar? –preguntó Justin.
- No –respondí aun tapada con el cojín.
- Pues no te quiero.
- ¿Le querías? –preguntó Chaz.
- Como amiga, idiota.

Fgrhgbhgbt. Me mató. Como duele oír que te quieren solo como amiga cuando esperas algo más que una simple amistad.
Los chicos cogieron el colchón y se marcharon a sus respectivas habitaciones, así que Justin y yo nos quedamos solos.

- ¿Cuándo tienes el concierto? –pregunté acomodando los cojines de la cama.
- El penúltimo día antes de irnos –contestó- Estaremos una semana de entrevistas, firma de discos y esas cosas, y dejaremos para el final el concierto.
- ¿Mañana tienes trabajo?
- Tengo una entrevista en una emisora de radio.
- ¿A qué hora?
- A las tres de la tarde.
- Bueno, nos dará tiempo para dar una vuelta –propuse sonriendo.
- Todas las que quieras.

Me tumbé dándole la espalda a Justin y me mordí el labio inferior de nuevo.
No me puedo creer que esté durmiendo a su lado, a muy pocos centímetros, oyendo su respiración, sus movimientos. Dios, qué bonito es.

- ¿No pensarás darme la espalda toda la noche, verdad?

Me giré sorprendida y le miré a los ojos.

- ¿Qué pasa?
- No me gusta que me den la espalda.
- De acuerdo, no me mates –dije riendo.
- ¿Cómo te voy a matar?
- Matándome.
- Estoy en contra del maltrato a unicornios.
- ¿Soy un unicornio?
- De color morado –dijo sonriendo.

Reí y alargó los brazos. Al principio me quedé ‘WTF’, pero después… hfhgrhbghrb *.*
Quería abrazarme. ¡Que mono!
Me acurruqué en su pecho y sentí miles de mariposas revolotearme en el estómago.
No sé si para él estar así con una amiga es algo normal, pero para mí no lo es. Osea, para mí es… estar en el cielo, tocar las nubes con la punta de los dedos. Son miles de sensaciones maravillosas juntas, haciendo todas a la vez un efecto diferente.

- Me encanta como hueles –dijo riendo.

Solté un par de carcajadas y él me acompañó a las risas.

- Buenas noches, Bieber –dije cerrando los ojos.
- Buenas noches, shawty.

___________

Luuuuuuuuvies! ¿Cómo estáis? Yo... Bueno, ni fú ni fá. Hoy ha venido mi tío de Castellón a visitar a mi padre y eso, así que hoy tendré movida en casa.
¿Os ha gustado el capítulo? Creo que es un poco corto :|
Intentaré hacerlos más largos, pero es que... la inspiración, que no hay manera de que entre en mi cabezita. Hahahah.
Oye, que me estoy deprimiendo, chicas. Cómo no os guste la nueva decoración me corto la cabeza. Que ya me he llevado un chasco con la decoración del blog anterior.
Mierda a full, pero bueno. Pa' gustos colores.

Os quieeeeero!